Las pistas que llevaron al detenido del crimen de Yesa: del microchip de un perro a las búsquedas de su teléfono móvil
El crimen de Yesa ha dado un nuevo giro con los detalles de la investigación que han permitido detener en Pamplona al principal sospechoso de la muerte de un ciudadano francés cuyos restos aparecieron el 4 de agosto en el embalse. Un perro, unas gotas de sangre, varios botes de lejía y las búsquedas realizadas desde un teléfono móvil han resultado claves para reconstruir lo ocurrido.
La Guardia Civil y la Policía Foral detuvieron el pasado martes 8 de septiembre en Pamplona al compañero de piso de la víctima. Los agentes lo arrestaron cuando salía de su domicilio para pasear a sus perros, tras una investigación conjunta que se ha prolongado durante más de un mes.
El juez titular de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Primera Instancia Plaza nº 1 de Ejea de los Caballeros, que ha dirigido la investigación, ha decretado este jueves 10 de septiembre su ingreso en prisión provisional sin fianza. Además, ha levantado el secreto de las actuaciones.
La investigación del crimen de Yesa comenzó la tarde del 4 de agosto, cuando un bañista avisó al 112 después de encontrar en la orilla del pantano unos restos que podían corresponder a partes del cuerpo de una persona. El hallazgo se produjo en una playa del embalse situada en el término municipal de Sigüés, en Zaragoza.
La Guardia Civil puso entonces en marcha un amplio operativo de búsqueda con especialistas del GEAS, el Servicio Cinológico y el Equipo de Drones. Sin embargo, no aparecieron en el embalse ni en sus alrededores más restos humanos, vehículos abandonados u objetos que pudieran relacionarse directamente con lo ocurrido.
Los investigadores consultaron también la base de datos de personas desaparecidas, pero inicialmente no encontraron a nadie que encajara con las características del fallecido. La proximidad del lugar con Francia y un tatuaje de la Legión francesa en el antebrazo hicieron sospechar que podía tratarse de un ciudadano francés.
La Guardia Civil solicitó entonces colaboración policial internacional y trasladó las características del fallecido a unidades de investigación de provincias cercanas. Pocos días después, la Policía Foral recibió una denuncia por una desaparición que podía encajar con los restos encontrados en Yesa.
El perro de la víctima, una de las claves
Uno de los primeros elementos que permitió avanzar en la identificación apareció lejos del pantano. El 7 de agosto, agentes de la Policía Municipal de Beriáin localizaron al perro de la víctima en las inmediaciones de la balsa de Morea después de que un ciudadano alertara de que llevaba horas solo por la zona.
La lectura de su microchip permitió comenzar las gestiones para localizar al propietario, aunque inicialmente resultaron infructuosas. Finalmente, los agentes lograron contactar con la expareja de la víctima, que al día siguiente presentó una denuncia por desaparición ante la Policía Foral.
La colaboración entre los cuerpos policiales permitió relacionar entonces al desaparecido con los restos humanos de Yesa. La víctima vivía en el barrio de La Milagrosa de Pamplona junto al hombre que posteriormente ha sido detenido como principal sospechoso.
Ambos mantenían una relación complicada. El ahora investigado alquilaba una habitación a la víctima y habían protagonizado denuncias cruzadas durante los últimos meses por problemas de convivencia, además de varias intervenciones policiales por discusiones en el domicilio y supuestos impagos.
Los investigadores comprobaron asimismo que el sospechoso tenía varios antecedentes por amenazas a vecinos del barrio. En la vivienda convivían también cinco perros: cuatro pertenecían al detenido y uno a la víctima.
Sangre en el techo y una vivienda recién limpiada
El 8 de agosto, apenas cuatro días después del hallazgo de los restos, la Guardia Civil solicitó autorización judicial para registrar la vivienda de La Milagrosa que compartían ambos hombres. Allí aparecieron diferentes indicios que terminarían resultando fundamentales.
Los investigadores observaron signos evidentes de una limpieza reciente, especialmente en el baño, y encontraron varios botes de lejía aparentemente utilizados. También detectaron que las cámaras instaladas en el interior de la vivienda habían sido desconectadas de forma abrupta.
Los especialistas localizaron además pequeñas gotas de sangre en puntos poco habituales, entre ellos el techo y una pared. Las muestras fueron remitidas al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil (SECRIM) para determinar su procedencia.
El análisis genético permitió comprobar que aquellas gotas correspondían al mismo perfil genético que los restos encontrados en el embalse de Yesa. Este resultado reforzó las sospechas sobre lo que había podido suceder dentro de la vivienda de Pamplona.
La investigación de las cámaras y otras evidencias, unida a la data de la muerte establecida por los forenses, situó el fallecimiento unas 72 horas antes de que aparecieran los restos. Los agentes han determinado que la víctima salió a pasear a su perro durante la tarde del sábado 1 de agosto y que posteriormente no volvió a abandonar el domicilio por su propio pie.
Los investigadores también han comprobado que, desde el 2 de agosto, el principal sospechoso estuvo en las inmediaciones del embalse de Yesa. Previamente había trasladado varios bultos desde la vivienda de Pamplona hasta su vehículo, estacionado en la calle.
Por este motivo, los especialistas recogieron también muestras del vehículo para someterlas a análisis. Estas pesquisas se han unido al resto de indicios reunidos durante la investigación coordinada entre Guardia Civil y Policía Foral.
Una sierra comprada días antes
Otro de los puntos relevantes de la investigación ha sido la compra, unos días antes de los hechos, de una sierra de sable en un supermercado situado cerca del domicilio de La Milagrosa. Los forenses han determinado que las características de los cortes practicados en los restos podrían resultar compatibles con una herramienta de este tipo.
La sierra, sin embargo, no ha sido localizada hasta el momento pese a los registros y búsquedas desarrollados por los investigadores. Su paradero continúa siendo uno de los elementos pendientes dentro de las diligencias.
Las búsquedas realizadas desde el teléfono
El análisis del teléfono móvil del principal sospechoso ha aportado otro de los elementos que figuran en la investigación. Los agentes han detectado búsquedas relacionadas con el seccionamiento de carne mediante herramientas cortantes y con el estrangulamiento mediante bridas.
El historial del dispositivo contenía además consultas sobre el crimen de Tailandia de Daniel Sancho y Edwin Arrieta. Días antes del crimen investigado en Navarra, una conocida cadena de televisión española había emitido un documental relacionado con ese caso.
Todos estos indicios llevaron finalmente a la Guardia Civil y la Policía Foral a desplegar el 8 de septiembre un operativo conjunto para arrestar al sospechoso en Pamplona. El hombre ha ingresado en prisión provisional sin fianza después de comparecer ante el juez encargado de la causa.