POLÍTICA

El Gobierno de Chivite asume el fracaso de sus planes educativos e intenta a la desesperada frenar el desplome en PISA

María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, junto a Carlos Gimeno, consejero de Educación, durante el pleno del Parlamento de Navarra. PABLO LASAOSA

El Ejecutivo anuncia más de 1.900 horas de refuerzo al final de la legislatura, tras una década de deterioro de los resultados educativos en Navarra y sin haber conseguido revertir la tendencia durante los siete años de gestión de Carlos Gimeno.

El Gobierno de María Chivite ha anunciado nuevas medidas para intentar frenar el deterioro de la educación en Navarra, después de años de caída en los resultados académicos y de que los últimos informes PISA hayan confirmado un empeoramiento sostenido del rendimiento del alumnado. El consejero de Educación, Carlos Gimeno, ha presentado este martes un paquete de más de 1.900 horas de refuerzo para el profesorado, una decisión que llega en la recta final de la legislatura y después de que los planes educativos desarrollados hasta ahora no hayan conseguido invertir la tendencia.

El anuncio puede interpretarse como un reconocimiento implícito de las insuficiencias de la política educativa del Ejecutivo foral. Navarra ha perdido 73 puntos en comprensión lectora, 56 en matemáticas y 40 en ciencias desde 2015, una caída que se ha prolongado durante diferentes legislaturas y que tampoco se ha detenido en los siete años que Gimeno lleva al frente del departamento. Ahora, a pocos meses de las próximas elecciones forales, el Gobierno ha anunciado nuevos recursos para combatir unas dificultades de aprendizaje que llevan años reflejándose en las evaluaciones internacionales.

La evolución de los resultados de PISA permite comprobar la magnitud del deterioro. En 2015, Navarra obtuvo 514 puntos en comprensión lectora, 517 en matemáticas y 512 en ciencias. Eran unas puntuaciones que situaban a la Comunidad foral entre las regiones españolas más destacadas y que reflejaban un nivel académico superior a las medias nacionales e internacionales.

Sin embargo, aquella posición se ha ido debilitando con el paso de los años. En 2018, Navarra ya había descendido a 472 puntos en lectura, 503 en matemáticas y 492 en ciencias. La evaluación de 2022 mostró una recuperación parcial en comprensión lectora, hasta los 478 puntos, pero confirmó nuevos descensos en matemáticas, con 492, y ciencias, con 489.

Lejos de producirse una recuperación general del sistema, el informe PISA 2025, cuyos resultados se conocieron el pasado 8 de septiembre, ha constatado un nuevo retroceso en las tres competencias fundamentales. Navarra ha obtenido 441 puntos en lectura, 461 en matemáticas y 472 en ciencias, sus peores resultados de la última década en las tres materias.

La caída respecto a la evaluación anterior ha sido especialmente acusada. Los estudiantes navarros han perdido 37 puntos en comprensión lectora, 31 en matemáticas y 17 en ciencias en apenas tres años. Además, el descenso ha sido más intenso que el registrado en buena parte de los territorios comparados, lo que ha provocado que Navarra también pierda posiciones respecto a otras comunidades autónomas.

Así, la Comunidad foral ha pasado de ocupar puestos destacados en el sistema educativo español a situarse en el decimocuarto lugar en comprensión lectora, el undécimo en matemáticas y el decimotercero en ciencias. Navarra ha quedado por debajo de la media española en lectura y ciencias, mientras que en matemáticas apenas conserva una ventaja de cuatro puntos.

Los resultados también han dejado al descubierto un problema que va más allá de las puntuaciones medias. Un análisis de Institución Futuro sobre el informe PISA 2025 ha advertido de que el porcentaje de estudiantes navarros con bajo rendimiento en comprensión lectora ha pasado del 10% al 37% durante la última década. Al mismo tiempo, el alumnado con resultados excelentes ha descendido del 10% al 2%.

En matemáticas, la evolución ha sido igualmente preocupante. El porcentaje de estudiantes que no alcanza los niveles básicos ha aumentado del 12% al 33%, mientras que los alumnos con resultados excelentes se han reducido del 13% al 4%. Son cifras que reflejan una pérdida de rendimiento tanto entre los estudiantes con mayores dificultades como entre aquellos que tradicionalmente alcanzaban las mejores calificaciones.

El deterioro del sistema educativo navarro no ha comenzado con el actual Gobierno, pero la gestión de Gimeno desde 2019 tampoco ha logrado revertirlo. Durante estos años, el departamento ha anunciado diferentes iniciativas para mejorar las competencias básicas, reforzar la atención a la diversidad y adaptar la enseñanza a las necesidades del alumnado. Sin embargo, la evolución de PISA no ha confirmado una mejora sostenida de los resultados.

El propio consejero reconoció el pasado mes de septiembre que las puntuaciones obtenidas en PISA 2025 eran “desfavorables” y admitió que el descenso había sido más acusado en Navarra que en evaluaciones anteriores. No obstante, Gimeno vinculó parte del empeoramiento al incremento del alumnado de origen inmigrante, a las dificultades lingüísticas y al bajo abandono escolar de la Comunidad foral. También recordó que la caída se había registrado en España y en otros países europeos.

Poco más de un mes después de aquella comparecencia, el Departamento de Educación ha anunciado un nuevo paquete de refuerzos para el curso 2026-2027. Gimeno ha comunicado las medidas este martes durante la primera de las cuatro reuniones que va a mantener a lo largo de octubre con las direcciones de los centros públicos y concertados de Navarra. En este primer encuentro han participado alrededor de un centenar de personas.

Entre las novedades figura una dotación de 400 horas adicionales para reforzar la comprensión lectora y las matemáticas, precisamente dos de las materias que acumulan algunas de las mayores pérdidas de puntuación durante los últimos años. El departamento pretende profundizar así en unos planes de mejora que ya estaban en funcionamiento, pero cuyos resultados todavía no han conseguido frenar el retroceso reflejado en las evaluaciones internacionales.

También se han anunciado 900 horas para reforzar el aprendizaje del castellano en centros con alumnado vulnerable que necesita una inmersión lingüística. Este programa, que comenzó durante el curso 2025-2026, se aplicará en centros de Educación Secundaria Obligatoria y Formación Profesional.

El Gobierno foral ha previsto, además, otras 400 horas para atender a la diversidad del alumnado de incorporación sobrevenida, así como 200 horas destinadas a centros de Formación Profesional para facilitar la implantación de la nueva orden foral de Evaluación.

A estas dotaciones se sumarán recursos para el profesorado encargado del pilotaje de la evaluación por competencias y del sistema EQVET de garantía de calidad en los centros integrados de Formación Profesional. También se ampliará la oferta de cursos de competencias básicas para adultos, con una reserva de dotación para ocho docentes durante el segundo y tercer trimestre del curso.

Durante el encuentro, Gimeno ha repasado otras actuaciones relacionadas con las infraestructuras educativas, la digitalización, la normativa de convivencia, el transporte escolar, los comedores y las medidas de inclusión. Las reuniones continuarán el 20 de octubre, con las direcciones de los colegios públicos de Educación Infantil y Primaria, y el 27 de octubre, con los responsables de los centros privados concertados.

El nuevo anuncio llega cuando el Gobierno de Chivite encara los últimos meses de una legislatura marcada, en materia educativa, por unos resultados académicos que han continuado deteriorándose. La incorporación de más horas para el profesorado puede contribuir a mejorar los aprendizajes, pero también plantea una cuestión sobre la eficacia de los programas aplicados durante los últimos años.

Después de siete años al frente de Educación, Gimeno anuncia ahora nuevos refuerzos para combatir unos problemas que sus anteriores planes no han conseguido solucionar. La medida llega cuando Navarra ha perdido buena parte de la posición que ocupaba hace una década y cuando el incremento del alumnado con bajo rendimiento evidencia que el deterioro no se limita a una clasificación internacional.

El Gobierno foral tendrá que demostrar que las nuevas horas de apoyo producen mejoras reales en las aulas. Por el momento, los datos de PISA reflejan una trayectoria de pérdida de nivel educativo que se ha prolongado durante años y que el Ejecutivo de Chivite no ha conseguido corregir antes de llegar al final de la legislatura.