El Haba de Oro de Pamplona destapa una realidad incómoda: así trabaja la Fundación Vicente Ferrer
El reconocimiento de la Cabalgata de Reyes Magos ha puesto el foco en la labor social de la entidad y en su red de voluntariado en Navarra, con proyectos internacionales y respuestas en emergencias.
El Haba de Oro de la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona ha reconocido este viernes 2 de enero de 2026 a la Fundación Vicente Ferrer por su labor con la infancia vulnerable en varios países y en emergencias recientes.
El galardón ha puesto el foco en su trabajo con menores desfavorecidos en India, Nepal, Sri Lanka, Filipinas y Mozambique, además de la ayuda tras la DANA de Valencia y la intervención actual en Gaza.
La Fundación Vicente Ferrer ha desarrollado programas de acompañamiento y protección para niños y niñas desde el ámbito educativo y sanitario. En India, por ejemplo, ha contado con la participación de 23 navarros cooperantes o voluntarios, entre ellos médicos y profesionales de otros campos.
La delegación de la entidad ha abierto sus puertas en Navarra en 2010 y, 15 años después, ha reunido decenas de personas voluntarias, más de 1.800 apadrinamientos y otras colaboraciones. Ese respaldo social ha sostenido su labor de solidaridad y cooperación internacional desde la Comunidad foral.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, y la presidenta de la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona, Mamen Sádaba, han entregado el Haba de Oro a la delegada en Navarra, Marian García. El premio, impulsado junto al Ayuntamiento de Pamplona, incluye una reproducción en oro macizo de 18 quilates con tres brillantes y lleva aparejada una ayuda de 2.000 euros.
El jurado ha contado con representación del Ayuntamiento de Pamplona, la propia Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona y la Subdirección de Infancia, Adolescencia y Familia del Gobierno de Navarra. También han participado el Arzobispado de Pamplona y Tudela, el Área de Acción Social de Caja Rural, ANAS Navarra, la entidad premiada el año anterior y Joaquín Galve.
Tras recoger el reconocimiento, Marian García ha subrayado la importancia de “actuar por el bien común” desde Pamplona, “la ciudad con más calidad de vida del país”, pero también en los lugares donde trabaja la fundación.
García ha explicado que la entidad se guía por el enfoque de Vicente Ferrer de igualdad y justicia social. Ha defendido que las niñas y los niños necesitan oportunidades en todos los ámbitos del desarrollo y ha recordado que, con el apoyo de la ciudadanía y las instituciones, se puede dignificar la vida de miles de menores con vivienda, educación y atención médica.
Por su parte, Asiron ha destacado la “estrecha vinculación” de la Fundación Vicente Ferrer con una Pamplona solidaria que, según ha dicho, apoya su trabajo a través de voluntariado, personas colaboradoras y entidades comprometidas. Además, ha valorado la intervención en distintos puntos del mundo y, especialmente, el contexto actual en Gaza.
El alcalde ha insistido en que “la solidaridad no entiende de fronteras” y ha remarcado la necesidad de crear espacios seguros, ofrecer apoyo emocional y garantizar el acceso a bienes esenciales para miles de menores. También ha señalado que, en el momento actual, esa respuesta es un acto de humanidad y responsabilidad colectiva.
La Fundación Vicente Ferrer se define como una organización de Cooperación Internacional para el desarrollo que lleva 57 años trabajando en India. Se presenta como una entidad de acción sin vinculación a creencias, ideologías o religiones, y asegura que su objetivo es llegar a personas en riesgo de discriminación, desigualdad o pobreza, con especial atención a mujeres, infancia y personas con discapacidad.
Desde 2008, la fundación ha puesto en marcha 24 proyectos, principalmente en Andhra Pradesh y Telangana, y ha extendido su labor a otros países. Entre las iniciativas recientes, con apoyo del Gobierno de Navarra, ha incluido un programa en Mozambique para combatir el matrimonio infantil con intervenciones comunitarias dirigidas a menores y adolescentes.
En Gaza, la organización trabaja en un contexto de crisis humanitaria y plantea un programa de 36 meses a partir del próximo febrero. La intervención busca crear entornos protegidos, ofrecer apoyo psicosocial para abordar el trauma y garantizar acceso a bienes esenciales como agua, alimentos, ropa e higiene, además de reforzar el tejido comunitario y formar equipos locales.
La entidad ha afirmado que, tras más de medio siglo de trabajo, ha reunido datos para evaluar el impacto de sus acciones a largo plazo. Hasta ahora, ha intervenido en la vida de 3,5 millones de personas, muchas de ellas en situaciones de especial vulnerabilidad, con actuaciones centradas en derechos, protección y oportunidades de futuro.