El gestor del bar Franky cuenta ante el juez cómo se hacían las facturas para la trama de Koldo y Cerdán
El dueño del bar Franky y el gestor del establecimiento han declarado este miércoles ante el juez Ismael Moreno, en el Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, por su presunta relación con la operativa de facturas vinculada al caso Cerdán.
La declaración ha servido para poner bajo el foco uno de los mecanismos que investiga la causa: el uso del bar Franky, en Pamplona, para convertir pagos bancarios procedentes de Acciona en dinero en metálico que, según la investigación, habría terminado en manos de Koldo García Izaguirre o de personas de su entorno.
El establecimiento aparece en los informes como una pieza de una operativa de compensación opaca. El esquema, según la investigación, habría consistido en emitir facturas por comidas o servicios no prestados. Después, Acciona abonaba esas facturas y el dinero era compensado en efectivo fuera del circuito ordinario.
Ese sistema habría permitido justificar pagos con apariencia de actividad hostelera. Sin embargo, las declaraciones de este miércoles han apuntado a que parte de esas facturas se elaboraron con tiques inventados, sin que existiera una comprobación real de las comidas que supuestamente las respaldaban.
El testimonio más relevante ha sido el de Miguel Moreno Purroy, gestor del bar y amigo del propietario, Francisco Javier Lorente. Moreno ha reconocido que conoce a Koldo García “de toda la vida”, por coincidir con él en el bar Franky. También ha señalado que a Santos Cerdán lo conoce de vista.
Moreno ha declarado que solo conoce al señor Merino por dos o tres correos electrónicos que remitió. Además, ha dicho que no le suenan los nombres de José Ruz ni de Levantina, otros elementos mencionados en la investigación.
El gestor ha confirmado que emitió unas seis facturas entre 2016 y 2018 a petición de Koldo García Izaguirre. Según ha explicado ante el juez, Koldo le indicaba el importe que debía figurar y también a nombre de quién debía emitirse cada factura.
Moreno ha admitido que se inventaba los tiques para justificar esas facturas. Ha asegurado que Koldo nunca le entregó justificantes reales de consumiciones o comidas. Simplemente le decía la cantidad que debía constar y la empresa o entidad a la que había que facturar.
Las facturas se emitieron principalmente a nombre de Acciona. Moreno también ha reconocido una factura vinculada a la UTE Recajo, formada por Acciona e IC Construcción, que aparece en la causa como otro de los vehículos utilizados dentro de la presunta operativa irregular.
La UTE Recajo resulta importante porque la investigación la vincula directamente con el mismo esquema de facturación. En noviembre de 2017, Koldo habría enviado a un directivo de Acciona una factura de 2.750 euros más IVA denominada internamente como “FRA.9I UTE RECAJO”.
En esa factura, según la información incorporada a la causa, el emisor era el propio Miguel Moreno Purroy. El pago se dirigía a una cuenta titulada por él, lo que habría repetido el esquema del bar Franky, aunque de una forma más directa.
Moreno ha reconocido que ese dinero de la factura emitida a la UTE Recajo fue abonado en su cuenta. Después, según ha declarado, sacó el dinero y se lo entregó a Patricia Uriz, siguiendo instrucciones de Koldo García.
El gestor ha precisado que solo reconoce haber hecho una factura de la UTE Recajo en 2017. No obstante, no ha descartado que se pudiera haber falsificado alguna otra factura que él desconozca.
Este punto ha abierto una contradicción con el informe aportado por Acciona, en el que se identifican no una, sino dos facturas de la UTE Recajo. Moreno ha admitido la elaboración de una, pero no ha asumido la segunda.
El gestor ha señalado que era habitual que cuadrillas de obreros pidieran facturas en el bar Franky. Sin embargo, ha reconocido que no era habitual que se solicitasen facturas por esos importes.
También ha explicado que acudía al bar dos o tres veces por semana, pero que no estaba en el día a día del negocio. Por eso, ha dicho que no podía saber si Koldo comía allí ni con quién.
Aun así, Moreno ha afirmado que Koldo García estaba muy bien relacionado y que siempre parecía estar acompañado. No ha negado que pudiera comer alguna vez en el establecimiento, pero ha insistido en que las facturas investigadas se hicieron con tiques inventados.
Según su declaración, no cotejaba con Koldo ni con Francisco Javier Lorente si esas comidas se habían producido realmente. Ha explicado que le resultaba fácil justificar las facturas porque tenía acceso a la contabilidad del bar y porque muchas personas no recogían los tiques de sus consumiciones.
Moreno también ha declarado que nunca vio a Francisco Javier Lorente entregar dinero en mano a Koldo. Aun así, ha dicho que cree que era “obvio” que esas entregas sí se hacían.
El propietario del bar Franky ha ofrecido una versión distinta en ese punto. Francisco Javier Lorente ha negado haber entregado dinero a Koldo. También ha reconocido que conocía a Koldo como cliente del bar y que a Santos Cerdán lo conocía de vista, igualmente como cliente.
Lorente ha admitido que, en una ocasión, a petición de Koldo, pudo indicar a Miguel Moreno que elaborase una factura. Sin embargo, ha insistido en que quien se encargaba siempre de hacer las facturas era el gestor.
El dueño del establecimiento ha explicado que las facturas debían elaborarse contra los tiques que entregaba el cliente para justificar los importes. Ha reconocido que no sabe si se hizo así en este caso, pero ha señalado que esa era la forma correcta de proceder.
Su versión choca con la de Moreno, que ha admitido que los tiques eran inventados y que no hubo una comprobación real de las consumiciones. Lorente ha asegurado que, cuando Koldo pidió aquella factura, pensó que estaba basada en tiques verdaderos.
El propietario ha reconocido, no obstante, que nunca hizo comprobaciones ni con Koldo García ni con Miguel Moreno. También ha afirmado que Moreno no tenía sus oficinas en el bar Franky.
Otro de los puntos relevantes de la declaración ha sido la forma de pago. Moreno ha afirmado que, según le consta, el abono de las facturas debía hacerse por transferencia a la cuenta del bar Franky. Ha añadido que, si se hubiera hecho de otro modo, habría sido necesario cambiar la factura, algo que él asegura que no hizo.
Sin embargo, el informe de Acciona apunta a que la mayoría de los pagos se realizaron mediante cheques al portador. Moreno ha declarado que no le consta ese extremo, aunque tampoco ha podido descartarlo.
Lorente ha indicado que la cuenta del bar Franky era de CaixaBank, que él figuraba como titular y que ya no la conserva. También ha asegurado que nunca recibió dinero en sus cuentas por esos conceptos.
El dueño del local ha tratado de relativizar los importes investigados. Ha explicado que el tique medio de un menú era de unos 15 euros y que la capacidad del bar era de unos 130 comensales al día.
También ha declarado que era habitual que acudieran cuadrillas de obreros a comer. Por eso, ha señalado que 8.000 euros en dos años no le parece una cantidad elevada. Tampoco le ha parecido excesivo un importe de 4.000 euros en menús durante un año.
Moreno ha explicado que nunca preguntó a Koldo García si esas cantidades respondían a algún tipo de compensación por trabajos realizados. Ha reconocido que sospechaba que podía tener relación con trabajos de seguridad, pero ha asegurado que nunca llegó a preguntarlo.
Según su declaración, Koldo le planteó la emisión de esas facturas porque estaba pasando un mal momento. Le pidió que hiciera facturas por comidas del bar Franky y le dijo que luego él se “apañaba” con la empresa.
El gestor también ha afirmado que para él era impensable que Koldo tuviera algún tipo de influencia en aquel momento, ni en obras públicas ni en otros ámbitos. Ha señalado que no le constaba que tuviera cargo público, aunque sí cree que estaba vinculado de algún modo con el Ayuntamiento de Huarte, sin concretar más.
La investigación sitúa esta operativa en un contexto más amplio. Los informes vinculan la relación de Koldo García y Santos Cerdán con Acciona a una etapa anterior a su llegada al Ministerio, con conexiones en Navarra desde 2015 a través de Servinabar, empresa administrada por Antxon Alonso, persona de máxima confianza de Cerdán.
La causa sostiene que los beneficios obtenidos de Acciona no solo se habrían canalizado a través de Servinabar, sino que también se habrían materializado mediante el sistema de compensación del bar Franky.
En las conversaciones grabadas incorporadas a la investigación, Koldo afirmó haber visto a Santos Cerdán recibir “fajos de billetes de quinientos” de manos de Antxon Alonso. Además, Cerdán aparece identificado en la causa como la persona que habría gestionado presuntos pagos pendientes de Acciona a Koldo y a José Luis Ábalos por obras adjudicadas.
Las declaraciones de este miércoles han dejado varias contradicciones sobre la mesa. Moreno ha reconocido facturas con tiques inventados a petición de Koldo. Lorente, en cambio, ha sostenido que pensaba que esas facturas estaban respaldadas por justificantes reales.
También hay diferencias sobre el número de facturas vinculadas a la UTE Recajo y sobre la forma de pago. Moreno ha reconocido una factura y ha hablado de transferencias, mientras que el informe de Acciona apunta a dos facturas y a pagos realizados mayoritariamente con cheques al portador.
El bar Franky ha quedado así como una de las piezas que la Audiencia Nacional investiga para reconstruir cómo se habrían extraído fondos de Acciona mediante facturas ficticias y compensaciones en metálico dentro del caso Cerdán.