El estudiante de derecho y económicas que triunfa en Pamplona con su negocio de paellas: “No damos abasto”
Pablo Núñez Fernández, pamplonés de 19 años, ha estrenado este curso una doble vida de las que no caben en una agenda normal. Por un lado, ha empezado primer curso de Derecho y Económicas en Navarra. Por otro, se ha metido de lleno en un negocio familiar que, en apenas unos días, ya les está obligando a apretar el ritmo: “Los fines de semana tenemos que decir hasta aquí. No damos abasto. Se ha enterado todo el mundo”.
Ese ajetreo se vive en El Arroz de la Tomasa, un nuevo local de paellas para llevar que ha abierto hace pocas fechas en la zona sur de Pamplona, en el barrio del Soto de Lezkairu. La idea la llevan padre e hijo, Fernando y Pablo, y han aterrizado en un barrio joven, recién construido y en expansión, con mucha gente que ha llegado hace poco a vivir a la zona.
El propio Pablo cuenta que el empujón inicial vino de casa y que él se subió al tren sin dudarlo, pero con tarea extra. “La idea viene impulsada por mi padre. A mí me encantó el proyecto. Me dije que yo a esto me tengo que meter con todo, con la web, redes sociales y me encanta”, relata, orgulloso de haberse puesto al frente de la parte más visible del negocio en internet.
Lo complicado llega cuando toca encajar el delantal en una semana de clases. Pablo detalla su rutina con horas concretas: “Entro a clase a las tres de la tarde hasta las ocho y de 12 a 14,30 horas estoy aquí ayudando. Los fines de semana todo el día metido aquí”. Y añade otro dato que retrata el esfuerzo: “Además, estudio en la UPNA Derecho y por las mañanas Economía en la UNED. Me tendrá que dar la vida para las dos cosas”.
Lo suyo con la cocina, dice, viene de lejos. “A mí cocinar me encanta. De pequeño preparaba la comida y la dejaba hecha. Los fines de semana cocinaba yo”, recuerda. Y enlaza esa afición con la historia familiar que da nombre al local: “Todo esto viene de la bisabuela Tomasa”. En el aprendizaje, no se esconde: “He aprendido rápido lo de las paellas. A mi padre ya casi le enseño yo. He aprendido un montón. Me pongo a hacer y ya me salen perfectas”.
En la carta, hay arroces para casi todos los gustos, y algunos ya se han convertido en apuestas seguras. “Me encantan las de verdura, que las piden un montón”, comenta. Y apunta al éxito de la casa: “La que más piden es el arroz de montaña con costilla de cerdo, que lleva un fumet de secreto y por encima chistorra de Navarra. Es mi favorita”.
Además del de montaña, ofrecen arroz de marisco, arroz negro de calamares y mejillones, arroz de verduras de temporada, arroz de pollo y gambas, arroz de bogavante, de carabinero, de pulpo a la gallega y también fideuá. El tirón, según Pablo, se nota especialmente los fines de semana, cuando el teléfono y los encargos no paran.
El otro pilar del proyecto es su padre, Fernando, un aragonés de 58 años que lleva 24 años en Pamplona. Él explica que buscaba algo distinto y que la idea era huir de lo típico. “Montamos este negocio entre mi hijo y yo. Queremos dar un buen servicio y calidad”, afirma. “Yo tenía ganas de montar un negocio de restauración diferente. Nada de un bar o cafetería, que es 'uno más’. Tenía esa ilusión. Le di un giro a mi vida y he pasado de la educación a una cosa que me gusta”.
Fernando también describe el concepto del local, pensado para que el cliente vea el trabajo: “Es un local con vistas a la calle donde el cliente ve cómo se hace el arroz. Es sencillo, elegante y limpio”. En cuanto al producto, subraya el ingrediente clave: “El arroz es el de Molino Roca Gran Reserva de Valencia. Es el mejor que hay. Va de la Tomasa a tu casa. Llega así en las mejores condiciones. Todo son productos naturales”.
El balance del arranque lo resume en una frase que sorprende por lo rápida que ha sido la respuesta del público: “Llevamos cuatro días y va muy bien. Aquí en la ciudad no hay este tipo de restauración con calidad a un precio bueno. Contentos”. Y da un dato más de la cocina, que el cliente puede ver desde fuera: “Tenemos seis fuegos preparados, dos más grandes y cuatro más pequeños a la vista de los clientes”.
Con el negocio ya rodando y los pedidos disparados, padre e hijo miran también a lo que viene. “Más adelante vamos a preparar paella para eventos en plan catering y haremos el arroz en el mismo sitio de la celebración”, avanza Fernando. Y confirma que el plan ya está en marcha: “Ya tenemos preparados tres eventos en Gorraiz, Olaz y Sarriguren, de entre 25 y 40 personas. Es algo que no se hace porque el arroz lo hacemos en el momento y en el sitio de la celebración”.
Las primeras reseñas de los clientes en redes sociales son muy buenas: "La comida está exquisita, jamás había comido una paella tan rica!!!. Además, los trabajadores super amables y el precio está genial! .Volveré", aseguran. Otra indica: "Paella de verduras para dos. Cantidad perfecta, sabor perfecto, atención perfecta. Lo único, un poco de mas cantidad de arroz, nos quedamos con ganas".