Duras condenas para 6 abertzales que reventaron la procesión de San Fermín por odio contra UPN en Pamplona
Seis hombres han sido condenados por los disturbios registrados durante la procesión de San Fermín del 7 de julio de 2022 en Pamplona, unos incidentes ocurridos al paso de la corporación municipal por la calle Curia, encabezada entonces por el alcalde Enrique Maya, de UPN, y del dispositivo de seguridad de la Policía Municipal.
La sentencia, dictada de conformidad, ha impuesto penas de entre un año y dos años y seis meses de prisión por delitos de desórdenes públicos, atentado contra la autoridad, atentado contra agentes de la autoridad y lesiones, según el grado de participación atribuido a cada una de las personas condenadas.
En concreto, dos condenados han recibido una pena de dos años y seis meses de prisión por desórdenes públicos, atentado contra la autoridad, en relación con el entonces alcalde Enrique Maya, atentado contra agentes de la autoridad, en relación con los policías municipales, y lesiones. Entre esas lesiones se encuentra la sufrida por un agente de la Policía Municipal al que le rompieron la nariz.
Otros tres condenados han sido castigados con dos años de prisión por delitos de desórdenes públicos y atentado contra agentes de la autoridad. El sexto condenado ha recibido una pena de un año de prisión por desórdenes públicos y atentado, con la aplicación de una atenuante por trastorno mental.
La resolución ha aplicado a todos los condenados la agravante de motivos ideológicos contra UPN. También se les ha reconocido la atenuante de reparación del daño, al haber abonado las cantidades fijadas por los perjuicios causados.
Los hechos se remontan al 7 de julio de 2022, durante la tradicional procesión de San Fermín, en la calle Curia, una de las zonas más concurridas del recorrido. Según recogía el escrito de acusación de la Fiscalía, un grupo de personas comenzó a increpar a los miembros de la corporación municipal y a tratar de romper el cordón policial que protegía el paso de la comitiva.
La Fiscalía había descrito una situación de “pánico, temor y violencia” durante el avance de la procesión. En aquel escrito se señalaba que algunos de los participantes portaban carteles con lemas como “Bizi nahi dugu” y “Opus gabeko Nafarroan”, y que se gritaron consignas como “UPN kanpora” o “Asiron aurrera”, además de insultos contra el clero.
Durante los incidentes se produjeron empujones, golpes y lanzamientos de objetos contra agentes de la Policía Municipal y contra la comitiva. El escrito de acusación relataba que se arrojó líquido y un vaso en dirección al entonces alcalde, que se golpeó al jefe de la Policía Municipal y que varios agentes, uniformados y de paisano, sufrieron agresiones y lesiones de distinta consideración.
La lesión más grave fue la de un policía municipal que sufrió una fractura nasal. Según la información del procedimiento, el agente necesitó una intervención quirúrgica y tuvo un periodo prolongado de recuperación, con secuelas respiratorias y estéticas.
En concepto de responsabilidad civil, uno de los condenados deberá abonar 27.000 euros al agente de la Policía Municipal que sufrió la fractura nasal. Además, otros condenados deberán indemnizar a otros agentes por las lesiones padecidas durante los altercados.
La sentencia también ha fijado una indemnización de 600 euros por daños morales para el entonces alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y para el entonces jefe de la Policía Municipal. Además, se han impuesto las costas procesales a los condenados.
Otra de las medidas acordadas afecta directamente a los Sanfermines. Todos los condenados tienen prohibido acudir durante dos años al encierro, las vísperas, la procesión y la octava de San Fermín, actos donde participa la corporación municipal.
Pese a las penas de prisión impuestas, la entrada en la cárcel ha quedado suspendida. La suspensión está condicionada a que ninguno de los condenados cometa nuevos delitos durante un plazo de tres años.
En el caso de dos de los condenados, además, la suspensión queda supeditada al pago de una multa adicional de 2.880 euros. Si incumplen las condiciones fijadas, podrían perder ese beneficio y verse obligados a cumplir la pena de prisión.
La Fiscalía había solicitado inicialmente penas más elevadas, de entre seis y ocho años de prisión, al considerar que los hechos constituían delitos de desórdenes públicos, atentado contra la autoridad o sus agentes y lesiones. También reclamaba multas, indemnizaciones y la prohibición de acudir a las fiestas de San Fermín durante cinco años.
La sentencia ha rebajado finalmente esas peticiones, pero ha mantenido la gravedad de los hechos, la existencia de una motivación ideológica contra UPN y la responsabilidad de los seis condenados en unos disturbios que marcaron la procesión de San Fermín de 2022 en Pamplona.
Desde UPN han mostrado su satisfacción por la condena y han subrayado que a los seis condenados se les ha aplicado además la agravante de motivos ideológicos contra UPN.
“Esta sentencia deja claro que no se trató de unos simples altercados, sino de unos hechos motivados por la intolerancia hacia quienes piensan diferente. Que se haya reconocido la agravante ideológica es especialmente relevante porque supone un reconocimiento de la verdadera naturaleza de lo ocurrido aquel día”, han señalado desde UPN.
Los foralistas han defendido que “la convivencia en Navarra exige respeto a todas las opciones políticas y a quienes las representan” y han confiado en que estos hechos “no vuelvan a repetirse nunca más”. “Nadie debe sentirse señalado, intimidado o agredido por sus ideas. Lo ocurrido en la Calle Curia fue inaceptable y no tiene cabida en una sociedad democrática”, han concluido.