Los vecinos de Artica se plantan ante los centros de menas: “No nos vamos a parar”
Los vecinos de Artica han decidido pasar a la acción después de conocerse que los dos centros para menas instalados desde hace años en el pueblo funcionan sin la licencia municipal de actividad clasificada que el propio Ayuntamiento de Berrioplano considera necesaria. Alrededor de medio centenar de personas han participado este jueves en una reunión en la que han acordado unir fuerzas y comenzar a estudiar actuaciones por la vía administrativa y legal.
La reunión ha estado marcada por la indignación que se ha extendido entre los vecinos desde que Navarra.com publicó la situación administrativa de los dos chalets contiguos gestionados por la Fundación Ilundáin Haritz Berri. Ambos recursos están financiados por el Gobierno de Navarra y fueron autorizados por la Administración foral en 2016 y 2018, aunque carecen de la licencia municipal que ahora el Ayuntamiento ha determinado que necesitan.
El encuentro vecinal ha tenido además una circunstancia llamativa. El concejo denegó el permiso a los vecinos para reunirse en las dependencias de la casa concejil, de manera que los asistentes tuvieron que buscar alternativas privadas. Eso aumentó todavía más el malestar entre algunos participantes, que precisamente buscaban poner en común sus preocupaciones y analizar qué pasos pueden adoptar ante la situación de ambos centros.
“La indignación es la palabra que resume la reunión”, ha explicado a este periódico una de las personas que ha asistido al encuentro. Los vecinos consideran especialmente difícil de entender que la falta de licencia haya salido a la luz ahora, pese a que los centros de menas llevan años funcionando y pese a las preguntas y quejas planteadas anteriormente.
El Ayuntamiento de Berrioplano ha llegado a esta conclusión después de estudiar una queja vecinal y analizar jurídicamente el uso que se desarrolla en los dos inmuebles. La secretaria municipal explicó en el pleno celebrado el pasado 4 de agosto que la actividad no puede considerarse únicamente residencial porque existe una organización y un control sobre ella.
Ese análisis ha llevado al Consistorio a concluir que los dos recursos necesitan una licencia de actividad clasificada. El Ayuntamiento ha abierto por ello un expediente de legalización y ha requerido a la Fundación Ilundáin para que presente el proyecto y la documentación necesaria.
La Fundación ha mantenido hasta ahora un criterio diferente. Según trasladó la secretaria durante el pleno, la entidad considera que desarrolla una actividad residencial y no comercial o de servicios y, por ese motivo, entendía que no necesitaba esa autorización municipal. Los técnicos del Ayuntamiento no comparten esa interpretación.
Esta situación administrativa ha generado especial malestar entre los vecinos por los antecedentes que rodean a ambos recursos. Durante el verano de 2025 se registraron numerosos incidentes en su entorno y una respuesta oficial del Gobierno de Navarra llegó a contabilizar 12 actuaciones de patrullas policiales únicamente durante el mes de agosto.
Entre aquellos episodios hubo varios incendios. El 23 de agosto de 2025, diez menores y tres educadoras tuvieron que ser evacuados después de que un fuego afectara a la zona arbolada situada entre los dos chalets. Se trataba del tercer incendio registrado en apenas una semana y la Policía Foral abrió entonces una investigación para determinar su origen.
“Es indignante que un año después de solicitar información sobre los requisitos que tienen que tener estas casas se conteste ahora diciendo que no tienen licencia de actividad”, ha señalado uno de los vecinos. Los asistentes quieren saber qué controles se han realizado durante todos estos años y qué administración tenía la responsabilidad de comprobar que las instalaciones cumplían todos los requisitos exigibles.
La reunión ha servido precisamente para acordar una respuesta conjunta. Los vecinos han planteado la creación de una comunidad o plataforma vecinal que permita canalizar sus reclamaciones, compartir información y actuar de manera coordinada ante las administraciones.
Uno de los primeros pasos será recurrir a expertos y asesoramiento jurídico. Los residentes pretenden analizar toda la normativa aplicable a los dos centros y conocer qué posibilidades tienen para exigir explicaciones sobre su funcionamiento y sobre los permisos que deberían haber tenido desde su apertura.
También tienen previsto presentar las correspondientes instancias ante el Ayuntamiento de Berrioplano para obtener la documentación existente sobre ambos chalets. Quieren conocer los expedientes municipales, los requerimientos realizados, los permisos disponibles, las inspecciones efectuadas y cualquier actuación relacionada con la actividad desarrollada en los inmuebles.
“No nos vamos a parar. Vamos a presentar todas las instancias necesarias al Ayuntamiento para tener toda la documentación e información”, ha asegurado uno de los participantes en la reunión.
Los vecinos insisten en que su reclamación fundamental es que se cumpla la normativa. “Si los menas tienen que estar aquí, que por lo menos estén con todos los papeles en regla, no como ahora”, han defendido durante el encuentro.
La movilización vecinal abre así una nueva etapa en la polémica de los dos centros de Artica. Después de años de funcionamiento y de diferentes problemas registrados en su entorno, los residentes han decidido organizarse y exigir respuestas tanto al Ayuntamiento de Berrioplano como al Gobierno de Navarra, que financia los los centros de menas gestionados por la Fundación Ilundáin con un presupuesto multimillonario.