Un restaurante de Pamplona tendrá que cambiar su nombre tras una denuncia del Gobierno de Italia
Un restaurante italiano de la calle Amaya de Pamplona tendrá que cambiar su nombre en los próximos meses. La cadena a la que pertenece el local, la franquicia aragonesa La Mafia se sienta a la mesa, ha recibido la notificación de que su marca ha sido anulada en España tras una larga batalla legal impulsada por el Gobierno de Italia.
La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha dictaminado a finales de febrero que este distintivo es «contrario al orden público y a las buenas costumbres». Según la resolución, el uso de este nombre para un negocio de ocio resulta ofensivo, ya que la organización criminal a la que alude vulnera los principios éticos y morales de la Unión Europea.
La ofensiva contra la marca no es nueva. La Embajada de Italia en España lleva años denunciando que el nombre del restaurante supone una falta de respeto hacia las víctimas del crimen organizado en su país. Aunque la cadena nació en Zaragoza hace 25 años y ha renovado su registro en varias ocasiones, la OEPM ha decidido ahora alinearse con criterios europeos previos que ya habían rechazado la marca a nivel comunitario.
Pese al fallo, los responsables de la cadena han anunciado que presentarán un recurso de alzada para intentar frenar la decisión. La empresa insiste en que el nombre no tiene una connotación negativa, sino que se inspiró originalmente en un libro de recetas, y sostiene que «una palabra no puede borrar 25 años de historia».
Esta medida no supone el cierre del establecimiento de Pamplona. El negocio de la calle Amaya seguirá funcionando con normalidad, aunque lo hará bajo una nueva denominación que la empresa ya estudia para adaptar su red de locales a la nueva situación.
De hecho, la compañía ha confirmado que lleva más de un año trabajando con consultoras especializadas en un plan de rebranding o cambio de imagen. El objetivo de este proceso es asegurar el futuro a largo plazo de sus cerca de 100 restaurantes, incluido el de la capital navarra, que deberán adoptar una nueva identidad visual y comercial en los próximos meses.
El anuncio del cambio de nombre llega, además, en un momento de crecimiento para el grupo. En 2025, la cadena alcanzó una facturación récord de 132 millones de euros y cuenta con más de 2.500 empleados en toda la península. Pese al conflicto institucional con Italia, la empresa defiende su propuesta gastronómica y asegura que este cambio no afectará ni a la calidad del servicio ni a la esencia de sus platos mediterráneos.