El Condestable acoge en Pamplona una exposición con 86 obras que presentan una nueva visión de la arquitectura urbana
La exposición Mirar la Arquitectura ha reunido en Pamplona cerca de un centenar de personas en el acto de inauguración celebrado este martes en el Palacio del Condestable. La cita, organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro (COAVN), ha servido también para entregar los premios de la XXII edición de un concurso que busca reivindicar una mirada más atenta sobre el entorno construido y el valor de la arquitectura en la vida cotidiana.
El principal premio en categoría de adultos ha sido para Ignacio Ruiz de Erenchun por la obra “Memoria y olvido”, mientras que en juvenil ha ganado Miguel Andión con “Secantes” y en infantil se ha impuesto Ikai Arbeloa, de 7 años, con “Cinco”. El acto ha unido así en un mismo espacio la entrega de galardones y la apertura de dos muestras que podrán verse en el centro de Pamplona hasta el 26 de abril.
La XXII edición de Mirar la Arquitectura ha vuelto a convertir la fotografía en una forma de leer la ciudad y los edificios que la rodean. El Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro impulsa cada año esta propuesta con la intención de acercar la arquitectura al público y poner en valor su presencia cotidiana.
Junto a los primeros premios, el jurado ha concedido el segundo premio en categoría de adultos a Aitor Pita. También ha repartido tres accésits a Naroe Oquiñena, Jaime Martín Martínez y Pablo García Esparza, además de reconocer como finalistas a Iñigo Araiz, Kike Balenzategui, Francisco Barragán, Fernando Abad y Alessandra Sierra.
En la categoría juvenil, el segundo premio ha sido para Vega Cilleruelo. En infantil, el reconocimiento ha recaído en Lucía Oroz, en una edición que ha vuelto a mostrar el interés de distintas edades por la fotografía vinculada a la arquitectura.
La muestra colectiva Mirar la Arquitectura, instalada en el atrio de la segunda planta del Palacio del Condestable, reúne las 86 obras presentadas al concurso. El recorrido ofrece una amplia variedad de enfoques sobre la manera de habitar, mirar y entender los espacios construidos.
Una de las imágenes más destacadas de esta edición ha sido precisamente la ganadora en adultos, “Memoria y olvido”, de Ignacio Ruiz de Erenchun. El jurado ha valorado que la fotografía logra transformar un edificio icónico de Pamplona en una escena inesperada y casi atemporal, con un encuadre preciso y una mirada descontextualizadora.
Además, el tratamiento en blanco y negro refuerza el aire clásico de la imagen. A eso se suma el arco oscuro que aparece tras los pilares, un detalle que aporta misterio y profundidad a la composición.
La exposición principal se completa con Ibidem, Museos, una muestra invitada del COAVN firmada por la arquitecta y fotógrafa María José Gurbindo. Esta segunda propuesta se encuentra en el atrio de la primera planta y plantea una pregunta sencilla pero sugerente: cuánto tiempo dedica realmente el visitante a observar el edificio cuando entra en un museo.
Desde esa reflexión, Ibidem, Museos recorre tres espacios navarros poniendo el foco únicamente en su arquitectura. La autora invita a fijarse en formas, volúmenes, texturas y juegos de luz que muchas veces pasan desapercibidos, pero que explican buena parte de la experiencia cultural de esos lugares.
El proyecto se detiene en el Museo Oteiza, obra de Sáenz de Oiza; en el Museo de la Universidad de Navarra, de Rafael Moneo; y en el Museo de Navarra, de Enric Soria y Jordi Garcés. La muestra está compuesta por 25 fotografías en formato 50 x 75 centímetros y por dos libros desplegables en forma de leporello.
El propio término Ibidem, que en latín significa “en el mismo lugar”, se utiliza aquí con una lectura inversa. Aunque la mirada se pose sobre un mismo espacio, cada imagen propone una interpretación distinta y abre una nueva forma de observar edificios que muchas veces se recorren sin detenerse.
Con esta doble propuesta, el Palacio del Condestable se convierte durante estas semanas en un punto de encuentro entre fotografía, patrimonio y cultura visual. El resultado es una invitación a mirar con más calma la arquitectura que acompaña cada día a los ciudadanos de Pamplona.