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COMERCIO LOCAL

De arreglar zapatos en Burlada a vestir a Marea y El Drogas: el rincón secreto del rock navarro

El dueño de arreglos El Gato lleva desde 2013 reparando calzado, ropa y cinturones en un pequeño taller de la calle Las Maestras.

Isidoro Gasco en su tienda de arreglos de zapatos en Burlada. Navarra.com
Isidoro Gasco en su tienda de arreglos de zapatos en Burlada. Navarra.com

Isidoro Gasco López tiene casi 57 años y lleva más de una década al frente de Arreglos El Gato, una tienda de arreglos que abrió al público en agosto de 2013 muy cerca de Pamplona, y donde todavía mandan el oficio, el cuero y las máquinas antiguas.

El negocio está situado en la calle Las Maestras 10 de Burlada. Muy cerca de la floristería Garralda y del bar Zubizarra que cerró hace pocas semanas. Isidoro es “de Burlada de toda la vida” y se muestra satisfecho con la marcha del taller. “Contento. Vamos sobreviviendo, que no es poco”, reconoce.

Antes fue repartidor en empresas y fábricas, hasta que terminó como zapatero. “Esto era antes una zapatería normal y la cogí yo para hacer arreglos”, explica.

El local funciona gracias a una oferta muy amplia. En El Gato se arreglan suelas, tapas, carteras y cinturones de cuero, pero también se hacen bajos, cremalleras, bordados y arreglos de ropa. En esa parte tiene un papel importante su mujer, Izaskun Bermejo, que es modista. “Abarcamos bastantes cosas”, señala Isidoro.

El zapatero destaca que hay dos épocas especialmente fuertes en el calendario. “Cuando más se trabaja es en Navidad y San Fermín”, apunta. En Navidad tienen mucha salida los bordados de casera y los lauburus, mientras que en San Fermín se multiplican los encargos de pañuelos. “Vamos tirando”, añade.

El taller conserva varias máquinas antiguas que son casi una seña de identidad del negocio. Una de ellas tiene más de 120 años. “Es vintage y cose de maravilla. No la cambio por ninguna. Es de zapatero de cuero”, presume. Otra máquina tiene unos 70 años y necesita cambiar los tubos del aire.

Lo que más se trabaja en Arreglos El Gato son tapas, suelas, bajos y cremalleras de cazadoras. Isidoro reconoce que cada vez quedan menos tiendas de este tipo, porque muchos profesionales se están jubilando, pero él sigue disfrutando del oficio. “Estoy contento. Es lo que me gusta. Zapatero es un trabajo muy bonito. Te lo recomiendo. Es muy agradecido”, afirma.

En la tienda también conserva algunos collares y piezas de bisutería de cuando empezó, aunque ahora quiere centrarse en el cuero. Entre sus productos destacan los cinturones que trae de Ubrique, en Cádiz, una localidad muy conocida por su tradición marroquinera.

El horario de Arreglos El Gato es de 9.30 a 13.30 horas y de 17.00 a 19.30 horas. Los sábados abre de 10.00 a 12.00 horas para que los clientes que no pueden acudir entre semana recojan algún pedido.

Sobre el futuro del negocio, Isidoro no tiene claro que vaya a haber relevo familiar. “No tengo hijos ni tengo nada. El día que me jubile lo pondré a ver si alguien se anima”, admite. Además, se muestra dispuesto a enseñar el oficio a quien quiera continuar con el taller.

El dueño de El Gato también explica cuándo merece la pena reparar un zapato. “Ante todo tiene que ser buen calzado para que merezca la pena hoy en día”, advierte. Según relata, muchos clientes prefieren arreglar zapatos buenos de marcas o tiendas como Ayestarán o Ramiro Goñi, de El Corte Inglés. “Si es otro tipo de calzado de peor calidad, igual no te merece la pena. Te cuesta más la suela que el calzado”, aclara.

“Hoy en día esto está pensado para calzado de cuero que te ha costado de 80 euros para arriba”, sostiene Isidoro. Y con la ropa ocurre algo parecido: cuando una prenda es buena, muchos vecinos optan por arreglarla antes que tirarla.

Además de zapatero, Isidoro tiene una fuerte conexión con el mundo del rock. Por su tienda pasan personas vinculadas a grupos como Marea, Koma o El Drogas. “Viene la gente de Marea, de Koma, el bajista de El Drogas y mucha gente de la farándula. Hacemos cinturones al gusto y a medida, customizamos ropa, bordados de grupos y eso funciona bastante bien”, cuenta.

Las reseñas de los clientes en redes sociales también reflejan la buena acogida del taller. Uno de ellos destaca el cambio de suelas en unas botas: “Muy satisfecho con el resultado y además barato. Se nota que conoce su oficio y quiero destacar la rapidez. No solo es zapatero remendón de los de antes; si necesitas customizar ropa, cinturones, carteras, etcétera, no os lo penséis y hacedle una visita”.

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