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Mintxo, Jesús, Miguel, Miguel Antonio y Juan: las vidas truncadas en el accidente que ha sacudido a la Policía Foral

Compañeros de los cinco agentes fallecidos en un accidente de tráfico en Elgoibar se abrazan en la comisaría central de Policía Foral en Beloso, tras conocer el trágico accidente que ha costado la vida a sus compañeros. EFE/ Jesús Diges
Los agentes fallecidos acumulaban trayectorias muy distintas dentro de la Policía Foral y pertenecían a unidades especializadas de intervención.

Cinco agentes de la Policía Foral de Navarra han fallecido este miércoles en un trágico accidente de tráfico ocurrido en el País Vasco. Concretamente, el siniestro se ha producido en la autopista AP-8, a la altura de Elgoibar, cuando se dirigían a una actividad con la Ertzaintza. Los agentes han muerto prácticamente en el acto tras chocar con un camión cisterna. 

Los fallecidos son Fermín Sola Barrena, Jesús María Vidaurreta Fernández, Miguel Crespo Obanos, Juan Martín Domínguez Villar y Miguel Antonio D’Entremont Jiménez. Todos ellos pertenecían a unidades de intervención o apoyo operativo de la Policía Foral.

La tragedia ha provocado una profunda conmoción en Navarra y, especialmente, dentro del cuerpo autonómico. La propia Policía Foral ha agradecido el afecto y las condolencias recibidas y ha compartido una reseña profesional y personal de los cinco agentes fallecidos.

Al frente del grupo viajaba Fermín Sola Barrena, conocido como Mintxo, comisario y jefe de la División de Intervención. Nacido el 17 de abril de 1974, tenía 52 años e ingresó en la Policía Foral el 1 de marzo de 1996.

Fermín Sola había ascendido desde la base del cuerpo hasta llegar a ocupar una de las principales responsabilidades operativas de la División de Intervención. Durante su trayectoria estuvo destinado en el Palacio de Navarra, en Tráfico, en diferentes unidades de Policía Judicial, en Seguridad Ciudadana, en Protección de Autoridades y en la propia División de Intervención.

Entre febrero de 2008 y noviembre de 2011 ocupó también la jefatura de la Policía Municipal de Tafalla, antes de continuar su carrera dentro de la Policía Foral. Sus compañeros lo recuerdan como "un gran amante del cuerpo, siempre dispuesto a ayudar y a asumir cualquier servicio, estuviera o no trabajando".

La Policía Foral destaca de Mintxo su enorme capacidad de trabajo, su entrega desinteresada y el peso que tenía dentro de la División, donde era considerado "un referente". También subraya su faceta como voluntario de DYA Navarra, su profunda religiosidad, su carácter familiar y "el orgullo que sentía por sus tres hijos".

Junto a él viajaba Jesús María Vidaurreta Fernández, subinspector y jefe del Grupo Operativo de Intervención GOI 4. Nacido el 1 de julio de 1970, tenía 55 años e ingresó en la Policía Foral el 1 de marzo de 1997.

Tras completar el curso básico de ingreso, Vidaurreta estuvo destinado en la División de Tráfico. Después se incorporó a la Unidad Móvil de Intervención, actual División de Intervención, donde desarrolló gran parte de su carrera profesional y ocupó distintos cargos de responsabilidad.

Policía Foral lo describe como un "agente leal, generoso y sacrificado". Sus compañeros destacan que, cuando era necesario, "anteponía su trabajo a su vida personal" y que "se sentía profundamente orgulloso de pertenecer a la institución".

Recuerdan a Vidaurreta como una persona trabajadora y entregada, para quien "el servicio a los demás era algo natural". También remarca su "preocupación constante por su familia", una parte de la cual está igualmente vinculada a la Policía Foral.

Otro de los fallecidos es Miguel Crespo Obanos, agente del Grupo de Intervenciones Especiales. Nacido el 28 de abril de 1978, tenía 48 años e ingresó en la Policía Foral el 26 de marzo de 2000.

Tras culminar el curso básico de ingreso, Miguel Crespo formó parte de la División de Intervención y, posteriormente, de la Brigada Central de Prevención y Atención Ciudadana. Gran parte de su trayectoria profesional la había desarrollado en el Grupo de Intervenciones Especiales, una de las unidades más especializadas del cuerpo.

Sus compañeros lo recuerdan como "un policía dispuesto y sacrificado" ante cualquier necesidad de la institución. Policía Foral destaca de él su condición de "trabajador incansable, su profesionalidad extrema y su compromiso inquebrantable" con la organización.

En el plano más personal, Crespo estaba siempre pendiente de su familia, que era, según han destacado desde el cuerpo, "el motor de su vida".

El cuarto agente fallecido es Juan Martín Domínguez Villar, integrante del Grupo Operativo de Apoyo al Mando, el GOAM, dentro de la División de Intervención. Nacido el 16 de enero de 1982, tenía 44 años e ingresó en la Policía Foral el 1 de diciembre de 2005.

Después del curso básico de ingreso, Martín estuvo destinado en Pamplona, en la División de Prevención y Atención Ciudadana, dentro del Grupo Operativo 1. En el año 2007 accedió a la División de Intervención, donde continuó su carrera.

La Policía Foral lo define como "un profesional discreto, servicial y con una enorme capacidad de entrega". En el recuerdo de sus compañeros aparece como un trabajador incansable y "una pieza esencial" en el funcionamiento diario de la División a la que pertenecía.

La reseña difundida por el cuerpo destaca también que Juan Martín Domínguez estaba siempre pendiente de su familia y "se sentía profundamente orgulloso de ella".

El quinto agente fallecido es Miguel Antonio D’Entremont Jiménez, agente del Grupo de Intervenciones Especiales. Nacido el 17 de noviembre de 1990, tenía 35 años e ingresó en la Policía Foral el 15 de junio de 2021.

Era el agente con menor antigüedad dentro del cuerpo de los cinco fallecidos. Tras superar el curso básico de ingreso, Miguel Antonio D’Entremont formó parte del Grupo de Prevención y Atención Ciudadana en las comisarías de Policía Foral de Alsasua y Tafalla.

En el año 2024 ingresó en el Grupo de Intervenciones Especiales, una unidad a la que accedió después de afrontar con esfuerzo y entereza las pruebas de acceso. Para él, según ha destacado Policía Foral, "formar parte de esa nueva familia profesional era un motivo de orgullo".

Sus compañeros lo recuerdan como una persona marcada por el servicio a los demás desde muy joven. "Optimista y siempre sonriente", afrontaba los momentos difíciles con una entereza que quienes le conocían consideran admirable.

Sus compañeros recuerdan que Miguel Antonio D’Entremont siempre tenía una sonrisa, una palabra o un gesto de cariño para quien lo necesitara. También remarcan su entrega total a su familia, a la que consideraba "su mayor logro", y su carácter de deportista y trabajador incansable.

Los cinco policías forales viajaban en una furgoneta cuando se ha producido el accidente en la AP-8, en una zona próxima a Elgoibar. Se dirigían a Iurreta para participar en una actividad relacionada con la Ertzaintza cuando se ha desencadenado la tragedia.

La Ertzaintza mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias del siniestro. El accidente ha dejado una de las jornadas más dolorosas para la Policía Foral de Navarra, que ha despedido a cinco de sus miembros en acto de servicio.

La muerte de Fermín Sola Barrena, Jesús María Vidaurreta Fernández, Miguel Crespo Obanos, Juan Martín Domínguez Villar y Miguel Antonio D’Entremont Jiménez ha unido el dolor institucional con el recuerdo personal de quienes compartieron con ellos trabajo, servicio y vida.

Cinco trayectorias distintas, marcadas por la intervención policial, la entrega y el compromiso con los demás, han quedado truncadas en un accidente que ha golpeado de lleno a Navarra.