Sociedad

Miguel Induráin y su vida actual a sus 62 años: "Tienes que saber lo que quieres y tener una trayectoria"

El ganador de cinco tours seguidos, Miguel Induráin. ARCHIVO
El pentacampeón del Tour ha construido después de la competición una vida discreta en Navarra, todavía muy unida a la bicicleta, su familia y los amigos.

Miguel Induráin ha pasado buena parte de su vida midiendo el esfuerzo. Primero para ganar y ahora, a sus 62 años, simplemente para disfrutar. Sin cronómetro, sin necesidad de demostrar nada y con una idea que ha terminado sirviendo también fuera de la bicicleta.

"Tienes que trabajar, tienes que sacrificarte, tienes que saber lo que quieres y tienes que tener una trayectoria". La reflexión la hizo hace unos meses, al echar la vista atrás y hablar de una sociedad en la que considera que todo se ha vuelto "más rápido" y "más volátil".

Resulta difícil encontrar una frase que encaje mejor con el camino del hombre que ganó cinco Tours de Francia consecutivos y después consiguió algo quizá más complicado para una estrella de su dimensión: bajarse del podio y continuar con su vida.

Porque la existencia cotidiana de aquel gigante que paralizaba España cada mes de julio tiene ahora mucho más que ver con Pamplona, Navarra, la bicicleta, la familia y los amigos que con los Campos Elíseos.

Una filosofía sencilla: trabajo, sacrificio y rumbo

Induráin ha explicado que esa forma de pensar no nació después de retirarse. Fue, en realidad, la que aplicó durante toda su carrera.

"Al final tienes que trabajar, tienes que sacrificarte, tienes que saber lo que quieres y tienes que tener una trayectoria", señaló al recordar aquellos años. Para él, esa fue su manera de construir una carrera: trabajar, ser responsable y mantener una línea.

La frase tiene hoy una lectura diferente. Ya no habla únicamente de preparar una contrarreloj o llegar en forma al Tour, sino de saber asumir que cada etapa de la vida tiene su ritmo.

"En la vida hay muchas fases", ha explicado también al referirse a su retirada. Primero estuvo la bicicleta profesional. Después llegó el momento de "dejar paso a los jóvenes" y buscar otra forma de vivir.

La vida actual de Miguel Induráin

Ese nuevo ritmo sigue teniendo, sin embargo, mucho de bicicleta. Induráin continúa saliendo a pedalear por Navarra, aunque sin series, sin objetivos y sin prestar demasiada atención a los datos.

"No sé ni cuánto peso, ni lo que me dan las pulsaciones. Voy por libre", llegó a explicar al preguntarle por aquellas famosas pulsaciones bajas que marcaron su etapa profesional.

Reside en Pamplona y mantiene una vida discreta junto a su mujer, Marisa López de Goicoechea, y sus tres hijos, Miguel, Jon y Ana. También sigue participando en actos, marchas y compromisos relacionados con el ciclismo, pero ya sin la presión de quien necesita ganar.

Su trayectoria, en cualquier caso, permanece intacta. Ganó los Tours de Francia de 1991, 1992, 1993, 1994 y 1995, los Giros de Italia de 1992 y 1993, fue campeón del mundo contrarreloj en 1995 y conquistó el oro olímpico en Atlanta en 1996.

Más de treinta años después de aquellas victorias, el navarro sigue ligado a la bicicleta, pero desde otro lugar.

Ya no necesita mirar el reloj. Quizá por eso aquella frase pronunciada tantos años después de sus grandes éxitos resume tan bien su manera de entender la vida: "Tienes que saber lo que quieres y tienes que tener una trayectoria".