El hallazgo del Cima de la Clínica Universidad de Navarra que cambia el seguimiento de pacientes con un tipo de cáncer
El Cima Universidad de Navarra ha descartado el papel de células inmaduras en la resistencia al tratamiento oncológico en un estudio molecular que puede ayudar a mejorar el diagnóstico y el seguimiento de pacientes con determinados tumores de la sangre.
La investigación se ha centrado en enfermedades como el mieloma múltiple y la amiloidosis sistémica primaria, dos patologías en las que la vigilancia de la respuesta al tratamiento resulta clave para detectar posibles recaídas y ajustar las decisiones clínicas.
El trabajo ha sido dirigido por el Dr. Bruno Paiva, investigador principal del Grupo de Inmunómica Traslacional en Neoplasias Hematológicas del Cima Universidad de Navarra. La primera autora ha sido la investigadora predoctoral Carmen González.
Durante décadas, la comunidad científica ha estudiado si la presencia de células madre cancerígenas podía explicar por qué algunos pacientes volvían a recaer pese a haber alcanzado una remisión completa tras recibir tratamiento oncológico.
“Durante décadas se ha especulado con que la existencia de células madre cancerígenas fuera responsable de las recaídas en pacientes que alcanzan una remisión completa tras tratamiento oncológico. Por ello, su caracterización es clave para lograr una mayor eficacia y un correcto seguimiento del tratamiento, si bien supone un reto científico, debido a la heterogeneidad celular y a la variabilidad entre pacientes”, ha explicado el Dr. Bruno Paiva, director del trabajo.
El estudio se ha desarrollado en el marco del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra y ha utilizado un enfoque multiómico. Para ello, el equipo ha empleado técnicas de secuenciación de célula única y citometría de flujo de alta sensibilidad.
Estas herramientas han permitido integrar el perfil genómico y fenotípico de las células más inmaduras y de las más diferenciadas de los pacientes analizados. El objetivo ha sido comprobar si esas células podían tener capacidad real para impulsar la progresión tumoral.
“Demostramos por primera vez que, si bien los linfocitos B inmaduros comparten algunas características con las células plasmáticas tumorales, carecen de la estructura genética necesaria para dar lugar a la progresión de tumores como el mieloma múltiple y amiloidosis sistémica primaria”, ha señalado el investigador.
El hallazgo tiene una consecuencia directa en la forma de orientar futuras estrategias terapéuticas. Según Paiva, al descartar la participación de las células más inmaduras en la progresión tumoral, se pueden priorizar las dianas dirigidas a las células plasmáticas frente a otras enfocadas a los linfocitos B, como el CD19.
La investigación también ha aportado una explicación relevante sobre los llamados falsos positivos en el seguimiento de la enfermedad mínima residual, una herramienta utilizada para valorar la presencia de células tumorales tras el tratamiento.
Según ha explicado Carmen González, “estas alteraciones genómicas se detectan principalmente en las células plasmáticas tumorales y muy raramente en las células B inmaduras secuenciadas durante el tratamiento”.
La investigadora predoctoral del Cima ha añadido que los análisis adicionales sugieren que estas células B pueden dar lugar de forma esporádica a un resultado “falso positivo” de enfermedad mínima residual.
“Nuestros resultados concluyen que, si se detectan este tipo de células B durante el tratamiento, eso no supone un mayor riesgo de recidiva”, ha afirmado González.
Los resultados del estudio se han publicado en la revista científica Blood Cancer Discovery, especializada en investigación oncológica.
El trabajo se ha realizado en el marco del Grupo Español de Mieloma, GEM/PETHEMA, y del CIBER del Cáncer, CIBERONC. Además, ha contado con financiación pública a través del Instituto de Salud Carlos III.
La investigación también ha recibido el apoyo de instituciones sociales y privadas como la Asociación Española Contra el Cáncer, la Fundación CRIS contra el Cáncer y la Riney Family Foundation, entre otras.
Con este avance, el Cima Universidad de Navarra ha aportado una nueva pieza para afinar el seguimiento de los pacientes con mieloma múltiple y amiloidosis sistémica primaria, al diferenciar mejor qué señales pueden estar relacionadas con una recaída real y cuáles no implican un mayor riesgo.