Comercio Local

Idoia, el relevo en una tienda con más de 30 años en un pueblo de Navarra: "No quería que se perdiera la esencia"

Idoia Monente en su tienda de congelados Buen Provecho de Caparroso. Cedida.
“Yo me había quedado en paro, Tere se jubilaba y me lo propuso. Ella no quería que se perdiera la esencia", asegura.

La navarra Idoia Monente Sarrasqueta no se ha ido a buscar suerte lejos. Ha apostado por quedarse y, de paso, por darle continuidad a uno de esos comercios que sostienen la vida diaria de los pueblos. La vecina de una localidad de Navarra ha asumido el relevo de un negocio con historia y clientela fiel, en un momento en el que no siempre es fácil mantener abiertas las persianas en el ámbito rural.

El traspaso lo ha hecho en Caparroso, donde ya está al frente de Buen Provecho Congelados, una tienda con más de 30 años de trayectoria que empezó en el verano de 1989 en la calle San Francisco Javier. Aquella primera etapa la impulsaron Tere Aicua y su cuñada Cristina Aicua, y con el tiempo el comercio se trasladó al Paseo Pablo Rada, donde continúa hoy.

La historia del relevo también encaja con una realidad muy común: alguien se jubila y alguien decide lanzarse. Tras 36 años dedicados al negocio, Tere Aicua se despidió y dejó claro que no quería que se perdiera “la esencia” de todo ese trabajo. Idoia, que llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de emprender, vio ahí una oportunidad real.

Fue de lo más natural”, cuenta Idoia Monente Sarrasqueta al recordar cómo se dio todo. “Yo me había quedado en paro, Tere se jubilaba y me lo propuso. Ella no quería que se perdiera la esencia de 30 años de trabajo”. La propuesta le llegó en un momento clave y, además, con un terreno que conocía bien: tenía más de 10 años de experiencia en el sector del comercio de alimentación.

El paso, sin embargo, no fue automático. Idoia venía de trabajar en un supermercado y arrastraba el cansancio de un ritmo intenso. “Trabajaba en un supermercado y eso es duro, en el sentido de que trabajas toda la semana, incluidos los sábados, y pensaba… ¿Por qué no hacer esto mismo pero en mi propio negocio?”, relata.

Aun con la idea clara, le asaltaron las dudas lógicas de cualquier traspaso. “Dudé, al final es una inversión grande y tienes miedo a que no salga bien, no sepas hacerlo, no tengas buena acogida…”, admite. En ese salto, añade, fue importante no sentirse sola: “Tere llevaba mucho tiempo y tenía mucha experiencia en la gestión del negocio y me ayudó mucho cuando me lancé, y lo cierto es que ahora estoy encantada”.

La tienda mantiene la base de siempre, pero con el toque personal de su nueva dueña. Congelados Buen Provecho vende productos congelados, conservas y frescos, y se ha hecho un hueco por la relación calidad-precio. “Sigo el ejemplo de Tere, la anterior propietaria, y busco que los productos que vendo tengan algo diferente que me distinga del resto de supermercados que hay por la zona”, explica.

La clave, insiste, está en lo que se ofrece y en cómo se atiende. “Creo que este hecho, junto con la atención especializada, individualizada y de confianza que proporciono en la tienda, es la principal propuesta de valor que tiene mi negocio y lo que hace que siga funcionando”, sostiene.

Idoia habla del comercio como un servicio, pero también como un punto de encuentro. “Mantener este tipo de comercios, de productos básicos, creo que es fundamental. Dan vida al pueblo y a sus habitantes”, afirma. En su día a día lo nota especialmente con las personas mayores: “Vienen a comprar pero también charlamos y se sienten escuchadas, lo veo como una motivación para que salgan de casa y paseen”.

Y el relevo no solo beneficia a quien entra a comprar “cuatro cosas”. También a quienes van con el tiempo justo. “Para familias o gente joven es importante: suelen estar atareadas entre el colegio, extraescolares y trabajo, con poco tiempo para ir a comprar fuera”, señala. “Mi tienda está en el propio pueblo y es muy cómoda para hacer las compras del día a día sin necesidad de desplazarte a otra localidad, lo que es muy importante sobre todo cuando tienes poco tiempo y no tienes coche”.