La crisis en Salud se agrava: otro servicio se planta y se niega a hacer las peonadas de Domínguez
Los facultativos de Salud Mental se han sumado a las protestas médicas y han denunciado sobrecarga, falta de plantilla y fuga de profesionales.
Los psiquiatras y médicos internos residentes de la red de Salud Mental de Navarra se han sumado al malestar médico que atraviesa la sanidad pública foral y han anunciado que se abstienen de realizar las llamadas peonadas, la actividad extraordinaria planteada por el Departamento de Salud para reducir demoras.
La decisión ha abierto un nuevo frente para el consejero de Salud, Fernando Domínguez, después de las críticas ya expresadas por otros servicios, como Traumatología. En este caso, los profesionales de Salud Mental han denunciado una situación que consideran “insostenible” y han advertido de que las medidas planteadas hasta ahora no abordan el problema de fondo. Lo han hecho a través de una carta enviada a los medios de comunicación y firmada por 70 facultativos.
Los firmantes han asegurado que existe una presión asistencial continua y creciente, centrada sobre todo en aumentar el número de primeras consultas. Según han explicado, este modelo deja en segundo plano la prevención y el seguimiento posterior de los pacientes, algo especialmente delicado en el ámbito de la salud mental.
Los psiquiatras han advertido de que esta forma de organizar las agendas obliga a priorizar primeras citas frente a revisiones, lo que puede comprometer la continuidad asistencial. En salud mental, han señalado, estas dinámicas pueden traducirse en un agravamiento de los cuadros clínicos y en un mayor sufrimiento para los pacientes.
La preocupación se extiende también al área infantojuvenil, donde los profesionales han recordado que una intervención adecuada exige coordinación con familias, centros educativos y otros dispositivos. Además, han subrayado que estos casos requieren tiempo, seguimiento e intervenciones sostenidas, no solo respuestas puntuales para reducir listas de espera.
Los facultativos han situado esta situación en un contexto de déficit constante de personal, que sobrecarga las agendas y repercute directamente en la calidad de la atención. Según han denunciado, se ha normalizado que un solo profesional asuma durante periodos prolongados el trabajo de varios compañeros, sin cobertura suficiente de bajas, vacaciones o permisos.
Los psiquiatras han señalado que esta realidad se produce en un entorno de alta responsabilidad clínica y con escaso tiempo por paciente. A su juicio, la falta de recursos humanos impide ofrecer una atención adecuada y tensiona aún más a unos equipos que llevan tiempo soportando una carga asistencial creciente.
La carta remitida por los profesionales también ha alertado de una fuga de facultativos y de residentes recién formados hacia otras comunidades autónomas o hacia el ejercicio privado, donde encuentran mejores condiciones laborales. En el caso de la psiquiatría, han considerado que la escasez de especialistas es “especialmente preocupante”.
Por ello, han reclamado mejorar las condiciones laborales y retributivas para favorecer tanto la llegada de nuevos profesionales como la permanencia de quienes ya trabajan en el sistema público. Los médicos internos residentes firmantes han expresado, además, su preocupación por un futuro laboral marcado por la precariedad y la sobrecarga.
El escrito de Salud Mental también ha incluido un mensaje de apoyo a los compañeros de Traumatología, que según los firmantes han sido señalados recientemente de forma injusta. Los psiquiatras han rechazado cualquier intento de responsabilizar a los profesionales de una problemática que, a su juicio, es estructural.
En ese contexto, han criticado que las soluciones planteadas hasta ahora se basen en su mayoría en medidas cortoplacistas y en la actividad extraordinaria, las llamadas peonadas, sin abordar la raíz del problema. Por ese motivo, han anunciado que se abstienen de realizarlas como forma de visibilizar la situación.
“La ciudadanía no necesita medidas puntuales, sino una sanidad pública de calidad, basada en una adecuada planificación de recursos”, han defendido los profesionales. También han reivindicado el valor del tiempo, la escucha y una atención accesible y continuada que garantice una asistencia adecuada “en tiempo y forma”.
El pronunciamiento de los psiquiatras se ha conocido en paralelo a una comunicación interna del Sindicato Médico de Navarra (SMN), firmada por su secretario general, Alberto Pérez Martínez, en la que la organización ha advertido de la “difícil situación” en la que, a su juicio, el consejero ha colocado a los jefes asistenciales.
El sindicato ha recordado que la huelga actual tiene un doble componente: uno estatal, relacionado con el Estatuto Médico y Facultativo y otras reivindicaciones, y otro foral, vinculado a los problemas crónicos que padecen los médicos en Navarra. El SMN ha subrayado que, como convocante, es el único interlocutor válido para negociar con la Administración y para desconvocar o no la huelga.
En su comunicación, el sindicato ha advertido de que el Departamento de Salud va a seguir convocando reuniones con responsables de servicios para intentar alcanzar acuerdos concretos en cada área. Sin embargo, ha considerado que se trata de cuestiones menores y ha pedido a los jefes que no pierdan la perspectiva general de las movilizaciones.
El SMN ha citado entre los motivos del malestar médico el “desprecio” y la “difamación” por parte de los gestores, la falta de plantilla, la sobrecarga asistencial, las bajas retribuciones, la exclusividad, la no contabilización del periodo MIR en la carrera profesional y la imposibilidad de trasladarse a otras comunidades en condiciones similares.
“Navarra es ahora la comunidad que peor trata a sus médicos, y no nos lo merecemos”, ha afirmado el secretario general del sindicato en el correo remitido a los responsables asistenciales. En ese mensaje, el SMN ha apelado a las decisiones que adopten los jefes de servicio y ha advertido de que tendrán repercusión en la calidad asistencial, en las condiciones laborales de los profesionales y en el futuro de la profesión médica en Navarra.
La negativa de los psiquiatras de Salud Mental a realizar peonadas ha agravado así la crisis abierta en el Departamento de Salud. El rechazo ya no se limita a un servicio concreto y evidencia que el conflicto entre los médicos y la Administración foral se ha extendido a áreas especialmente sensibles de la sanidad pública navarra.