Una empresa reclama al Parlamento de Navarra desbloquear la moratoria del biometano y anuncia más de 40 millones de inversión
La compañía ha defendido ante la Comisión de Desarrollo Rural y Medio Ambiente que cada planta se evalúe de forma individual y con criterios técnicos, ambientales y de seguridad.
El biometano en Navarra ha centrado este miércoles una comparecencia en el Parlamento foral, donde KamBIO Energía ha pedido que no se prorrogue la moratoria al desarrollo de nuevas instalaciones. La compañía ha defendido que cada proyecto pueda analizarse de manera individual con criterios técnicos, ambientales y de seguridad. Lo ha hecho en un contexto en el que muchos pueblos de Navarra han mostrado su contrariedad al desarrollo de estas instalaciones en sus municipios.
La empresa, participada por Valoriza y Kira Ventures, ha trasladado esta posición ante la Comisión de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Parlamento de Navarra, en Pamplona. KamBIO ha reclamado además seguridad jurídica para poder desarrollar proyectos destinados a transformar residuos agroganaderos en energía, nutrientes y actividad económica.
El CEO de la compañía, Carlos Rubio, ha explicado durante su intervención que Navarra genera cada año “varios millones de toneladas” de residuos agroganaderos que necesitan ser gestionados. A su juicio, el biometano puede permitir una mayor trazabilidad y control sobre estos residuos.
Rubio ha defendido que esta tecnología también permite reducir de forma sustancial los olores y recuperar tanto energía como nutrientes para su posterior aprovechamiento agrícola. “El residuo ya existe. El biometano no aumenta las deyecciones que se producen”, ha señalado.
“El biometano lo que hace es introducir tecnología, trazabilidad y responsabilidad industrial para el tratamiento de un residuo que ya existe”, ha añadido el responsable de KamBIO Energía durante su comparecencia en Pamplona.
La compañía ha planteado que cada proyecto de biometano en Navarra pueda someterse a una evaluación completa antes de recibir una decisión administrativa. En este sentido, ha recordado que la Ley Foral 4/2022 reconoce el carácter estratégico del biogás y el biometano y contempla medidas para fomentar los gases renovables.
KamBIO ha pedido a los miembros de la comisión que Navarra aproveche una tecnología que, según ha señalado, está ampliamente implantada en Europa. La empresa considera que su desarrollo puede mejorar la gestión de los residuos y, al mismo tiempo, generar actividad económica en el territorio.
El desarrollo de esta fuente de energía forma parte también de las prioridades energéticas de la Unión Europea. La Comisión Europea mantiene el objetivo de alcanzar una producción anual de 35.000 millones de metros cúbicos de biometano en 2030.
Esta estrategia europea busca incrementar la producción de gases renovables, avanzar hacia un modelo de economía circular y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
KamBIO ha anunciado además que prevé invertir más de 40 millones de euros en Navarra para impulsar nuevas plantas de biometano y otros proyectos relacionados con el desarrollo rural. La compañía calcula que estas iniciativas podrían generar hasta 30 puestos de trabajo directos e indirectos de larga duración.
Los proyectos permitirían también, según las previsiones de la empresa, beneficiar a miles de hectáreas agrícolas mediante la producción de fertilizante orgánico procedente del proceso de valorización de los residuos.
Durante su comparecencia, Carlos Rubio ha explicado que el modelo empresarial de KamBIO consiste en desarrollar, construir y operar las instalaciones durante toda su vida útil. La intención es mantener una relación estable con municipios, agricultores, ganaderos y empresas ubicadas en el entorno de cada proyecto.
“Venimos a empadronarnos en el municipio”, ha resumido Rubio para explicar la intención de la compañía de permanecer ligada durante años a los territorios donde se instalen sus plantas.
Este modelo implica diseñar cada instalación en función de las características concretas de la zona. KamBIO ha señalado que analiza cuestiones como el origen de las materias primas, las rutas de transporte, la capacidad agronómica disponible y las necesidades de las explotaciones.
Las plantas de biometano en Navarra tendrían una vida útil superior a los 30 años, según los datos aportados por la compañía. Durante ese periodo podrían generar actividad continuada vinculada a la operación y mantenimiento, la logística, los laboratorios y los servicios agronómicos.
KamBIO considera que Navarra dispone de unas condiciones especialmente favorables para desarrollar esta industria por el peso que tienen el sector primario y la industria agroalimentaria. Ambos sectores suman 28.700 empleos y representan el 7,5% del valor añadido bruto de la Comunidad foral.
Además, las exportaciones vinculadas a estos sectores alcanzaron en 2024 los 1.598 millones de euros. La compañía ha situado estos datos entre los argumentos para defender el potencial de nuevos proyectos vinculados al aprovechamiento energético de residuos orgánicos y al desarrollo del medio rural.