SOCIEDAD

Juan Gabriel Rodríguez, experto en inteligencia artificial: “La polarización laboral y la desigualdad irán a más con la IA"

El catedrático Juan Gabriel Rodríguez. FUNDACIÓN "LA CAIXA"
Es una de las conclusiones del estudio del Observatorio Social de la Fundación "la Caixa"

La inteligencia artificial está acelerando un cambio de fondo en el mercado laboral y, según una investigación liderada por el economista Juan Gabriel Rodríguez, ese salto tecnológico está ampliando la desigualdad salarial en España. El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, que ha participado en un estudio impulsado por el Observatorio Social de la Fundación ”la Caixa”, ha advertido de que la automatización ya está dejando ganadores y perdedores.

En concreto, Rodríguez señala que, con la introducción de la inteligencia artificial en las empresas, todo apunta a un escenario donde la "polarización laboral y el aumento de la desigualdad irán a más". En concreto, algunos de los profesionales de cualificación media "que serán sustituidos por la automatización lograrán dar un salto hacia arriba, pero la mayoría caerá al sector bajo de la distribución salarial. Acabarán compitiendo por empleos de ese segmento inferior, lo que hará que los sueldos se moderen".

Rodríguez ha explicado que el cambio tecnológico —y, en especial, la automatización de tareas— ha pesado más en la evolución del empleo en las dos últimas décadas que factores como la globalización o el nivel educativo. En sus conclusiones, la automatización y la IA han aparecido como un motor “determinante” del cambio y, a la vez, como un factor que empuja la desigualdad.

Una de las claves del informe es que la IA no afecta a todas las ocupaciones del mismo modo. Por primera vez, una tecnología puede sustituir no solo tareas rutinarias, sino también actividades creativas. Eso abre el foco hacia empleos con alta formación, algo que, según el investigador, no había ocurrido con la misma intensidad en olas anteriores.

Aun así, el estudio ha detectado una diferencia importante: quienes cuentan con mayor nivel educativo suelen tener más herramientas para adaptarse y usar la IA como complemento. En esos perfiles aparece un efecto de “complementariedad” que tiende a mejorar la productividad y, con ella, los salarios.

En cambio, en los empleos de cualificación media y baja la dinámica es distinta. La automatización puede sustituir tareas o presionar los sueldos a la baja, lo que acentúa una polarización: arriba, salarios al alza por complementariedad; en la parte media e inferior, una presión descendente por sustitución tecnológica.

El investigador también ha puesto el foco en los jóvenes, a los que sitúa entre los más perjudicados. Ha señalado que tener soltura digital no equivale a saber trabajar con nuevas tecnologías si falta experiencia profesional para interpretar resultados, tomar decisiones y aportar criterio.

Otra conclusión relevante afecta al llamado “efecto goteo”. La idea clásica de que el beneficio de los de arriba termina llegando al resto no se estaría cumpliendo en este proceso. Rodríguez ha defendido que, si se quiere que la digitalización beneficie a más gente, habrá que introducir cambios en políticas y formación.

En paralelo, ha apuntado que la brecha salarial de género se ha reducido por dos tendencias que han coincidido: el salto de muchas mujeres a puestos muy cualificados y la pérdida de peso de empleos tradicionalmente masculinizados. Aun así, ha advertido de que todavía es pronto para saber cuánto explica cada factor.

Sobre si la IA destruirá más empleo del que genera, Rodríguez ha reconocido que no existe consenso. La tecnología cambia rápido, el impacto varía por sectores y faltan datos para tener una panorámica sólida. Por eso, ha defendido prepararse para escenarios adversos, especialmente en las ocupaciones medias.

Entre las recetas, el investigador ha planteado reforzar la formación continua y replantear el sistema educativo para evitar compartimentos estancos. También ha propuesto revisar incentivos para que el marco fiscal sea más neutral entre capital y trabajo, y ha mencionado la idea de crear una institución que supervise el desarrollo de la IA y su dimensión ética.