POLÍTICA

La foto de Óscar Chivite en la obra que Anticorrupción de Navarra declaró nula: con el cartel de Servinabar retirado

Visita a la obra de Velate, superpuestos los carteles que estaban antes de ser retirada la imagen de Servinabar.
El consejero Óscar Chivite ha visitado hoy las obras del túnel de Velate

Óscar Chivite, consejero de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, ha visitado este viernes las obras del túnel de Velate para defender el “avance imparable” de una infraestructura que el Gobierno de Navarra considera "estratégica". El consejero de Cohesión Territorial ha acudido acompañado por la delegada del Gobierno, Alicia Echeverría, la directora general de Obras Públicas, María Torres, y alcaldes de la zona, en una jornada marcada por el mensaje oficial de que en la obra “no se ha dejado de trabajar ni un solo día”.

La imagen institucional se ha producido ante la boca del túnel, con los carteles de Acciona Construcción y Osés Construcción bien visibles, aunque con la imagen retirada de la otra adjudicataria, Servinabar, en la que tenía participación el ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Así, la visita vuelve a poner el foco sobre una adjudicación bajo sospecha, después de que la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción de Navarra concluyera en septiembre que la concesión de la obra a la UTE Acciona-Osés-Servinabar era nula de pleno derecho.

Durante la visita a Velate, Óscar Chivite ha asegurado que las obras mantienen un ritmo constante pese a las dificultades técnicas y del terreno. Según los datos trasladados por el Ejecutivo foral, ya se han excavado 2.519,5 metros, lo que supone el 88,22% del total previsto de 2.856 metros.

El consejero ha presentado la actuación como una deuda pendiente con los navarros tras dos décadas de espera. También ha puesto en valor el trabajo continuo durante las 24 horas del día, la instalación de un taller mecánico en la propia obra, la depuración de aguas y las medidas de respeto ambiental en el entorno de Velate.

Pero tras esa imagen de normalidad institucional sigue pesando la sombra sobre el proceso de contratación. La resolución de la OANA concluyó que en la mesa de contratación se produjeron infracciones “esenciales”, ya que cuatro miembros enviaron sus puntuaciones por correo electrónico al presidente, que emitió la suya conociendo previamente las notas de los demás.

Además, según ese pronunciamiento, no existió una reunión presencial ni una deliberación colectiva de la mesa. El secretario emitió incluso un voto particular en el que reclamó precisamente esa reunión para garantizar la imparcialidad del procedimiento, antes de que la oficina anticorrupción apreciara la nulidad de pleno derecho de los acuerdos y de la propuesta de adjudicación.

Las dudas sobre el contrato del túnel de Velate no empezaron ahí. La Cámara de Comptos ya había advertido en noviembre de 2024 de irregularidades relacionadas con los plazos y con unos criterios cualitativos que consideró poco desarrollados dentro del proceso.

A todo ello se suma la investigación abierta por la UCO de la Guardia Civil, que analiza posibles anomalías en la custodia de las ofertas y relaciona el caso con el entorno del llamado caso Cerdán. La adjudicación de una de las obras más importantes de la década en Navarra ha acabado así en el centro del debate político y judicial.

Uno de los puntos más controvertidos ha sido el papel de Servinabar 2000, la tercera empresa de la UTE original. La firma, que contaba con solo dos trabajadores y una participación del 15%, estaba vinculada al círculo de Antxon Alonso y Santos Cerdán, según la información conocida durante estos meses.

La propia Osés llegó a declarar en el Parlamento que fue Acciona quien propuso incluir a Servinabar en la unión temporal de empresas. También se sostuvo que Acciona y Osés podían haber ejecutado la obra sin esa mercantil, lo que ha alimentado todavía más las sospechas sobre su presencia en el contrato.

Servinabar abandonó la UTE en septiembre a cambio de una indemnización de 900 euros. Poco después, en noviembre, sus carteles desaparecieron de la obra de Velate, de manera que en la visita de este viernes ya solo eran visibles los de Acciona y Osés.

En la comisión de investigación parlamentaria celebrada en febrero, el responsable de Acciona defendió que Servinabar aportaba “conocimiento del medio” y trabajos vinculados a seguridad y calidad. No obstante, también admitió que no era una empresa imprescindible para ejecutar la obra, una afirmación que ha reforzado las críticas de la oposición.

El contrato de las obras del túnel de Velate se firmó en enero de 2024 por 62,8 millones de euros, una cifra que asciende a 76 millones con IVA. Desde entonces ya se han abonado más de 24 millones, mientras la actuación sigue avanzando sobre el terreno.

Además, el proyecto cuenta ya con un modificado aprobado de 8,5 millones de euros de sobrecoste. Ese incremento ha sido fiscalizado por la Intervención Foral con reparos suspensivos, otro elemento que ha incrementado la presión política sobre el departamento que dirige Óscar Chivite.

El consejero ha sostenido que ese reparo demuestra precisamente que no ha existido participación política irregular y ha defendido que todo el procedimiento ha sido “legal y transparente”. La oposición y la oficina anticorrupción, sin embargo, mantienen una lectura muy distinta sobre la contratación de Velate.

Mientras tanto, la obra continúa a gran velocidad. Cerca de 200 personas trabajan en turnos continuos con jumbos de tres y dos brazos, gunitadoras, plataformas elevadoras, miniretroexcavadoras y un amplio despliegue técnico en una intervención considerada clave para la seguridad de la N-121-A.

La actuación resulta necesaria para adaptarse a la normativa europea de seguridad en túneles y mejorar una de las principales vías de comunicación de Navarra, pero la imagen de este viernes deja una pregunta inevitable: ¿puede el Gobierno vender como ejemplo de gestión una obra cuya adjudicación ha sido declarada nula de pleno derecho por el órgano anticorrupción autonómico?