Un policía de Pamplona robó un coche patrulla en San Fermín y condujo borracho con cuatro niños dentro
Vestía de blanco y rojo, estaba fuera de servicio y tenía que incorporarse unas horas después a su turno de noche. Sin embargo, la tarde del pasado 6 de julio, primer día de las fiestas de San Fermín, un agente de la Policía Municipal de Pamplona protagonizó un grave episodio que obligó a intervenir a sus propios compañeros.
El policía accedió en estado de embriaguez a la zona de cocheras de la base policial del barrio de San Juan, cogió sin autorización las llaves de un furgón patrulla y salió a conducir por las calles cercanas acompañado de cuatro menores de edad.
Uno de los niños, de muy corta edad, se encontraba sentado sobre el regazo del agente, a la altura del volante. Ninguno de los cuatro menores llevaba un sistema de retención infantil.
El agente ha sido condenado, tras reconocer los hechos en un juicio rápido, a 12 meses de multa y un año de retirada del permiso de conducir por un delito contra la seguridad vial y otro de hurto de uso de vehículo.
La resolución se ha dictado oralmente de conformidad en los juzgados de Pamplona y ha quedado firme de inmediato. El agente ha aceptado dos penas de seis meses de multa, ambas a razón de ocho euros diarios, además del pago de las costas procesales.
Avisos de vecinos por la conducción del furgón
Los hechos ocurrieron durante la tarde del 6 de julio. El policía no se encontraba trabajando en ese momento y vestía de paisano, con la tradicional indumentaria blanca y roja de San Fermín.
Aunque no estaba de servicio, tenía asignado el turno nocturno entre el 6 y el 7 de julio. Durante la tarde accedió a las dependencias de la Policía Municipal y se apoderó de las llaves del vehículo oficial sin contar con autorización.
Después de sacar el furgón del garaje, circuló por las inmediaciones de la Cuesta de la Reina y por otras calles cercanas a la sede policial.
Varios vecinos alertaron a la Policía Municipal después de observar que el vehículo circulaba en circunstancias anómalas. También advirtieron de la presencia de varios niños en el interior y de que uno de ellos se encontraba sentado sobre el regazo del conductor.
Uno de los menores sería hijo del agente, mientras que los demás serían amigos, conocidos o familiares, según la información facilitada sobre el caso.
Golpeó una columna al regresar al garaje
El agente regresó pocos minutos después a la base de la Policía Municipal. Al intentar estacionar nuevamente el furgón en el garaje, golpeó con la parte trasera una columna.
El impacto no provocó aparentemente daños materiales de consideración, pero la maniobra levantó las sospechas de los agentes que se encontraban trabajando.
Sus propios compañeros intervinieron de inmediato y comprobaron que el conductor presentaba síntomas evidentes de embriaguez.
El policía tenía una fuerte halitosis alcohólica que podía percibirse a distancia, los ojos brillantes y un habla pastosa, repetitiva y poco clara. Su estado le impedía conducir con normalidad y generó una situación de desconcierto dentro de las propias dependencias policiales.
El jefe de Sala le retiró la placa y la pistola reglamentaria antes de que fuera sometido a las correspondientes pruebas de alcoholemia.
Tasas de alcohol de 0,79 y 0,74 miligramos
El resultado del etilómetro oficial confirmó el elevado nivel de alcohol. El agente dio una tasa de 0,79 miligramos de alcohol por litro de aire espirado en la primera prueba y de 0,74 miligramos en la segunda.
En el caso de los conductores profesionales, como los policías municipales, el límite aplicable se encuentra en 0,15 miligramos por litro de aire espirado. Por tanto, el agente superó ampliamente la tasa permitida.
El relato de hechos acreditado concluyó que se encontraba incapacitado física y psíquicamente para conducir. Pese a ello, manejó el vehículo policial por la vía pública con cuatro menores en el interior.
La Fiscalía consideró inicialmente que su conducta constituía dos delitos independientes: un delito contra la seguridad vial y un delito de hurto de uso del furgón policial.
Por el primero solicitaba nueve meses de multa y 18 meses de retirada del permiso de conducir. Por el uso no autorizado del vehículo reclamaba otros nueve meses de multa.
Reconoció los hechos y aceptó la condena
El acusado reconoció íntegramente lo ocurrido y mostró su conformidad con las acusaciones durante el juicio rápido.
Este reconocimiento ha permitido aplicar la reducción legal de un tercio prevista para las sentencias de conformidad en este tipo de procedimientos.
La condena definitiva ha quedado establecida en seis meses de multa a razón de ocho euros diarios y 12 meses de privación del permiso de conducir por el delito contra la seguridad vial.
Por el hurto de uso del vehículo policial ha recibido otros seis meses de multa a ocho euros diarios, además de la obligación de abonar las costas procesales.
En caso de no pagar las cuotas, se aplicará una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas.
La sentencia contempla también la obligación genérica de indemnizar por los perjuicios que pudieran haberse producido. No obstante, el golpe contra la columna no dejó desperfectos aparentes de importancia.
Destinado a la emisora tras perder el carné
La retirada del permiso de conducir ha impedido que el agente pueda continuar realizando patrullas o desempeñar puestos que requieran manejar vehículos policiales.
Por este motivo, el policía ha sido destinado a trabajar en la emisora de la Policía Municipal de Pamplona, un puesto en el que no necesita disponer del permiso de conducir.
El agente ya había protagonizado años atrás otros hechos que también terminaron con otra condena judicial.