SOCIEDAD

Aria, Ray y Leia, los galgos que han encontrado familia en Navarra con Galgo Leku: "Me ha cambiado la vida"

De izquierda a derecha: Patricia, Aria, Alberto, Ray, Miren, Leia y Saioa. IRANZU LARRASOAÑA
En Navarra, esta asociación ha permitido que decenas de galgos encuentren a su familia y conozcan el calor de un hogar. 

Son las siete de la mañana y el ruido de la cafetera despierta a Leia. Levanta las orejas y entreabre sus ojos avellana. Por un momento, parece que se lo piensa. El calor de la manta es tentador. Pero se levanta y, todavía con los ojos medio cerrados, baja las escaleras hasta la cocina. Olfatea. Tostada con pechuga de pavo. Su humana se ha preparado su desayuno favorito.

Y le va a toca compartir. Se posiciona junto a la mesa y bosteza. Cuando el plato con la tostada toca el cristal, a Leia se le abren los ojos de par en par y su cola empieza a moverse de lado a lado transmitiendo un estado de absoluta felicidad. "Hoy es un gran día", parece que piensa la galga. Un gran día, como todos desde que llegó a casa aquel 27 de noviembre de 2021. 

Leia es una de las galgas que han encontrado un hogar en Navarra a través de la asociación Galgo Leku en los últimos años. Pero muchos otros galgos siguen esperando encontrar a su familia definitiva. La asociación ha preparado para este sábado un evento en Tiendanimal para resolver dudas dar a conocer el trabajo que realiza con estos perros. 

Galgo Leku no rescata sólo perros. Recupera miradas rotas, cuerpos cansados y vidas que nunca habían conocido un sofá, una caricia o un paseo sin miedo. En Navarra, esta asociación se ha convertido en un punto de apoyo para decenas de galgos que llegan tras una vida de abandono, explotación o indiferencia. Y también para las personas que deciden abrirles la puerta de casa y de su corazón.

Miren y Alberto posan junto a Ray, adoptado en Galgo Leku. IRANZU LARRASOAÑA

Del miedo al hogar

Miren García Iriarte y Alberto Iriarte ya sabían lo que significaba querer a un galgo. Antes de Ray estuvo Boss. Lo adoptaron en Madrid siendo ya muy mayor. Venía de un cazador, con la pata rota y el cuerpo lleno de cicatrices. “Fue una experiencia preciosa, pero muy dura”, recuerdan. Boss estuvo con ellos algo más de dos años, hasta que falleció.

Meses después, casi sin buscarlo, Ray apareció en sus vidas durante un evento de Galgo Leku. “Fuimos con la idea de comprar calendarios y apoyar a la asociación. Yo no me sentía preparada para tener otro galgo porque tenía muy cercana la muerte de Boss”, explica Miren. Ray vivía entonces en una casa de acogida. "Era grande, macho y peludo. Nadie preguntaba por él", lamenta. 

Pero su pareja se fijó en él y ya no pudo apartar la mirada. "Me encantó. Y eso que tenía mucho miedo y casi no pudimos ni tocarlo", recuerda él. "Decidimos escribirles y preguntar por él. Aunque, en el fondo, esperaba que nos dijeran que ya estaba adoptado". No fue así. Ray llegó a su casa en el puente de diciembre de 2023.

El proceso no fue sencillo. Hubo pruebas veterinarias. "Sospechaban que podía estar enfermo, pero finalmente nos dieron la buena noticia de que estaba sano", lamenta. Desde Galgo Leku, les acompañaron en todo momento durante la adopción. “Patricia y Javier nos ayudaron muchísimo. "Incluso, retrasaron la adopción para que Ray no viviera demasiados cambios de golpe porque yo tenía un viaje programado para esos días”, recuerda García. Y agradece que la casa de acogida también se portó muy bien: "Durante esos días me dejaron ir a pasearlo para que nos fuera conociendo antes de venir a casa", indica su pareja. 

Hoy Ray tiene nueve años y lleva más de dos en casa. Al principio se refugiaba en su rincón. Ahora se sienta entre ellos en el sofá. “Le ves florecer. Es superbonito”. García lo tiene claro: “Un galgo es la mejor raza. Son tranquilos, no ladran, no dan guerra. Pero, sobre todo, necesitan conocer un mundo de amor que se les ha negado desde el principio”.

Patricia posa con Aria, adoptada en Galgo Leku. IRANZU LARRASOAÑA

La acogida 'fallida' de Aria 

Patricia López Lecumberri conoce Galgo Leku desde dentro. Es adoptante y voluntaria. Su historia empezó con Argos, un galgo que adoptó en una protectora de Tudela junto a su pareja. “Era el más tranquilo. Estaba echado con las patitas cruzadas. Nos conquistó”, recuerda con cariño. 

Cinco años después llegó Aria. Iba a ser una acogida temporal, pero se quedó para siempre. “Fue una acogida fallida. Nunca se fue”. Aria llegó llena de miedos. “Lo pasamos mal, pero desde la asociación nos ayudaron mucho. Ahora, al verla tan recuperada, es precioso”, asegura López. "Se acerca a la gente, se deja acariciar y está un poco loca", la describe. 

Desde su experiencia, Patricia insiste en la importancia del acompañamiento. “Preferimos que la gente sea pesada preguntando a que no pregunte y luego surjan problemas”. Galgo Leku cuenta con etólogos y veterinarios que asesoran a voluntarios y adoptantes.

“El galgo es un perro muy sensible. Muchos vienen con miedos, pero son muy resilientes. La mayoría se recuperan”, asegura. Además, destaca su adaptación a familias con niños y gatos. “Es una raza que engancha”.

No hay requisitos cerrados para adoptar, pero sí un proceso de conocimiento mutuo. “Pedimos un cuestionario para saber cómo vive esa familia adoptante y qué espera del perro", indica López. A partir de ese cuestionario, buscan el perro que mejor encaja.

Casas de acogida, el motor invisible

Sin casas de acogida, no hay rescates. Patricia lo resume sin rodeos: “Son nuestro motor”. En ellas, los galgos aprenden lo que nunca conocieron antes de ir a su familia definitiva: una casa, un ascensor, hacer pis en la calle, quedarse solos sin pánico, confiar en las personas. 

“Para ser casa de acogida hay que cambiar el chip. Saber que el perro se va a ir. Y tener paciencia”, avanza. "Yo no hice ese cambio de chip con Aria. Pero, si el perro se queda, generalmente perdemos esa casa de acogida y la necesitamos para seguir sacando galgos", explica. Y anima a más personas a ser casa de acogida: "Siempre necesitamos más para poder seguir haciendo rescates". 

En las casas de acogida, Galgo Leku cubre los gastos veterinarios y cuenta con la colaboración de Piensos Canun para sufragar también la alimentación.

Saioa posa con Leia, adoptada en Galgo Leku. IRANZU LARRASOAÑA

"Leia me ha cambiado la misma"

Saioa Larrasoaña Oneca siempre quiso tener un perro. La pandemia fue el empujón definitivo. “Me di cuenta de que la vida perfecta que esperaba para dar el paso no iba a llegar y me lancé”.

"Me decanté por esta raza porque los galgos son muy atléticos pero también proyectan mucha delicadeza", dice. También por su historia. “Es una raza autóctona de España y, pese a eso, una de las más maltratadas y abandonadas”. Así llegó Leia a su vida.

Leia tenía seis años cuando Galgo Leku se la ofreció. "Decidí ser primero casa de acogida porque tenía a mi gato Yeiko en casa y quería ver cómo se llevaban entre ellos", explica. Durante esa etapa, la asociación se hizo cargo de todos los gastos veterinarios. "Leia venía con una herida en la espalda y tuvimos varias visitas al veterinario", recuerda. Era una perrita vivaracha que venía sin miedo alguno. "Por la documentación pude saber que había sido una galga de carreras y estaba federada. Pero parece que la cuidaron bien", agradece. 

“Leia llegó en un momento complicado para mí. Me enseñó responsabilidad, autonomía, a abrirme emocionalmente”. Hoy es un pilar familiar. Su madre, que tenía pánico a los animales, ahora pide que se la lleve para quedársela. Su abuela, con alzhéimer, sonríe cada vez que la ve llegar a la residencia. “Leia me ha cambiado la vida”, dice Saioa. "Nos la ha cambiado", se corrige. 

Este sábado, Galgo Leku estará en Tienda Animal de 10 a 14 horas. En su stand se podrán resolver dudas, informarse sobre adopción o acogida y colaborar comprando calendarios y productos solidarios. "Se puede venir sólo a preguntar", asegura López. Pero las ayudas económicas a través de la compra de productos solidarios son bien recibidas. "No recibimos ayudas económicas. La asocación sale adelante gracias al teaming y las donaciones.

Los asistentes al evento de Tiendanimal también tendrán la oportunidad de conocer a algunos galgos adoptados a través de Galgo Leku en Navarra. Historias como las de Aria, Ray o Leia que han cambiado la vida a sus familias adoptantes. Pero, sobre todo, adopciones que les han permitido a estos animales encontrar el amor verdadero y el calor de un hogar. 

La voluntaria observa a Aria y Leia perseguirse en un parque para perros. “Verles correr libres y felices, después de todo lo que han pasado, hace que merezca la pena todo el esfuerzo”, afirma emocionada.