Cierra de nuevo la cafetería ‘maldita’ de Pamplona que ha cambiado siete veces de nombre en pocos años
Una cafetería del centro de Pamplona ha vuelto a bajar la persiana apenas unos meses después de iniciar una nueva etapa. El establecimiento permanece cerrado estos días y en su escaparate ya se puede ver un cartel que anuncia su traspaso, una imagen que se ha repetido varias veces en los últimos años en este mismo espacio.
Se trata de la cafetería Tanuki House, situada en la calle Comedias 21 de Pamplona, en pleno Casco Antiguo de la capital navarra. Está muy cerca del paseo de Sarasate y de la Plaza del Castillo, además de establecimientos muy conocidos como el bar La Comedia de Eduardo Guerendiáin o el histórico Café Roch, que abrió sus puertas en 1898.
Los pamploneses que pasean estos días por la calle Comedias observan con sorpresa el cartel de “traspaso” colocado en el escaparate del establecimiento. Junto a él aparece un número de teléfono de contacto para las personas que puedan estar interesadas en hacerse cargo del negocio.
Las últimas responsables del establecimiento han sido Arlesky Vallejos, de 28 años, y Claudia Velasquez, de 27, dos jóvenes peruanas con experiencia en el sector de la hostelería que decidieron emprender juntas en Pamplona con este nuevo proyecto.
Su propuesta mezclaba la cafetería tradicional con repostería casera y comida latina. Cuando Navarra.com dio a conocer la apertura, las dos emprendedoras afrontaban esta nueva etapa con la mirada puesta especialmente en San Fermín y en el importante movimiento de personas que registra esta zona de Pamplona durante el verano.
El propio nombre de Tanuki House buscaba romper precisamente con la mala racha del establecimiento. “Tanuki” hace referencia a una figura de la simbología japonesa relacionada con la buena suerte y la prosperidad. Sin embargo, el nuevo proyecto tampoco ha conseguido consolidarse y el local vuelve a quedar disponible pocos meses después de su apertura.
Justo antes de Tanuki estuvo en este establecimiento El Kapi, una cafetería que abrió sus puertas el 30 de enero de 2026 con una fórmula basada en café, bollería casera y desayunos. Su aventura fue todavía más breve, ya que cerró antes de cumplir dos meses de actividad.
Anteriormente había ocupado el mismo espacio El Rincón del Pana, un negocio impulsado por las venezolanas Stephanie Rodríguez Montiel y Grecia Pérez Gómez. Llegaron a la calle Comedias después del éxito de su primer restaurante en la calle Tafalla y apostaron por un concepto más próximo a una cafetería, aunque mantuvieron sus conocidas arepas junto a cafés, postres, tostadas, batidos, zumos y pastelería artesanal.
Pero la sucesión de cierres en el número 21 de la calle Comedias viene de mucho más atrás. Navarra.com ya calificó en febrero de 2024 este espacio como el local “maldito” del Casco Viejo, después de comprobar cómo diferentes negocios habían ido abriendo y cerrando sus puertas en periodos relativamente cortos.
Uno de los establecimientos que más tiempo permaneció allí fue Saint Wich, especializado principalmente en sándwiches y empanadas argentinas. Estuvo unos tres años en la calle Comedias hasta que en 2021 se trasladó a la calle Pozoblanco. Su lugar lo ocupó después Kea & Coffee, una cafetería de especialidad que tampoco consiguió mantenerse demasiado tiempo.
Más tarde llegó La Verguería, un llamativo negocio especializado en gofres con sugerentes formas que ya contaba con establecimientos en diferentes ciudades españolas. Permaneció algo más de un año y, en enero de 2023, el local pasó a convertirse en Lilo Poké, dedicado a los conocidos cuencos de inspiración hawaiana. Este último establecimiento también cerró aproximadamente un año después.
El local cuenta con aproximadamente 90 metros cuadrados, dos baños adaptados y un amplio almacén, según se detalló cuando volvió a ponerse en el mercado tras uno de sus anteriores cierres. Pese a encontrarse en una de las calles con mayor movimiento del Casco Antiguo de Pamplona, la sucesión de Saint Wich, Kea & Coffee, La Verguería, Lilo Poké, El Rincón del Pana, El Kapi y ahora Tanuki ha alimentado la particular fama de un establecimiento en el que los últimos negocios han tenido serias dificultades para echar raíces.