SOCIEDAD

Un doctor de la Clínica Universidad de Navarra alerta del dato que puede anticipar una enfermedad hepática grave

El doctor Bruno Sangro, de la Clínica Universidad de Navarra
Bruno Sangro ha destacado que la enfermedad hepática puede avanzar durante años sin síntomas y ha defendido el diagnóstico temprano para prevenir tumores en pacientes de riesgo.

El cáncer de hígado puede prevenirse en muchos casos si las enfermedades hepáticas se detectan y se tratan antes de que provoquen daños irreversibles. El doctor Bruno Sangro, especialista de la Clínica Universidad de Navarra, ha advertido de que las alteraciones persistentes en una analítica pueden ser la primera señal de un problema silencioso.

Con motivo del Día Mundial de la Hepatitis, el coordinador del Área de Cáncer de Hígado y Páncreas del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra ha pedido no pasar por alto los cambios mantenidos en las pruebas hepáticas. También ha recomendado consultar con un especialista para determinar su origen.

"El cáncer de hígado suele aparecer sobre un hígado que lleva años enfermo, aunque uno no lo sepa. Identificar y tratar esa enfermedad a tiempo permite prevenir muchos casos de cáncer", ha explicado Bruno Sangro.

Este tumor no suele aparecer de manera repentina. En la mayoría de los casos se desarrolla sobre una enfermedad hepática previa que ha evolucionado durante años y que podría haberse detectado antes de la aparición de complicaciones.

Según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica, en España se diagnosticarán alrededor de 6.852 nuevos casos de cáncer de hígado en 2026. Entre el 80% y el 85% de los hepatocarcinomas, el tipo más frecuente de cáncer hepático, aparecen en personas que ya padecían una enfermedad crónica del hígado.

El colangiocarcinoma, considerado el segundo tumor hepático más frecuente, también suele desarrollarse en pacientes con una patología hepática previa. Estos datos refuerzan la importancia de identificar a las personas con mayor riesgo y establecer controles adecuados.

Las hepatitis virales continúan siendo una causa relevante de enfermedad hepática. Sin embargo, durante los últimos años también han ganado peso las patologías relacionadas con factores metabólicos y determinados hábitos de vida.

Muchas de estas enfermedades no provocan síntomas durante años. Sus primeras señales pueden aparecer en una analítica rutinaria, mediante alteraciones de las transaminasas o de otros parámetros relacionados con el funcionamiento del hígado.

"Una alteración persistente en las pruebas hepáticas no debería ignorarse. En muchos casos es la oportunidad para diagnosticar una enfermedad antes de que avance y produzca daños irreversibles", ha señalado el especialista del CCUN.

A diferencia de otros tumores, el cáncer de hígado suele estar precedido por un proceso prolongado de daño hepático. Ese periodo ofrece margen para intervenir mediante el seguimiento clínico, los cambios en los hábitos de vida y los tratamientos específicos que sean necesarios.

Los avances en los tratamientos contra las hepatitis virales y en el manejo de otras enfermedades del hígado han permitido reducir de forma significativa el riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer en numerosos pacientes.

"Disponemos de herramientas para identificar a las personas con mayor riesgo y actuar antes de que aparezca el tumor. Por eso es tan importante llegar a tiempo al diagnóstico", ha subrayado Bruno Sangro.

Dentro de esta estrategia preventiva, el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra ha desarrollado un programa de cribado personalizado destinado a personas con un riesgo elevado de cáncer de hígado. El modelo se basa en la evaluación individual del riesgo y en el uso de técnicas de imagen de alta precisión.

El programa incorpora una resonancia magnética abreviada sin contraste. Esta prueba permite mejorar en más de un 30% la detección precoz del hepatocarcinoma respecto a los programas convencionales de seguimiento.

En los pacientes con mayor riesgo, el sistema se acerca al 90% de éxito diagnóstico. El objetivo es localizar el tumor en sus primeras fases, cuando todavía puede ser tratado con intención curativa.

"Cuanto antes lo detectemos, mayores serán las posibilidades de ofrecer tratamientos eficaces y mejorar la supervivencia", ha concluido el coordinador del Área de Cáncer de Hígado y Páncreas del CCUN.