SOCIEDAD
Un paso clave para investigar el Alzheimer: Fundación "La Caixa" impulsa una mejora en su tratamiento
Se investiga un protocolo para reducir la cefalea tras la punción lumbar
El protocolo para reducir la cefalea postpunción lumbar ha logrado bajar y controlar el dolor de cabeza más habitual tras una punción lumbar, según un estudio del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC) y el Hospital del Mar, publicado en Nature Scientific Reports.
La punción lumbar es una prueba clave en neurología porque permite obtener líquido cefalorraquídeo (LCR). Esa muestra es especialmente valiosa en enfermedades neurodegenerativas, ya que ayuda a analizar biomarcadores relevantes para la salud cerebral.
En el caso del Alzheimer, los biomarcadores en LCR han sido fundamentales para estudiar la enfermedad en fases muy tempranas, incluso antes de los síntomas. En ese contexto, el equipo investigador ha evaluado cómo reducir la cefalea postpunción lumbar, una molestia transitoria que puede aparecer tras la extracción.
El Dr. Oriol Grau, líder del Grupo de Investigación Clínica y en Factores de Riesgo para Enfermedades Neurodegenerativas del BBRC, ha explicado que estandarizar cada paso ha permitido hacer el procedimiento más llevadero. Ha citado medidas como la hidratación, el tipo de aguja y el tiempo de reposo, algo clave cuando se necesitan extracciones de mayor volumen.
El trabajo se ha realizado con personas cognitivamente sanas de la cohorte ALFA, impulsada por la Fundación “la Caixa”. Los investigadores han destacado la aportación de los voluntarios, que han sostenido la investigación preventiva en Alzheimer.
El estudio ha analizado 1.147 punciones lumbares realizadas a 724 participantes del estudio ALFA. Se ha seguido un protocolo estandarizado que ha combinado hidratación controlada (500 ml de suero salino 0,9% por vía intravenosa), uso de aguja atraumática 22G tipo “pencil point”, extracción de 13,5–15 ml de LCR sin presión negativa y 45 minutos de reposo supervisado.
Con ese protocolo, la cefalea postpunción lumbar se ha situado en el 9,6% a las 24 horas y en el 4,7% a los 7 días. Entre quienes sí han tenido dolor, casi siempre ha sido leve: 95,5% de los casos a las 24 horas y 87% a los 7 días.
Además, no se han registrado casos graves ni complicaciones que hayan requerido parche hemático u hospitalización. El Dr. Antonio Montes, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital del Mar y autor de correspondencia del estudio, ha subrayado que el protocolo ha permitido reducir a cero las complicaciones graves tras la extracción de líquido cefalorraquídeo.
Al tratarse de un estudio observacional sin grupo control, el equipo ha contextualizado la mejora comparando sus resultados con la literatura. Ha citado tres estudios similares con tasas de cefalea a 24 horas del 24,8%, 11,9% y 9%, y con eventos más severos como hospitalización (2,5%) o parche hemático (1,4%), que aquí no han aparecido.
El análisis exploratorio ha observado que, a las 24 horas, la cefalea ha sido más frecuente en personas con antecedentes de dolor crónico, con un IMC bajo o muy alto, y cuando la punción se ha realizado en niveles lumbares más bajos.
Anna Soteras, directora de la Plataforma de Operaciones Clínicas del BBRC, ha señalado que también importa la experiencia de los participantes. Ha defendido que un protocolo claro y reproducible facilita la práctica clínica, mejora el seguimiento y permite manejar la cefalea postpunción lumbar con medidas habituales y sin complicaciones.
El estudio ha destacado por su tamaño muestral, la aplicación homogénea del protocolo y un seguimiento estructurado a las 24 horas y a los 7 días. Aun así, los autores han advertido de limitaciones: la ausencia de grupo control y un contexto muy específico, con una muestra de edad relativamente acotada.
Mejorar la tolerabilidad de la punción lumbar no ha sido un detalle menor para la investigación preventiva. Reducir complicaciones ayuda a disminuir el miedo, facilita la participación y refuerza el acceso a una prueba que aporta información clave sobre biomarcadores del Alzheimer.