Treinta años de la tragedia de Biescas: 87 muertos, cerca de 200 heridos y una catástrofe que pudo haberse evitado
La riada arrasó la zona de acampada tras una fuerte tormenta en el barranco de Arás. La Justicia concluyó años después que los hechos eran previsibles y evitables.
La tragedia del Camping Las Nieves de Biescas ha cumplido este 7 de agosto de 2026 treinta años desde la riada que causó 87 fallecidos, cinco de ellos de Navarra, y cerca de 200 heridos. Una fuerte tormenta descargó aquella tarde de 1996 sobre la zona, desbordó el barranco de Arás y arrasó el camping situado en su cono de deyección.
La catástrofe conmocionó a todo el país y tuvo también una vinculación directa con Navarra, ya que en el camping se alojaban personas procedentes de la Comunidad Foral. También había visitantes de Aragón, Cataluña, Valencia, País Vasco, Cantabria, Castilla y León, Andalucía y Madrid, además de Francia y Holanda.
La fuerza del agua dejó el Camping Las Nieves completamente destruido. Durante semanas, los equipos de rescate rastrearon la zona para tratar de localizar a las personas desaparecidas entre el barro y los restos arrastrados por la riada.
La cifra definitiva de víctimas no se cerró hasta un año después. Entonces apareció el cadáver de un niño, que se convirtió en la víctima número 87 de una de las mayores tragedias provocadas por una riada registradas en España en las últimas décadas.
Desde el 7 de agosto de 2016, Biescas cuenta con el parque Memorial del Camping Las Nieves, creado a petición de uno de los afectados. El espacio fue inaugurado coincidiendo con el vigésimo aniversario para mantener vivo el recuerdo de quienes fallecieron y de las personas cuyas vidas quedaron marcadas por la catástrofe.
La tragedia del Camping Las Nieves de Biescas también dio paso a un largo recorrido judicial. La Audiencia Nacional condenó en diciembre de 2005 al Ministerio de Medio Ambiente y a la Diputación General de Aragón a indemnizar solidariamente con 11.265.987 euros a los familiares de 62 de las 87 víctimas mortales.
El procedimiento contencioso-administrativo había comenzado el 7 de diciembre de 2001, después de que el Tribunal Supremo confirmara el 11 de enero de ese mismo año el archivo de las diligencias penales abiertas por la riada de Biescas.
La sentencia eximió de responsabilidad al director del camping, Luis Bardají, y al Ayuntamiento de Biescas. Sin embargo, condenó a Medio Ambiente, del que depende la Confederación Hidrográfica del Ebro, y al Gobierno de Aragón por haber autorizado o consentido la instalación del camping en aquel emplazamiento.
La resolución judicial consideró que ambas administraciones disponían de medios suficientes para conocer las condiciones de la zona y el riesgo existente. La Audiencia Nacional concluyó que el emplazamiento no era el más adecuado para garantizar la seguridad de las personas y sus bienes y calificó los hechos como "previsibles y evitables".
Ese riesgo, además, había sido advertido previamente por escrito por un funcionario de la Diputación General de Aragón dentro del expediente administrativo necesario para autorizar la ocupación. La sentencia describió el camping como una instalación "muy frágil" situada en la parte más activa del cono de deyección o abanico aluvial de un barranco con una fuerte torrencialidad.
La tarde del 7 de agosto de 1996 se produjo una tormenta persistente y con un elevado nivel de precipitación en la cuenca del río Arás. La riada destruyó la mayoría de las presas de contención y dos puentes, además de aumentar la anchura y la profundidad del barranco.
El caudal arrastró lodo, rocas y árboles. La acumulación masiva de materiales provocó una obstrucción que desvió la riada hacia la parte derecha del barranco, precisamente donde se encontraba ubicado el Camping Las Nieves.
Entre el 7 y el 8 de agosto de 1996 cayeron de media 185 litros por metro cuadrado en la cuenca de Arás. La Audiencia Nacional señaló que se trataba de una cantidad extraordinaria, aunque no completamente insólita en una zona de alta montaña del Pirineo, donde ya se habían producido precipitaciones de intensidad similar.
La Audiencia Nacional no reconoció indemnizaciones a algunas de las personas que habían sufrido daños físicos y morales como consecuencia de la tragedia. Estas resoluciones dieron lugar posteriormente a recursos ante el Tribunal Supremo.