Una empresa navarra logra recuperar casi 100.000 euros tras una estafa en una transferencia
La Brigada Provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Policía de Navarra ha logrado recuperar casi 100.000 euros que una empresa navarra dedicada a suministros industriales debía recibir de un proveedor chino, en cumplimiento de una resolución emitida por un tribunal arbitral de Hong Kong.
La operación permitió frenar una compleja estafa conocida como “Man in the middle”, tras interceptarse el dinero en una transferencia internacional fraudulenta.
La empresa española mantenía un litigio con una compañía china de robótica, que culminó con una resolución favorable a la navarra. El tribunal arbitral condenó al proveedor asiático a indemnizar con cerca de 100.000 euros a la firma de suministros. Sin embargo, varias semanas después del fallo, el dinero no había sido ingresado.
Ante esta situación, la empresa afectada reclamó de nuevo el pago. La parte china aseguró que la transferencia se había realizado, aportando un número de cuenta que no pertenecía a la empresa española.
Detectado el posible fraude, el director general de la compañía navarra presentó una denuncia por apropiación indebida ante la Policía Nacional en Navarra.
Los agentes activaron de inmediato las gestiones oportunas y solicitaron a la entidad bancaria el bloqueo de la cuenta en la que se había depositado el dinero. La cuenta, que aún conservaba un saldo de 91.000 euros, fue intervenida antes de que el dinero pudiera ser desviado.
El Juzgado de Instrucción número 1 de Pamplona autorizó el procedimiento para que los fondos fueran devueltos a su emisor original, la empresa china, quien finalmente completó correctamente la transferencia a la cuenta legítima de la compañía navarra. Así, el dinero pudo ser recuperado y recibido por su verdadero destinatario.
Las investigaciones posteriores confirmaron que la empresa navarra había sido víctima de la estafa conocida como “Man in the middle”. Este tipo de fraude consiste en que los delincuentes interceptan las comunicaciones electrónicas entre dos partes legítimas, como en este caso entre el tribunal arbitral, las empresas y sus representantes legales, para después suplantar la cuenta bancaria receptora del dinero con otra controlada por los estafadores.
En esta operación llamó especialmente la atención de los agentes que la cuenta fraudulenta estuviera a nombre de personas con nacionalidad española y argentina, cuya identidad posiblemente fue suplantada. Además, se detectó la creación de una sociedad limitada para poder recibir grandes cantidades de dinero sin levantar sospechas.