COMERCIO LOCAL
Deja su puesto fijo en una consultoría para abrir una floristería: la apuesta de dos hermanas en Pamplona
Julia e Irene Arellano Zapatero se han puesto al frente de El Jardín, una tienda de Iturrama con 45 años de historia.
A veces, un cartel de 'se traspasa' visto desde la acera es capaz de cambiar dos vidas de golpe. Eso es lo que les ocurrió a Julia e Irene Arellano. Julia tenía lo que muchos buscan: un puesto fijo en una consultoría de proyectos tras tres años de carrera. Irene estaba a un paso de ser enfermera. Hoy, ambas han cambiado los informes y los hospitales por las tijeras de podar y el aroma a eucalipto en el barrio de Iturrama.
La tienda, situada en la calle Iturrama 43 bis, cerró el pasado 29 de enero después de que Juan Pedro Sanz pusiera fin a una etapa de 45 años en el local. El negocio lo abrió su madre, María Pilar Escudero Navarro, cuando el barrio apenas empezaba a crecer. “Cuando el barrio estaba sin asfaltar, con niños pequeños y parejas jóvenes que acababan de firmar su hipoteca”, recordaba él mismo al explicar la historia de la floristería.
Ahora, el testigo de la floristería El Jardín ha pasado a manos de dos jóvenes pamplonesas. Julia, de 28 años, e Irene, de 23, han afrontado este cambio con ilusión y con una buena respuesta de los vecinos desde el primer día. “El domingo 19 de abril hicimos la inauguración para la familia y amigos, y hemos abierto desde el lunes 20 de abril. La verdad es que estamos muy contentas en estos primeros días”, explica Julia.
Las nuevas responsables aseguran que la acogida ha sido muy positiva. “Hemos tenido una muy buena acogida. Teníamos ganas y también los vecinos estaban expectantes porque el cartel de la reapertura llevaba puesto varias semanas”, señalan. A su juicio, el estreno ha confirmado que la decisión ha sido acertada. “Parece que hemos dado en el clavo con la apertura. La gente está muy contenta”.
La oportunidad surgió de una forma casi casual. “Íbamos por la calle, vimos el cartel del traspaso y nos decidimos”, cuentan. A partir de ahí, ambas vieron claro que aquel proyecto encajaba con su forma de ser y con una afición que les acompaña desde pequeñas. “Venimos también de una familia muy creativa, de hacer trabajos muy manuales. Nos gustan mucho las plantas. Los domingos íbamos con los padres a los viveros a comprar plantas”.
Ese vínculo con el mundo vegetal y decorativo ha sido una de las claves para dar el paso. Julia ha dejado su puesto fijo en una consultoría de proyectos, donde llevaba tres años trabajando, para embarcarse en esta nueva etapa. Irene, por su parte, estudiaba Enfermería, pero tuvo que interrumpir sus estudios. “Me quedaba un año y no pude seguir por problemas de salud. Mi hermana me animó y estoy muy agradecida por esta oportunidad”, relata.
Las dos destacan además la importancia de continuar con un comercio ya consolidado en el barrio. “Es importante seguir en un negocio asentado en la zona. Nos gusta mucho el barrio y la gente es súper simpática. Vimos la oportunidad siendo jóvenes y nos lanzamos”, explican.
En esta nueva etapa, El Jardín mantiene la estructura básica de siempre, pero con algunos cambios en la oferta y en la imagen del local. “Hemos dado un toque más fresco, más moderno, aunque la estructura es la misma”, resumen. Entre las novedades, han incorporado más producto seco y preservado, una mayor variedad de plantas y flores distintas a las tradicionales, además de elementos de decoración como jarrones.
“Las plantas son más o menos las que ya tenía, pero hemos incluido otras cosas, más variedad, flores diferentes a las tradicionales y más decoración. Le hemos dado un toque más actual”, explican las hermanas, que han trabajado durante dos meses para adaptar el espacio a su estilo.
La respuesta de su entorno más cercano también ha sido muy positiva. “A la familia le ha encantado”, afirman. Además, han llegado en un momento clave para el sector, con la cercanía del Día de la Madre, una de las fechas más fuertes para cualquier floristería. “Estamos muy agradecidas por el apoyo”, concluyen.