¿Por qué nos vestimos de blanco y rojo en San Fermín? El verdadero origen de la tradición
Cada 6 de julio, Pamplona se transforma por completo. Con el estallido del Chupinazo, una marea humana inunda la Plaza Consistorial, tiñéndolo todo de dos colores icónicos: el blanco y el rojo. Esta vestimenta se ha convertido en santo y seña de las fiestas de San Fermín. Sin embargo, pocos conocen el verdadero origen de esta vestimenta tradicional.
Lejos de lo que muchos piensan, la combinación de prendas blancas con pañuelo y faja roja no siempre estuvo ahí. De hecho, es una costumbre relativamente reciente que mezcla el ahorro económico con una profunda devoción religiosa.
Una forma de unión y sentimiento
Para entender por qué se viste de blanco en San Fermín, debemos viajar en el tiempo hasta los inicios de la década de 1930. En aquella época, la gente acudía a las fiestas con sus ropas de diario, que solían ser oscuras o de trajes formales. Sin embargo, en el año 1931, los miembros de la Peña La Veleta decidieron cambiar las reglas del juego.
Los integrantes de esta peña buscaban una vestimenta que los diferenciara del resto de los mozos y que, al mismo tiempo, creara un sentido de unión entre ellos. La solución fue tan simple como brillante: instaurar un "uniforme" compuesto por pantalón y camisa blanca. Las razones principales para elegir este color fueron tres.
En primer lugar, porque la ropa blanca era sumamente barata y accesible para las clases trabajadoras de la época. Además, casi todo el mundo tenía una camisa y un pantalón blanco en casa para el verano y el color destacaba con una fuerza tremenda entre la multitud.
Aunque la idea nació de un grupo humilde, la estampa era tan vistosa que el resto de las peñas y los pamploneses no tardaron en imitarla. Décadas más tarde, en los años 60, el entonces alcalde de Pamplona, Miguel Javier Urmeneta, oficializó e impulsó la vestimenta blanca, consolidando la tradición para siempre.
El rojo: símbolo de la tradición cristiana
Si el blanco tiene un origen puramente práctico y social, el color rojo del pañuelico y de la faja está impregnado de historia y simbolismo religioso.
Según la tradición cristiana, el santo fue el primer obispo de Pamplona y falleció decapitado en la ciudad de Amiens (Francia) por sus creencias católicas. Según dicta la tradición cristiana, el color rojo se utiliza para honrar a los santos que murieron por sus creencias, simbolizando la sangre derramada.
De este modo, el pañuelo rojo al cuello nació como una interpretación popular de esta costumbre religiosa, un homenaje al santo que da nombre a la fiesta. Hoy en día, el protocolo sanferminero dicta que el pañuelico se lleva en la muñeca o en la mano hasta que estalla el Chupinazo; solo en ese instante mágico se anuda al cuello, marcando el inicio oficial de una de las fiestas más internacionales del mundo.