La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha aprovechado la visita a Pamplona de la comisaria europea de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque, para presumir de la capacidad industrial de la Comunidad foral y buscar nuevas inversiones. Lo ha hecho, sin embargo, en un momento especialmente delicado para uno de los principales motores de la economía navarra.
Los últimos indicadores han dibujado una realidad bastante menos optimista que la trasladada por Chivite a la representante de la Comisión Europea. La producción industrial de Navarra ha caído un 7,7% en junio respecto al mismo mes de 2025, mientras que en el conjunto de España ha aumentado un 3,8%. Navarra se ha situado así entre las comunidades con peor evolución industrial del país.
La diferencia resulta todavía mayor si se utiliza la serie corregida de efectos estacionales y de calendario. En ese caso, la industria navarra ha retrocedido un 11,5%, mientras el conjunto de España ha avanzado un 1,1%.
A este dato se suma el deterioro de otro de los pilares históricos de la economía foral: las exportaciones. Entre enero y junio, las ventas navarras al extranjero han disminuido un 5%, hasta los 4.875,2 millones de euros, mientras las exportaciones españolas han crecido un 2%. Solo durante junio, el retroceso navarro ha sido del 11,9%, frente al incremento del 5,3% registrado en España.
Es en este contexto en el que Chivite ha recibido este viernes a Maria Luís Albuquerque y ha asegurado que Navarra presenta "importantes oportunidades" de inversión gracias a su "vocación industrial, exportadora e innovadora".
La presidenta ha señalado especialmente sectores como la industria y la automoción, las energías renovables, la transición energética, la innovación, la digitalización y la internacionalización empresarial.
La fotografía que ofrece el propio Gobierno de Navarra, sin embargo, ha obligado al Ejecutivo a comenzar a preparar medidas para intentar revertir la situación. Apenas un día antes de la reunión de Chivite con Albuquerque, el consejero de Industria, Mikel Irujo, había reconocido públicamente que la ralentización industrial empieza a generar señales de "preocupación".
El Gobierno foral ultima ahora un Plan de Reactivación Industrial con el que pretende amortiguar el frenazo que afecta a la industria europea y cuyos efectos ya han alcanzado a Navarra. También prepara un programa específico de descarbonización industrial para el periodo 2027-2030 con el que aspira a movilizar hasta 150 millones de euros en ayudas financiadas con recursos propios de Navarra. Para ello necesitará autorización de la Comisión Europea.
El Ejecutivo se enfrenta además al final de los fondos europeos Next Generation, que han sido uno de los grandes soportes de la inversión durante los últimos años. El Gobierno ha reconocido que necesitará buscar nuevas fórmulas de financiación para mantener el ritmo inversor cuando desaparezca este impulso extraordinario.
Pero uno de los datos que más compromete la gestión industrial del Ejecutivo de Chivite está relacionado precisamente con las ayudas que ya existen. Irujo ha reconocido que cada año quedan sin financiar proyectos empresariales por unos 41 millones de euros porque se agota el presupuesto disponible para los programas ordinarios de inversión industrial e I+D.
El Gobierno cuenta con unos 66 millones de euros en estos programas, una cuantía que el propio consejero considera insuficiente ante el volumen de solicitudes presentadas por las empresas. Ahora pretende reforzar esas partidas en los Presupuestos de Navarra de 2027.
Uno de los factores que explican el fuerte descenso de la producción industrial ha sido la automoción. En junio, la rama de material de transporte ha reducido su producción un 41,4% interanual, mientras el sector energético ha caído un 25,9%.
La situación de la automoción tiene además una circunstancia excepcional. Volkswagen Navarra se encuentra inmersa en la transformación de Landaben para fabricar vehículos eléctricos y ha atravesado durante la primavera los meses de menor actividad previstos en su planificación. La recuperación de los volúmenes de producción durante los próximos meses podría, por tanto, mejorar parte de los actuales indicadores. De hecho, la fábrica de Landaben ha anunciado recientemente la apertura de la bolsa de empleo para un nuevo turno de fin de semana.
No todos los sectores han evolucionado negativamente. La industria agroalimentaria ha aumentado su producción un 11,6% interanual en junio y las industrias metálicas lo han hecho un 9,4%, lo que muestra que el frenazo no se está produciendo de manera uniforme en todo el tejido industrial navarro.
Precisamente en plena búsqueda de nuevas fuentes de financiación ha llegado a Navarra Maria Luís Albuquerque, responsable comunitaria de la Unión de Ahorros e Inversiones (Savings and Investments Union), un proyecto con el que Bruselas pretende canalizar una mayor parte del ahorro privado europeo hacia inversiones productivas y facilitar financiación a empresas, compañías innovadoras y proyectos de crecimiento.
Chivite ha defendido ante la comisaria que Navarra puede beneficiarse especialmente de este nuevo sistema y ha reclamado que una mayor parte del capital privado europeo termine llegando a la economía productiva española y navarra.
El encuentro ha permitido así a la presidenta buscar fuera de Navarra nuevas vías de financiación para un sector que representa una parte fundamental de la economía foral. Pero se produce cuando los indicadores han dejado de acompañar el discurso triunfalista: cae la producción, retroceden las exportaciones, se encarecen los precios industriales y el propio Ejecutivo admite que necesita reaccionar.
La visita de Albuquerque ha llegado, por tanto, en un momento decisivo para el Gobierno de Chivite. Navarra mantiene un potente tejido industrial y conserva fortalezas importantes en automoción, energías renovables, agroalimentación y metal, pero el desafío para el Ejecutivo ya no consiste únicamente en promocionar esas fortalezas ante Europa. También deberá demostrar que es capaz de detener una ralentización que ya reflejan las estadísticas y financiar los proyectos empresariales que actualmente se quedan fuera por falta de presupuesto.