Osasuna y Artajona nunca se rinden: aquí honramos nuestro pasado
"En Osasuna hablamos mucho de identidad. Somos un club con más de cien años de historia y sabemos que el futuro solo se construye bien cuando se respetan las raíces".
En un lugar de Navarra de cuyo nombre hoy quiero acordarme no ha mucho tiempo que se vivían desfiles de combatientes, escenarios con torreones almenados, exhibiciones de cetrería, mercados medievales o talleres de esgrima y, todo esto, aconteciendo en un lugar, etimológicamente, poblado de abundantes encinas llamado Artajona.
Declarada Fiesta de Interés Turístico de Navarra, a finales de agosto, la villa de Artajona conmemora una jornada medieval vistiendo sus calles de reyes, nobles, caballeros o pueblo llano en el tradicional evento que recuerda las distintas lides a las que se vio sometida en un pasado.
Este año contó con la presencia del presidente del Club Atlético Osasuna, Luis Sabalza, que ejerció de pregonero e inauguró los Encuentros con la Historia de Artajona, célebre, entre otras muchas cosas, por El Cerco, fortificación popular medieval más importante de la Zona Media de Navarra.
Como no podía ser de otra manera, Luis Sabalza combinó en su alocución, muy acertadamente, analogías entre el amado equipo de nuestra tierra y la localidad protagonista, sin olvidar la figura, ya eterna, del periodista y artajonés universal David Beriain, quien acuñó la frase: «Aquí honramos nuestro pasado».
Y, por tal motivo, les convido a que se acerquen a este pregón que cuenta historias, subraya tradiciones, localiza lugares y eterniza a personas.
Se hace saber…
…Los pregones y pregoneros han existido a lo largo de la historia. Todos hemos visto en las películas cómo un señor con un pergamino enrollado lee un pregón.
Todos recordamos y algunos hasta hemos conocido cómo el alguacil, a propuesta y mandato de las autoridades municipales, a viva voz por las calles y plazas, a son de trompeta y toque de caja o tambores, decía a viva voz aquello que la autoridad competente deseaba que el pueblo hiciese caso.
Todos los pregones empezaban y yo no voy a ser una excepción de la siguiente manera.
El alcalde y el Ayuntamiento de la villa de Artajona hacen saber:
He de confesar que, cuando me llamó el alcalde, inmediatamente dije que sí, con sumo placer y muy agradecido, aceptando ser el pregonero de estos Encuentros con la Historia.
Y así comienza este pregón.
Vecinos y vecinas de Artajona, amigas y amigos:
Y, aunque hoy venga como presidente de Osasuna, no llego a un lugar desconocido. He tenido la suerte de visitar Artajona en varias ocasiones y siempre me he marchado con la misma sensación: aquí hay un pueblo que siente un profundo orgullo por lo que es y por lo que ha sido.
Eso se nota en sus calles, en sus gentes y, sobre todo, cuando uno levanta la vista hacia El Cerco.
Hay lugares que impresionan por su belleza. Otros, por su historia. Artajona tiene las dos cosas.
Y mientras pensaba qué podía deciros esta tarde, porque el alcalde ya me apuntó: tú lees el pregón, así que dices lo que te parezca que debes decir.
Con estas consideraciones me vino a la cabeza una idea curiosa.
¿Qué tendrán que ver una villa medieval y un club de fútbol?
Aunque os parezca mentira, más de lo que parece. Por ello y, como dice el refrán popular, voy a arrimar el ascua a mi sardina.
Hace muchos siglos, cuando todavía no existía el fútbol como lo conocemos, ya había juegos de pelota en Inglaterra, en Francia o en Italia que reunían a pueblos enteros. Eran partidos muy distintos a los de hoy, con pocas reglas y mucha pasión. Pero tenían algo que sigue siendo igual: la alegría de compartir, de competir y de sentirse parte de una misma comunidad.
Al final, eso es el fútbol. Y también es Artajona. Porque un pueblo no se mantiene unido solo por sus edificios. Lo mantiene unido el orgullo de pertenecer a él.
Todos conocemos que la afición de Osasuna tiene un cántico que es mundialmente conocido y que dice: «Osasuna nunca se rinde». Y es verdad: Osasuna nunca se rinde. Pero todos sabemos que Saturnino Lasterra nunca se rindió en las batallas en las que participó y, como consecuencia de ello, nos trajo a Artajona la Virgen de Jerusalén. Si Osasuna está en el corazón de todos los navarros, la Virgen de Jerusalén la llevan todos los artajoneses en su corazón.
Por si alguno no lo sabe, nuestro himno comienza cantando: «El once de Osasuna, valiente y luchador». Decir que los artajoneses son «valientes» y «luchadores» sería reducir mucho la definición, pero, sin duda, son dos adjetivos que siempre están en el ser de los de Artajona, con una diferencia: el himno dice que son once, pero los artajoneses y los que aman Artajona son miles.
Otro detalle: durante algunos años nuestro querido Sadar, el hogar de todos los osasunistas, se llamó Reyno de Navarra. También aquí, y seguramente este es el motivo de la celebración de los Encuentros con la Historia, existió el Reyno de Artajona.
Aunque el nombre de nuestro estadio no duró mucho tiempo, en ambos casos sirvió para que ambos «reynos», El Sadar y Artajona, se encuentren en el corazón de todos los navarros.
En Osasuna hablamos mucho de identidad. Somos un club con más de cien años de historia y sabemos que el futuro solo se construye bien cuando se respetan las raíces.
Por eso me emociona especialmente que, antes de cada partido en El Sadar, nuestros jugadores atraviesen un túnel donde pueden leer una frase que ya forma parte del alma de Osasuna: «Aquí honramos nuestro pasado».
Son palabras de un artajonés universal: David Beriain. Cada vez que las leemos recordamos que el pasado no es una carga. Es una herencia. Y una responsabilidad.
Eso es exactamente lo que celebráis durante estos días. No os disfrazáis de medievales para mirar con nostalgia un tiempo que ya pasó; lo hacéis para recordar quiénes sois. Y eso tiene un enorme valor.
También por eso la relación entre Artajona y Osasuna resulta tan natural.
Compartimos proyectos a través de la Fundación Osasuna; colaboramos con la Escuela de Fútbol y con ese Fútbol Plaza 3x3 que llena de ilusión el polideportivo municipal. Porque el deporte, igual que la historia, también educa. Enseña compañerismo, esfuerzo y respeto.
Y nos sentimos muy orgullosos de que El Cerco haya servido, por segunda vez, como imagen del póster oficial de nuestra primera plantilla. No fue una elección casual. Cuando buscas un lugar que represente fortaleza, carácter y autenticidad, es difícil encontrar un escenario mejor.
Pero, si hay algo que une para siempre a Osasuna y Artajona, es el recuerdo de David Beriain.
Nuestro club quiso estar presente cuando nació el Premio Internacional de Periodismo que lleva su nombre y también en la entrega de su primera edición. Lo hicimos con la convicción de que recordar a David es mucho más que rendir homenaje a un gran periodista. Es defender los valores que guiaron toda su vida: el compromiso, la honestidad y el valor para contar la verdad.
Queridos amigos y amigas:
Las murallas de El Cerco llevan aquí siglos. Han visto guerras, tiempos de paz, generaciones enteras pasar bajo sus puertas.
Hoy contemplan otra escena muy distinta: un pueblo que sale a la calle para celebrar su historia.
Y creo que ese es el mejor mensaje que podemos dejar a quienes vienen detrás.
Porque una comunidad que conoce su pasado afronta el futuro con más confianza.
Y una comunidad que lo celebra, como hacéis vosotros, demuestra que sigue estando viva. Muy viva y, como dice el nombre de Osasuna, con mucha SALUD…
Gracias por abrirme hoy las puertas de vuestra casa.
Gracias por vuestra amistad hacia Osasuna.
Y gracias por hacer que un presidente de un club de fútbol se sienta, por un día, un vecino más de Artajona.
Con enorme orgullo y, como decía al principio del pregón, de parte del Sr. alcalde y de la Muy Noble y Muy Leal villa de Artajona, y en recuerdo del Reyno que fue, este pregonero hace saber a todas y a todos los presentes que quedan inaugurados los Encuentros con la Historia de Artajona.
¡Viva Artajona!
¡Viva Navarra!
¡Y aúpa Osasuna!