Abre en Pamplona la cafetería Mueca, un local donde "puedes desayunar a cualquier hora del día sin mirar el reloj"
Un local que llevaba diez años cerrado en plena calle Mayor de Pamplona ha vuelto a tener vida. Lo ha hecho con sofás, aire vintage, café de especialidad y una idea poco habitual: poder desayunar prácticamente cuando a uno le apetezca.
Se llama Mueca y ha abierto en el número 40 de la calle Mayor de Pamplona, en pleno Casco Antiguo de la ciudad. Al frente de la cafetería se encuentra Juliana Rincón Betancourt, colombiana de 33 años que llegó a la capital navarra cuando tenía solamente ocho.
La cafetería abrió sus puertas el pasado 3 de julio, justo antes de los Sanfermines. Desde entonces, Juliana asegura que el proyecto ha ido encontrando su sitio: “Ha tenido buena acogida, poco a poco se ha ido conociendo y los clientes están contentos”.
Un local vintage con espacio para 40 o 50 personas
Mueca llama la atención nada más entrar por una decoración diferente y por las dimensiones de un establecimiento que ha permanecido cerrado durante una década. “Es bastante amplio, es muy grande”, explica Juliana.
La responsable calcula una capacidad aproximada de entre 40 y 50 personas. Además de las mesas de la cafetería, cuenta con una zona más tranquila concebida como una especie de chill out, con sofás y un ambiente más relajado.
Ese espacio puede reservarse para eventos privados, cumpleaños y celebraciones, con posibilidad de incorporar también el servicio de cátering. Es una de las patas con las que Mueca quiere ir creciendo más allá de la actividad habitual de una cafetería.
La estética tampoco pretende pasar inadvertida. Juliana reconoce con naturalidad que el diseño ha generado opiniones distintas. “Hay un poco de opiniones diversas sobre el estilo de la cafetería, pero, como todos los gustos, hay gente a la que le gusta y a otros igual no tanto”, señala.
El brunch que se puede tomar sin mirar el reloj
El concepto que realmente define a Mueca es el brunch, esa combinación entre desayuno y almuerzo que permite sentarse a la mesa sin las prisas y los horarios tradicionales.
“Es un poco la mezcla entre el desayuno y el almuerzo”, resume Juliana. Sin embargo, aquí han querido llevar la idea un paso más allá. Su objetivo es ampliar progresivamente el horario para ofrecer estas propuestas durante todo el día.
“La idea es abrir de continuo y que puedas comerte lo típico de un desayuno”, explica. Eso significa encontrar tostadas dulces y saladas, pinchos, diferentes panes, platos y repostería más allá de las primeras horas de la mañana.
De ahí nace precisamente su lema: “All day brunch”. “Que todo el día puedas venir a comerte un desayuno, por ejemplo”, señala Juliana sobre una fórmula que está teniendo especial respuesta durante los fines de semana. “El brunch es el concepto en sí de la cafetería donde más estamos sintiendo el trabajo”, reconoce.
Café de especialidad, matcha y propuestas diferentes
La carta de bebidas sigue la misma filosofía. Mueca trabaja con una gama de café de especialidad de Cafés Moreno, con variedades procedentes de Guatemala, Kenia y Etiopía, además de una opción de filtro de Kenia-Burundi.
El café puede acompañarse con leche fresca o con alternativas vegetales de avena, soja y almendra. A ello se suman bebidas que buscan alejarse de la oferta más convencional.
Entre ellas se encuentra el matcha ceremonial, el chai y otras propuestas de la gama denominada superfood. “Es algo un poquito más vanguardista y moderno, pero está gustando”, asegura Juliana.
Ese era precisamente uno de los objetivos al levantar el proyecto. “Dentro del concepto que había en Pamplona, se ha intentado darle un poquito la vuelta para ofrecer cositas un poquito más diferentes”, explica.
Una sala privada y cátering fuera de la cafetería
Mueca no quiere quedarse únicamente en lo que ocurre dentro de la calle Mayor 40. El negocio ha comenzado también a ofrecer servicios de cátering para empresas y particulares.
“Tenemos cátering tanto empresariales como más familiares”, explica Juliana. La oferta mantiene el espíritu del brunch, pero adapta los formatos para que resulte sencillo probar diferentes elaboraciones.
Así, preparan pequeños bocados similares a los pinchos, aunque en un tamaño reducido, junto con propuestas vinculadas al café de especialidad.
La posibilidad de combinar ese servicio con la sala privada del propio establecimiento abre además otra vía para organizar reuniones, cumpleaños y encuentros en un espacio separado y más tranquilo.
Juliana llegó con ocho años y se siente “siempre pamplonesa”
Detrás de la cafetería hay también una historia personal muy ligada a Pamplona. Juliana nació en Colombia, pero llegó a la ciudad con ocho años y lleva ya 25 años viviendo aquí.
“Siempre, siempre, siempre pamplonesa”, responde cuando le preguntan si se considera una pamplonesa más.
Su experiencia profesional también está relacionada con el tipo de negocio que ahora representa Mueca. Antes de incorporarse a este proyecto ya había trabajado en el mundo de las cafeterías de especialidad y la repostería artesanal.
Juliana define esa forma de entender la hostelería como algo “más personalizado y cariñoso con el cliente”. Y esa filosofía es precisamente la que quieren trasladar ahora a la nueva cafetería.
“Que sea más cercana”, resume. Incluso están abiertos a realizar pequeños cambios en algunas tostadas para adaptarlas a los gustos de quien se siente a la mesa: “Que todos se vayan a gusto y contentos”.
Un equipo de entre seis y ocho personas
El proyecto está todavía dando sus primeros pasos. En Mueca trabajan actualmente entre seis y ocho personas, un equipo que se ha ido formando prácticamente al mismo tiempo que la cafetería comenzaba a rodar.
“Son chicos muy majos y muy trabajadores”, destaca Juliana. Tras el verano, el movimiento ha ido creciendo, especialmente durante los fines de semana. Ella tampoco se plantea marcharse de Pamplona. Aquí viven su hermana y sus padres, y aquí ha construido prácticamente toda su vida.
“Vivo feliz aquí. Es muy pequeñita y vas a todos lados en poco tiempo”, asegura. Aunque continúa viajando a Colombia y mantiene muy presente su origen, reconoce entre risas que lleva “un estilo de vida un poco más pamplonés que colombiano”.
Ahora buena parte de ese futuro está ligado a Mueca, el proyecto que ha devuelto la actividad a un local cerrado durante diez años en una de las calles más conocidas del centro de Pamplona. “Se ve que va a tener futuro a corto y medio plazo. Estoy contenta de ser parte de este proyecto”.