Un hombre acusado de radicalización yihadista ha aceptado este martes, una condena de cuatro años de prisión por intentar conseguir un arma y realizar labores de vigilancia sobre iglesias católicas de Navarra y Guipúzcoa. La sentencia ha sido dictada por la Audiencia Nacional tras la conformidad alcanzada entre la Fiscalía y la defensa.
El acusado, que permanecía en prisión preventiva desde octubre de 2024, ha reconocido los delitos de autoadoctrinamiento y enaltecimiento del terrorismo. Pese a la condena, el juez ha decretado su puesta en libertad, al llevar cerca de dos años encarcelado preventivamente y carecer de antecedentes.
La Fiscalía ha rebajado durante el juicio su petición inicial y ha solicitado finalmente dos años de cárcel por autoadoctrinamiento y otros dos años por enaltecimiento del terrorismo. La defensa se ha mostrado conforme con estas conclusiones y, debido a la colaboración del acusado, ha solicitado además la suspensión de la condena.
Durante el juicio celebrado este martes en la Audiencia Nacional, el propio acusado ha admitido los hechos. También ha pedido al juez que se elimine su perfil de Facebook, utilizado para difundir propaganda yihadista, "para que no entre ninguna persona".
Según el Ministerio Fiscal, el hombre había descargado abundante material de carácter radical y posteriormente lo había difundido en Facebook. Su cuenta llegó a reunir 4.769 seguidores.
De ellos, 76 perfiles "claramente evidencian la asunción de los postulados yihadistas", de acuerdo con la Fiscalía. Dos de esas personas han sido condenadas y "la gran mayoría" se encontraría en zonas de conflicto.
La investigación también ha permitido determinar que el acusado había realizado gestiones para conseguir un arma de fuego. Además, se había interesado por la elaboración de cócteles molotov y había llevado a cabo labores de vigilancia sobre una decena de iglesias católicas de localidades navarras y guipuzcoanas.
En el juicio ha comparecido la responsable de la investigación policial, quien ha explicado que el acusado buscaba hacer la Yihad y tenía como objetivo último alcanzar el martirio. La investigadora ha señalado que llegó a realizar más de 500 búsquedas relacionadas con armas.
También había efectuado diferentes búsquedas sobre iglesias católicas, dentro de las pesquisas que posteriormente permitieron conocer las labores de vigilancia realizadas sobre templos de Navarra y Guipúzcoa.
Los investigadores localizaron igualmente en sus dispositivos móviles numerosa iconografía yihadista. También detectaron contactos con personas que habían estado en zonas de conflicto.
En la vista ha declarado además una agente de la Policía Nacional que participó en el registro de la vivienda que el acusado compartía con otros cuatro compañeros de piso. Durante esa actuación policial fueron intervenidos varios teléfonos móviles relacionados con la investigación.