Toquero reta a Remírez: "Que venga a la Ribera a explicar por qué el euskera es una urgencia"
El portavoz del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, ha entrado de lleno en el debate abierto por la presidenta, María Chivite, sobre el encaje del euskera en Navarra y lo ha hecho con un mensaje en la red social 'X' dirigido al alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, después de que este criticara la propuesta socialista para retocar la LORAFNA.
El dirigente socialista ha respondido a Toquero en la red social X con una apelación directa a la Ley Foral del Euskera. “Supongo que el señor Toquero estará de acuerdo con reflejar en el artículo 9 de la LORAFNA lo que recoge el artículo 2 de la Ley Foral 18/1986 del Euskera”, ha escrito Remírez.
El mensaje ha incluido una captura del artículo 2 de esa norma, en la que se recoge que “el castellano y el euskera son lenguas propias de Navarra” y que “todos los ciudadanos tienen derecho a conocerlas y a usarlas”. También se precisa que el castellano es la lengua oficial de Navarra y que el euskera lo es en los términos previstos por la propia ley.
Remírez ha rematado su publicación con una pregunta dirigida al alcalde de Tudela: “¿Es ignorancia o mala fe?”. Una fórmula dura, más propia del choque político en redes que de una explicación serena sobre una cuestión especialmente sensible en Navarra.
La respuesta del dirigente socialista ha llegado después de que Alejandro Toquero acusara a Chivite de no responder a una demanda social de Navarra, sino a las necesidades de su agenda política y a la presión de sus socios. El alcalde de Tudela ha asegurado que la propuesta llega por “populistas y abertzales” y ha hablado de “traición” del PSN.
El fondo del debate, sin embargo, no queda resuelto con una captura legal ni con una pregunta ofensiva. La cuestión política que ha abierto Chivite no es solo qué dice la Ley Foral del Euskera desde 1986, sino por qué el PSN quiere ahora trasladar ese reconocimiento a la LORAFNA y qué consecuencias tendría ese movimiento en una comunidad donde la realidad lingüística es distinta según las zonas.
Remírez ha tratado de presentar la posición de Toquero como una contradicción o como una falta de conocimiento. Pero esa forma de responder evita el punto central: la propuesta socialista ha reabierto un debate identitario en Navarra y ha generado inquietud en una parte de la sociedad que no ve el euskera como una prioridad institucional frente a otros problemas.
Toquero ha insistido después en esa idea con otro mensaje, en el que ha ironizado con que Remírez no tardará en acudir a la Ribera para explicar por qué, a su juicio, es urgente convertir el euskera en lengua cooficial en toda Navarra mientras siguen pendientes otros asuntos como la falta de médicos, el retraso del Canal de Navarra o los recortes en los servicios públicos.
La réplica del alcalde de Tudela ha situado el debate en un terreno que incomoda al PSN: las prioridades. Porque una cosa es reconocer la realidad cultural y lingüística de Navarra y otra distinta es elevar el asunto al centro de la agenda política en un momento en el que muchos ciudadanos reclaman soluciones en sanidad, infraestructuras y servicios.
La intervención de Remírez deja además otra evidencia. El Gobierno foral y el PSN quieren revestir la propuesta de normalidad jurídica, pero no han explicado con suficiente claridad qué alcance real tendría el cambio en la LORAFNA. En lugar de aclarar dudas, Remírez ha optado por atacar la intención de su adversario político.
Ese tono resulta especialmente llamativo porque el propio Remírez ha publicado en las últimas horas otro mensaje en el que defendía que, ante cualquier denuncia, “van antes los derechos” y “tienen su sentencia dictada”, una reflexión sobre el Estado de derecho y la necesidad de evitar juicios previos. Sin embargo, en este caso ha elegido una pregunta acusatoria contra Toquero: “¿ignorancia o mala fe?”.
La contradicción política es evidente. Remírez pide prudencia y respeto cuando el debate afecta a asuntos que incomodan al Gobierno, pero utiliza un tono mucho más agresivo cuando responde a las críticas de la oposición sobre el euskera y la reforma de la LORAFNA.
El problema para el PSN no es que Toquero critique la propuesta. El problema es que la iniciativa de Chivite ha abierto una grieta política en Navarra y ha colocado al socialismo navarro en una posición difícil de explicar: defender que no se trata de cambiar el equilibrio lingüístico de la comunidad mientras plantea introducir el reconocimiento del euskera en el núcleo del Amejoramiento.
Remírez ha querido reducir el debate a una cuestión de coherencia legal. Pero la discusión es más amplia. Afecta al modelo institucional de Navarra, a la relación del PSN con sus socios nacionalistas y a la percepción de muchos ciudadanos de que el Gobierno foral vuelve a priorizar una agenda identitaria por encima de los problemas cotidianos.