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El bar de un pueblo de Navarra que vive sus últimos días después de 60 años: "Me dicen que no cierre"

Jesús Manso con su hijo Iosu en el bar Uruguay de Mendavia. Navarra.com
Jesús Manso Vicente es el dueño del establecimiento, que también es la sede de la peña Vianesa Mendaviesa de Osasuna con casi 500 socios.

En un pueblo de Navarra, un bar de los de siempre encara el nuevo año con un runrún difícil de disimular: el de la persiana que baja y no vuelve a subir. Su dueño, Jesús Luis Manso Vicente, navarro de 63 años y gran seguidor de Osasuna, asume la despedida con mezcla de orgullo y pena.

El Bar Uruguay de Mendavia vive así sus últimos días tras más de 60 años de historia. “Cojo la jubilación a mitad de enero y el bar se queda para la historia después de 36 años. No hay relevo”, explica, con la misma claridad con la que ha servido cafés y conversaciones durante décadas.

El local, en la calle Augusto Echeverría 9, es mucho más que una barra. Un punto de encuentro, refugio de invierno y terraza de verano. Y, sobre todo, es una especie de álbum vivo: “Han pasado generaciones: abuelos, padres, hijos y hasta nietos. Te da un poco de pena por ellos”, relata.

La decisión no ha salido de un día para otro. Pesa el cuerpo y pesa la vida diaria. “Cada vez me cuesta más físicamente y es momento de cuidarnos”, comenta. En casa, su mujer, Nieves Martínez, lo ve con buenos ojos: “Está contenta de que lo deje”. Ella trabaja en Conservas Veleta, tiene 15 años menos que él y todavía le queda etapa laboral.

El problema del relevo aparece una y otra vez, como una frase repetida por la realidad. “Le digo a mi hijo Iosu que estudie, que esto es muy duro abrir todos los días cuando la gente está de fiesta”, confesó. Y añade un detalle que cierra muchas puertas: su hermano se jubila en febrero, vive justo encima del bar y, con ese escenario, “no podemos traspasarlo”.

En el pueblo, la noticia ha corrido rápido. Y con ella, las peticiones de última hora. “La gente me dice que no cierre, que me lo piense, que abra al menos un sábado al mes, que a dónde vamos a ir”. Él responde con una idea sencilla: “Todo tiene un ciclo. Se termina y empieza otro”.

El Bar Uruguay también arrastra una historia familiar. Antes de él estuvo su padre, Luis Manso ‘fainas’. “Con 12 o 13 años recuerdo que yo le ayudaba en el bar”. Su padre, según explica, “igual estuvo 40 años”. El negocio se abrió en los años 70 y entonces se llamó Bar Danubio.

El nombre actual llegó por sorpresa y se quedó para siempre. Manso quiso llamarlo Bar Gota, por Bargota, el pueblo de su madre. Pero una noche, unos amigos entraron con una idea distinta: “Pusieron con pintura ‘bar Uruguay’ y así se quedó. Ya no hubo manera de cambiarlo”.

Aunque la persiana bajará, el fútbol no desaparecerá del todo del local. “Los partidos igual los seguiremos viendo en el bar como si fuera una sociedad. Acabaremos la temporada”, explica. En Mendavia, este bar también es pantalla, tertulia y emoción rojilla.

Y es, además, sede de la peña Vianesa Mendaviesa, fundada por el propio Manso. Ahí la incertidumbre queda abierta: a partir de enero “no sabemos lo que va a pasar”. “Es una pena porque para apuntarse a los viajes se necesita un local. No sé si nos moveremos a otro bar que quiera colaborar o seguirá aquí la peña”, dice.

En esa peña también falta relevo. “Sigo de presidente porque la gente es muy cómoda. Quieren que les hagan todo y no hay nadie que coja el relevo”, lamenta. Lleva 35 años como fundador y presidente. La entidad reúne 480 socios, y 130 de ellos también son socios de Osasuna.

En la agenda aparece ya el próximo desplazamiento: Valencia, a primeros de marzo, si el partido cae en sábado o domingo. La organización, sin embargo, depende del calendario oficial: “La pena es que se sabe el horario definitivo solo tres semanas antes y es poco tiempo para organizar el viaje con autobús y hotel”.

Manso también proyecta una idea que le ilusiona en medio del adiós: una charla en Mendavia con jugadores de Osasuna. No fija fecha. “Depende de la Copa y de las fechas que los jugadores tengan libres”, aclara. Y pone nombres: quieren traer a Rubén García “por su gol ante el Sevilla de la temporada pasada” y a Budimir le harán socio de honor “por ser el máximo goleador de la historia”.

Sobre el curso liguero, habla sin rodeos. “la temporada está siendo floja. Empezamos bien. Luego hemos bajado el ritmo, las lesiones y no ha dado con la tecla”, analiza. Y remata con una nota identitaria: “Ahora ha puesto a los jugadores en su sitio y apostar por la cantera que eso es Osasuna”.

En redes sociales, el bar ha recibido reseñas con tono de casa: “Un bar con trato muy cercano, perfecto para tomarte el cafelito o pasar un rato en su terraza en verano”. Otra lo clava con una etiqueta sentimental: “El bar de la afición de Osasuna en Mendavia!!. Buenas copas y buena música para pasar un rato con amigos.”