La familia navarra que triunfa con los quesos en su restaurante de Madrid: "Hemos cumplido un año"
El bar quesería Kamiku de Madrid ha celebrado su primer aniversario convertido en uno de esos rincones gastronómicos que llevan un pedazo de Navarra al centro de la capital. Detrás del proyecto se encuentra una familia de pastores navarros de Legasa que ha apostado por compartir sus quesos artesanos, su forma de vida y sus raíces en plena calle de Alcalá.
El establecimiento abrió sus puertas el 8 de mayo de 2025 en el número 90 de la calle de Alcalá y, desde entonces, ha conseguido hacerse un hueco entre los amantes del queso, del producto cuidado y de la cocina con identidad. No lo ha hecho con un producto cualquiera: sus quesos artesanos han recibido reconocimientos como el Cincho de Oro, medallas en los World Cheese Awards y el premio de la Academia Navarra de Gastronomía como Mejor Producto Local.
La familia ha celebrado ahora ese primer año con un mensaje de agradecimiento a todos los clientes que se han acercado hasta Casa Kamiku. “Un año desde que abrimos las puertas de Casa Kamiku, nuestro restaurante quesería navarro, con la ilusión de compartir lo que somos: producto, raíces, oficio y mucho cariño”, han señalado en sus redes sociales.
También han querido recordar a todas las personas que han formado parte de este primer año de vida del local. “Gracias de corazón a todas las personas que habéis sido nuestros huéspedes durante este primer camino. A quienes os habéis sentado en nuestra mesa, habéis brindado con nosotros, habéis descubierto nuestros quesos y habéis hecho que Casa Kamiku se sienta cada día más casa”, han indicado.
El local de Kamiku en Madrid cuenta con varios espacios. En la primera planta ofrece una propuesta más informal, pensada para un picoteo ligero, con sus tablas de queso como uno de los grandes atractivos. En la planta inferior, más íntima, se encuentran unas espectaculares cavas de quesos que refuerzan el carácter especial del establecimiento.
La propuesta gastronómica no se limita solo al queso. En su carta también hay carrilleras, pimientos rellenos, verduras de la huerta navarra y un excelente jamón, dentro de una oferta que busca combinar producto de calidad, cocina sencilla y una fuerte conexión con el origen.
Casa Kamiku funciona además como tienda gourmet, donde se pueden comprar algunos de sus productos más destacados. Entre ellos están sus quesos, elaborados de forma artesanal con leche cruda de sus propias ovejas. El establecimiento también organiza catas para quienes quieran conocer mejor el proceso, los matices y la historia que hay detrás de cada pieza.
El resultado es un local acogedor, con trato familiar y una propuesta muy reconocible. El queso navarro de Kamiku se puede disfrutar en la calle de Alcalá 90, de miércoles a domingo, en horario de 11.30 a 23.30 horas.
La historia de este proyecto arranca con Ainara Ansa y Alberto Migueltorena, una pareja de Legasa que ha hecho del oficio pastoril y de la elaboración de queso una forma de vida. “Somos de Legasa, un pequeño pueblo navarro en pleno Pirineo Occidental; aquí hemos crecido, en el caserío, en este entorno rural y rodeados de este bello paraje repleto de montañas y verdes prados”, explican.
Desde sus inicios, el objetivo de la familia ha sido mantener una elaboración artesanal y vinculada al territorio. “Nuestro objetivo siempre ha sido elaborar un queso de forma artesanal, siguiendo un proceso de elaboración propio de la zona a partir de leche cruda de nuestras ovejas”, aseguran en su página web.
La familia comenzó con un rebaño de ovejas y fue aprendiendo en distintas queserías del País Vasco y Francia. Ese recorrido les permitió conocer técnicas, procesos y formas de trabajo diferentes. “Aprendimos muchísimo y comprobamos que elaborar queso es un proceso muy versátil que puedes personalizar dándole un estilo propio”, relatan.
Después de un largo periodo de investigación y desarrollo, dieron con el que se ha convertido en su producto estrella: el queso curado con corteza natural de Mohos de Bertiz, una elaboración que resume su apuesta por el trabajo artesanal, el entorno rural y el sabor propio del Pirineo navarro.
Hoy, Ainara Ansa y Alberto Migueltorena cuentan también con la ayuda de sus tres hijos. Para ellos, ese relevo familiar es uno de los mayores orgullos del proyecto. “Podemos decir que somos una gran familia, comprometida en ofrecerte un queso de calidad que te traslade al campo y te evoque los valores rurales, la tranquilidad y el disfrute de las pequeñas cosas”, señalan.