La espectacular torta de chocolate con avellanas que arrasa en un pueblo de Navarra: “Todo es artesano”
La pastelería Malkorra ha vuelto a colocarse en el mapa goloso de un pueblo del norte de Navarra gracias a una especialidad que arrastra a vecinos y visitantes: su espectacular torta de chocolate con avellanas, conocida como Urrakin Egiña. Un bocado que, según cuentan en el mostrador, le ha dado una fama que “traspasa fronteras”.
El local se ha consolidado como parada obligatoria en la calle Santiago 17 de Elizondo, en pleno valle del Baztán, a 50 kilómetros de Pamplona. Allí, la estrella se presenta sin demasiados adornos, pero con mucho oficio: chocolate con leche y avellanas tostadas enteras.
El nombre de Urrakin Egiña procede del euskera y significa literalmente “hecho con avellanas”. Y esa idea, la de lo hecho a mano y con producto cuidado, se repite una y otra vez cuando se habla de esta casa centenaria.
Al frente del negocio está Inés Larruy Alaña, de 60 años, junto a María José Alaña y Pello Alaña. “Somos primos y todos de Elizondo. Somos la tercera generación. Lo abrió Raimundo Malkorra en 1924 y siguió su hija Felicitas (Feli) Malkorra. Como no tenían hijos lo cogimos nosotros que somos sobrinos-nietos”, ha relatado.
Superar el siglo de vida como empresa familiar no ha sido casualidad. Inés ha reconocido que cumplir más de 100 años “supone mucho esfuerzo y mucho sacrificio”. También ha recordado el cambio que marcó una etapa clave: “Estábamos en otro lugar y hace 25 años creamos una sociedad y pasamos a esta ubicación. Yo llevo 42 años trabajando aquí. Toda la vida”.
El ritmo, según ha admitido, no da tregua. “Es un trabajo muy esclavo: hay que estar a todas horas”, ha contado. En estos momentos trabajan hasta trece personas y, según ha defendido, la apuesta es clara: “Todo es artesanal de primera calidad y producto del día. Es un lujo para el consumidor. Es cuidar el producto. El chocolate, las tejas… todo es artesano. En Navidad ha sido una locura”.
La parte menos dulce llega cuando se habla del relevo. “En principio no”, ha señalado sobre una nueva generación que continúe el negocio, antes de añadir que “está pasando con muchos comercios”. Aun así, ha subrayado el respaldo diario: los clientes “están encantados”, y se ha mostrado “muy agradecida” porque “no nos podemos quejar”. También ha apuntado el cambio en el perfil de quienes se acercan: “Ahora hay más turismo, pero antes el negocio se mantenía con la población de Baztán”.
En la trastienda, la rutina empieza de madrugada. “Todo lo hacemos artesano y los productos son del día. Tenemos obrador propio y llegamos aquí para las cinco de la mañana. Todo es hecho en el día. Tenemos mucho pastel de toda la vida, pastas y cosas nuevas también”, ha detallado.
En redes, el boca a boca ha seguido sumando. Un cliente escribe: “Desayuno espléndido. Café y repostería deliciosos. Compré unas tejas y el famoso chocolate con avellanas para llevar de regalo”.
Otra reseña ha destacado el trato y la calidad del producto: “He pedido un café con leche y tenía un sabor a buen café. Luego compré una bolsa de Magdalenas caseras y realmente se nota que no tienen conservantes y que los ingredientes son de calidad. La señora que me atendió tuvo en todo momento una sonrisa en su boca y me explicó todo muy amable”.
Un tercer comentario ha elevado la apuesta: “Un lugar de visita indispensable. El mejor chocolate que he probado nunca y he probado en muchos países. Indispensables los trozos de chocolate que son al peso. Pero el resto de todo lo que hacen está muy muy bueno. Se nota que está hecho con mucho mimo. Les deseo larga vida”.