Las hermanas que mantienen el negocio de sus padres en Tafalla después de 42 años: “Vendemos felicidad”
Las hermanas Marisa y Maribel Llorente Zuazu mantienen vivo un negocio familiar que sus padres abrieron hace más de cuatro décadas en una localidad de la Zona Media de Navarra. Las dos siguen al frente de una joyería relojería de toda la vida, donde el trato cercano y la confianza con los clientes siguen siendo una parte esencial del día a día.
La Joyería Llorente está situada en la calle Mutuberría 5, en Tafalla, en la conocida como plaza de las pulgas. El establecimiento se encuentra muy cerca de otros comercios emblemáticos de la localidad, como el restaurante Túbal, que ha cumplido 50 años, y la centenaria tienda de ultramarinos Baztán.
Marisa y Maribel han explicado que la tienda la abrieron sus padres, Félix Llorente y Pilar Zuazu. “Llevamos aquí casi 33 años desde que se inauguró este local, porque antes estuvo en un centro comercial, donde empezaron los padres hace 10 años”, han recordado.
Con 61 y 55 años, las dos hermanas siguen trabajando en el negocio familiar, aunque el relevo con una tercera generación parece complicado. “No lo sabemos. En principio no. Mucho tiene que cambiar la cosa. Cada una tiene su vida y nunca se sabe. Solo vienen de visita”, han señalado.
Las responsables del establecimiento se muestran satisfechas con la marcha de la tienda, pese a que el comercio ha cambiado mucho desde los primeros años. “Vamos bien, despacito. Son tiempos diferentes a los que hubo cuando empezó el negocio. Las cosas han cambiado, pero aquí estamos. Luchando. No nos vamos a quejar”, han indicado.
En el escaparate y en el mostrador conviven ahora la joyería de moda y las piezas más clásicas. “Se vende mucho diseño informal y se sigue vendiendo la joya clásica, gracias a Dios. La brillantería. No solo es la moda, sino que se siguen vendiendo cosas de antes”, han asegurado.
Marisa y Maribel reconocen que disfrutan con su trabajo y, sobre todo, con la atención al público. “Es un negocio bonito, limpio. No es de mancharte. De alguna forma vendemos felicidad”, han resumido sobre un oficio muy ligado a regalos, celebraciones y momentos especiales.
Para las hermanas Llorente, una joya sigue teniendo un componente muy personal que no se puede sustituir por una compra rápida en internet. “Aquí vienes, te la pruebas, te la llevas a casa… y eso en internet no se puede hacer. Es algo muy personal y es lo bonito que tiene”, han explicado.
La tienda también ofrece relojería y piezas pensadas para hombres. “También tenemos joyas para hombres, que también son presumidos y se pueden vestir bien. No solo para mujeres. El abanico es amplio”, han añadido.
Las reseñas de los clientes reflejan la relación de confianza creada durante años. “Soy cliente hace muchos años, desde vuestros padres. Lo último, el reloj azul, que me encanta. Sois encantadoras, un abrazo”, ha escrito una clienta.
Otra compradora ha destacado también el trato recibido en el establecimiento: “Yo hace poquito tiempo compré un precioso reloj y debo decir que son muy amables y te aconsejan muy bien”.
La joyería sigue siendo hoy un comercio de referencia para quienes buscan joyas, relojes y piezas especiales para momentos únicos. Una tienda familiar que ha unido durante 42 años tradición, elegancia, moda y cercanía.