• miércoles, 05 de agosto de 2026
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SOCIEDAD

La vida tranquila de Miguel Induráin junto a su mujer y sus tres hijos: reunidos por una carrera ciclista en Navarra

Miguel, Jon y Ana, los hijos del gran campeón navarro, han seguido caminos distintos, pero hace unos días han vuelto a encontrarse junto a sus padres sobre dos ruedas.

Miguel Induráin, junto a su mujer Marisa y sus tres hijos, hace unos días en Villava. EFE/Villar López
Miguel Induráin, junto a su mujer Marisa y sus tres hijos, hace unos días en Villava. EFE/Villar López

Esta vez no ha habido un maillot amarillo, un podio ni miles de aficionados esperando la llegada. La imagen más especial de Miguel Induráin durante los últimos días ha sido mucho más sencilla: cinco bicicletas y toda su familia reunida alrededor del deporte que cambió sus vidas.

El pentacampeón del Tour participó junto a su mujer, Marisa López de Goicoechea, y sus tres hijos, Miguel, Jon y Ana, en la marcha cicloturista La Induráin. Los cinco completaron el recorrido de 100 kilómetros celebrado el pasado 25 de julio, con salida y llegada en Villava, la localidad natal del ex ciclista navarro.

La primera vez de toda la familia en La Induráin

La incorporación de los Induráin a esta prueba se ha producido poco a poco. Miguel comenzó participando junto a su hermano Pruden. Después se animó Marisa, habitual del recorrido de 100 kilómetros. Más tarde se sumaron Miguel y Jon, los dos hijos mayores.

La última en participar ha sido Ana, la pequeña de la familia. Su estreno ha permitido que, por primera vez, el matrimonio y sus tres hijos hayan pedaleado juntos en una marcha que lleva el apellido del campeón y que se ha convertido en una cita especial para todos ellos.

Marisa, su compañera desde los años del Tour

La fotografía ha mostrado una parte poco habitual de la vida de Miguel Induráin, siempre muy reservado con todo lo relacionado con su familia. A sus 62 años, el ganador de cinco Tours consecutivos ha mantenido una presencia pública ligada al deporte, pero ha elegido con cuidado sus compromisos y sus viajes.

A su lado continúa Marisa López de Goicoechea, con quien contrajo matrimonio el 14 de noviembre de 1992 en Pamplona. Aquel año, Induráin había ganado su segundo Tour de Francia y su primer Giro de Italia, pero la pareja celebró un enlace íntimo y alejado de la exposición pública.

Miguel y Jon, dos caminos vinculados al deporte

El matrimonio ha tenido tres hijos que ya han iniciado sus propios proyectos personales y profesionales. El mayor, Miguel Induráin López de Goicoechea, tiene 30 años y ha sido quien más se ha acercado al ciclismo de competición.

En 2013 se proclamó campeón navarro júnior en ruta y contrarreloj. Posteriormente formó parte de la estructura amateur de Caja Rural-RGA. No llegó al ciclismo profesional, pero ha mantenido su actividad vinculada a las dos ruedas y reside en Mallorca desde 2018. A finales de noviembre de 2025 se casó con Lena Severeina en Banyalbufar.

Ana, la última en incorporarse a la marcha

El segundo de los hermanos, Jon Induráin, tiene 27 años y ha elegido un camino deportivo diferente. Durante su juventud practicó balonmano en el Huarte y estudió Administración y Dirección de Empresas. En los últimos años también se ha incorporado a La Induráin junto a sus padres y su hermano.

La menor, Ana Sofía Induráin, ha orientado su formación hacia la ciencia y la investigación biomédica. Actualmente figura como doctoranda en el programa de Biomedicina y Oncología de la Universidad de Oviedo. Su participación en la marcha ha completado una imagen familiar que hasta ahora no se había producido.

Una familia unida, aunque cada hijo siga su camino

Los tres hijos de Miguel Induráin han alcanzado la edad adulta y han desarrollado vidas diferentes. Ya no viven todos bajo el mismo techo, pero han mantenido el deporte como un vínculo familiar y han vuelto a encontrarse estos días alrededor de la bicicleta.

La reunión ha permitido ver juntos a los cinco en Navarra, algo poco habitual debido a sus distintos compromisos. También ha reflejado el carácter discreto de una familia que ha evitado convertir la fama del exciclista en una exposición permanente de su vida privada.

Una vida más tranquila después del ciclismo

Miguel Induráin continúa participando en marchas cicloturistas y en actos relacionados con el deporte. También ejerce como presidente de honor de la Fundación Miguel Induráin, desde donde mantiene su apoyo a los deportistas navarros.

Sin embargo, el campeón ha reconocido que busca una vida más pausada. Después de décadas marcadas por los entrenamientos, las competiciones y los viajes, ha expresado su deseo de “bajar el pistón” y “estar más por casa”.

La bicicleta sigue formando parte de sus días, aunque ya sin cronómetros ni planes de entrenamiento. Induráin sale a pedalear cuando puede, a su ritmo y con el único propósito de disfrutar.

La última fotografía familiar no se ha tomado en París ni junto a uno de sus grandes trofeos. Se ha producido en Villava, después de 100 kilómetros y junto a las cuatro personas que han compartido su vida lejos de los focos. Una imagen sencilla que ha mostrado la faceta más personal del mejor ciclista navarro de todos los tiempos.

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