COMERCIO LOCAL
El joven navarro que empezó solo y amplía su centro de entrenamiento y fisioterapia en Pamplona
A sus 34 años dirige un equipo de 12 profesionales en unas instalaciones equipadas al detalle para cuidar la salud y recuperar lesiones.
Ioritz Sanz López tiene 34 años y ha conseguido transformar su pasión por el deporte en un negocio que no ha dejado de crecer en Pamplona. Hace seis años comenzó prácticamente solo y ahora dirige un centro de referencia con un gran equipo de profesionales, unas instalaciones mucho mayores y una cartera de clientes en la que figuran numerosos deportistas profesionales.
Su proyecto se llama Ímpetu y está situado en la calle Zolina 5-7-9 y 12 de Pamplona, muy cerca del popular bar restaurante Casa Albero y del estadio de El Sadar donde Osasuna juega sus partidos de liga en primera división. El crecimiento del negocio le ha llevado a ampliar el centro, que dispone ahora de cerca de 500 metros cuadrados de gimnasio y cerca de 1.000 metros cuadrados de instalaciones en total.
La aventura comenzó el 3 de febrero de 2020, justo antes de la pandemia. Ioritz llevaba entonces varios años trabajando por su cuenta como autónomo. “Empecé yo solo en el gimnasio y ahora tenemos una plantilla de 12 personas”, explica sobre una evolución que ha superado sus expectativas iniciales.
El secreto de Ímpetu está en su apuesta por que todo sea personalizado y en ofrecer una experiencia diferente al cliente, más allá de lo que puede encontrarse en un gimnasio convencional. Cada persona cuenta con un programa propio diseñado en función de sus objetivos, capacidades y necesidades, además de un seguimiento continuo durante todo el proceso.
El centro trabaja con deportistas de diferentes disciplinas, entre ellas fútbol, baloncesto, golf, tenis, pádel, squash y artes marciales. Con el paso de los años, Ímpetu ha trabajado con nombres de referencia en diferentes deportes, consolidando su presencia especialmente entre los deportistas profesionales.
Entre los nombres conocidos que pasan habitualmente por el centro se encuentran David García, Aimar Oroz, Beñat Prados, Manex Lozano, Ander Cantero, Sergio Herrera y Álvaro Odriozola. También han trabajado con el golfista Javier Barcos, la jugadora de pádel Martina Calvo o el tenista Iñaki Montes...
Ioritz también ha trabajado con futbolistas de primer nivel como Raúl Albiol, José Callejón, Calleri, Adrián López... además de jóvenes jugadores que actualmente forman parte de clubes de referencia. “Al final, lo que más tenemos son navarros, lógicamente…”, señala.
El éxito no ha llegado de un día para otro. Sanz lleva doce o trece años trabajando con deportistas profesionales. Empezó ligado al fútbol y con el paso del tiempo ha ampliado su experiencia a numerosas disciplinas. “Ayudar a deportistas es muy gratificante y me encanta ver que la gente progresa”, asegura.
El deporte, además, siempre ha formado parte de su vida. Ha practicado fútbol, atletismo, pala y fútbol sala, experiencias que considera fundamentales para comprender las distintas necesidades de quienes entrenan en Ímpetu.
A esa experiencia deportiva se suma una formación poco habitual en el sector. Ioritz es diplomado en Ciencias Empresariales y posteriormente cursó el grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Esa combinación le ha ayudado tanto en el entrenamiento como en la gestión y coordinación de un equipo que ha ido creciendo junto al negocio.
Una de las últimas apuestas de Ímpetu ha sido incorporar un servicio de fisioterapia, abierto el pasado 18 de mayo. Entrenamiento y fisioterapia se integran así en un mismo centro, con el objetivo de acompañar a cada persona durante todo el proceso: desde la prevención y la mejora del rendimiento hasta el tratamiento, la recuperación de una lesión y la vuelta al entrenamiento.
La idea es que una persona pueda entrar al centro con una lesión, recibir tratamiento, recuperarse y continuar después con su preparación física con nosotros. Un modelo que permite conectar el trabajo de fisioterapeutas y entrenadores y realizar un seguimiento más completo de cada caso.
Ioritz considera que el deporte también ha cambiado. Los profesionales ahora trabajan mucho más de forma individual, poniendo el foco en sus propias debilidades y fortalezas y buscando trabajos específicos que complementen la preparación de sus clubes. “Vamos de la mano de los clubes, que son los que mandan. Está mucho más normalizado y tenemos muy buena relación en el día a día. El objetivo es la mejora del jugador siempre”, explica.
Pero su mayor satisfacción no llega únicamente con los nombres famosos. “Me encanta, y nos encanta, tener también a personas que buscan mejorar su salud y su calidad de vida y alcanzar sus propios objetivos. Son las que realmente dan valor a Ímpetu y hacen que exista esa comunidad, esa familia. Ver cómo mejoran, progresan y consiguen sus objetivos gracias a la constancia y al trabajo realizado en el centro es una de las cosas que más nos llena.”
El crecimiento de Ímpetu demuestra hasta dónde ha llegado aquel proyecto que Ioritz puso en marcha solo en 2020. El pamplonés reconoce que detrás del éxito hay muchas horas de esfuerzo. “Si el día tuviera 36 horas estaría aquí las 36 horas. No ha sido fácil llegar a este punto”.