Los anestesistas del HUN plantan a Salud ante "los ataques y faltas de respeto" del consejero
Los anestesistas del Hospital Universitario de Navarra han decidido parar toda la actividad extraordinaria y voluntaria a partir del próximo 4 de mayo, una medida que amenaza con complicar todavía más la situación de la sanidad pública en Navarra y, especialmente, el problema de las listas de espera quirúrgicas.
El Servicio de Anestesia y Reanimación del HUN ha comunicado que dejará de realizar estas horas extra de forma indefinida por la “grave situación laboral” que atraviesa el colectivo y por lo que considera “ataques y falta de respeto” por parte del consejero de Salud, Fernando Domínguez; según el Sindicato Médico de Navarra.
La decisión afecta a una actividad clave para sostener parte de la programación quirúrgica fuera del horario ordinario. En la práctica, sin anestesistas disponibles para esas jornadas extraordinarias, muchas operaciones de tarde pueden verse comprometidas, lo que puede aumentar la presión sobre unas listas de espera que ya se han convertido en uno de los grandes problemas del sistema sanitario navarro.
El comunicado señala que los profesionales han asumido durante años una carga asistencial creciente, incluyendo trabajo fuera de su horario habitual, para “sostener el sistema sanitario”. Sin embargo, denuncian que ese esfuerzo no ha recibido el reconocimiento adecuado y recuerdan que estas actividades son voluntarias, no obligatorias.
La medida llega apenas unas horas después de otro episodio relevante en el HUN: la dimisión de Javier González Arteaga, jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Universitario de Navarra. Su renuncia será efectiva a partir del 1 de julio y se ha producido tras meses de tensión en uno de los servicios más señalados por el volumen de pacientes pendientes de atención.
Traumatología se ha situado en el centro del debate sanitario por sus malos datos de espera. Una auditoría interna ha detectado problemas de organización, falta de recursos administrativos y diferencias entre las jornadas teóricas y las reales. El servicio acumula más de 14.000 personas pendientes de una primera consulta, una cifra que triplica la de Rehabilitación, la segunda especialidad con más retraso.
La salida del jefe de Traumatología y el plante de los anestesistas dibujan un escenario de creciente deterioro interno en la sanidad navarra. Dos servicios esenciales del principal hospital público de la comunidad han evidenciado en pocos días un malestar profundo con la gestión del Departamento de Salud.
El conflicto también coincide con la convocatoria de nuevos paros por parte del Sindicato Médico de Navarra, previstos en mayo y junio, que afectarán a la actividad extraordinaria que se realiza por las tardes. Esa actividad ha sido una de las herramientas utilizadas para intentar reducir las listas de espera, por lo que su paralización puede tener un impacto directo en los pacientes.
Los anestesistas han asegurado que mantienen su disposición al diálogo, pero han advertido de que no revertirán su decisión mientras persista el problema. También han señalado que las consecuencias serán responsabilidad de quienes, a su juicio, no han resuelto una situación que califican de insostenible.
La crisis abierta en Anestesia, sumada a la dimisión en Traumatología y a las protestas médicas, vuelve a colocar a Salud ante un problema de fondo: la dificultad para mantener la actividad asistencial, reducir las listas de espera y recuperar la confianza de unos profesionales que denuncian sobrecarga, falta de reconocimiento y deterioro de sus condiciones laborales.