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COMERCIO LOCAL

Iñaki sigue al frente de la histórica tienda Calzados La Mañueta de Pamplona: "Las alpargatas las mantenemos durante todo el año"

Calzados La Mañueta abrió el 1 de abril de 1962 y mantiene dos establecimientos en la misma calle del Casco Viejo de Pamplona.

Iñaki Benito en calzados la Mañueta de Pamplona. Navarra.com
Iñaki Benito en la tienda calzados la Mañueta de Pamplona. Navarra.com

Iñaki Benito Butrón lleva prácticamente toda la vida entre cajas de zapatos, alpargatas y zapatillas. Primero correteaba de niño por el negocio de su padre y ahora, con 59 años, sigue detrás del mostrador de una de esas tiendas que forman parte de la memoria comercial de Pamplona.

Es Calzados La Mañueta, un negocio familiar que abrió sus puertas el 1 de abril de 1962 y que cuenta con dos establecimientos en pleno Casco Viejo de Pamplona, en los números 4 y 11 de la calle de la Mañueta. Más de seis décadas después, sigue vendiendo productos tan cotidianos como unas chancletas por 6,90 euros o unas alpargatas básicas por 9,90 euros.

Iñaki lleva entre 36 y 37 años trabajando profesionalmente en la tienda, aunque su relación con ella empezó mucho antes. “Desde que éramos pequeñicos veníamos por aquí, con las alpargatas, para arriba y para abajo”, recuerda. Ahora comparte la continuidad del negocio con su hermano César Benito.

Un negocio familiar que comenzó con Fernando Benito

La historia familiar se remonta a su padre, Fernando Benito, que comenzó el negocio junto a otros socios. Con los años, la actividad terminó quedándose en manos de la familia y sus hijos recogieron el testigo.

Iñaki estudió lo que entonces se conocía como Ciencias Empresariales, equivalente a los actuales estudios vinculados a Dirección de Empresas. Sin embargo, la buena marcha del comercio familiar terminó llevándolo definitivamente hasta el mostrador.

“Mi padre ya se jubiló y era un poquico la forma de seguir manteniendo un negocio de toda la vida”, explica. Y aquella decisión tomada hace décadas todavía permite que las persianas de La Mañueta sigan levantándose cada jornada.

No lo hacen precisamente en tiempos sencillos para el pequeño comercio. Iñaki reconoce las dificultades, pero también una ventaja imposible de comprar por Internet: décadas de relación personal con quienes atraviesan la puerta.

“Al ser un negocio familiar, se mantiene gracias a los clientes de toda la vida”, señala. A ellos se han sumado visitantes de fuera y numerosos turistas que recorren diariamente las calles del centro histórico.

Zapatillas a 13,90 euros y alpargatas a 9,90

Una mirada a sus estanterías ayuda a comprender por qué generaciones de pamploneses conocen esta tienda. La oferta continúa incluyendo alpargatas, zapatillas, botas, sandalias y chancletas, con algunos precios especialmente ajustados.

Las chancletas cuestan 6,90 euros, mientras que la alpargata básica se vende por 9,90 euros. Las alpargatas para fiestas cuestan 15,90 euros, las zapatillas abiertas 13,90 euros y las cerradas 15,90 euros.

Las alpargatas siguen siendo uno de los grandes clásicos. Las hay de colores, rayas y estampados, junto a las tradicionales zapatillas de casa, desde los modelos más clásicos hasta otros diseños más actuales.

“Las alpargatas de toda la vida las mantenemos aquí todo el año, verano e invierno”, explica Iñaki. Precisamente, durante los meses de verano su venta aumenta y la empresa necesita incorporar personal para reforzar la plantilla.

La llegada del otoño cambia el escaparate y también las necesidades de los clientes. “Ahora viene la temporada otoño-invierno, zapatillas de casa, sobre todo, en invierno”, señala.

Dos tiendas en la misma calle del Casco Viejo

La familia abrió posteriormente un segundo establecimiento en la propia calle de la Mañueta para ampliar su catálogo. De esta manera, las dos tiendas se han especializado en productos diferentes, aunque funcionan como parte del mismo negocio.

Además del zapatillaje tradicional, trabajan calzado deportivo, botas de trekking, sandalias de piel, calzado de calle y alpargatas de moda para hombres, mujeres y niños.

Actualmente trabajan cuatro personas entre las dos tiendas y el almacén, una plantilla bastante más reducida que la de otros tiempos. “Antes había mucho empleado y ahora estamos algunos menos. De los que estamos, lo mantenemos”, explica Iñaki.

Eso obliga a multiplicarse. “Hay que correr un poco más, trabajar un poco más”, reconoce. En verano recurren a refuerzos porque coinciden las vacaciones de los trabajadores con una de las temporadas de mayor movimiento para las alpargatas.

A pesar de todo, Iñaki asegura que todavía se puede vivir de un establecimiento tradicional como el suyo. Eso sí, no esconde el precio personal que exige mantenerlo abierto: “Hay que trabajar mucho, hay que meter horas”.

“La gente es muy cariñosa”

Después de casi cuatro décadas trabajando profesionalmente en La Mañueta, una parte importante de la recompensa está al otro lado del mostrador. Iñaki conoce a multitud de clientes y algunos llevan años comprando allí.

“El trato al público... la gente es muy cariñosa, correcta, educada y estamos muy contentos”, asegura. Esa cercanía es precisamente uno de los valores que la familia defiende frente a otras formas de comprar.

Para ellos, el comercio de cercanía continúa siendo esencial para la vida de los barrios y las ciudades porque mantiene un trato humano difícil de reproducir a través de otros canales.

La ubicación también juega a su favor. La proximidad del Mercado de Santo Domingo y el movimiento habitual del Casco Viejo llevan clientes hasta esta pequeña calle. “El mercado también ayuda mucho. El Casco Viejo siempre es una zona muy activa en cuanto a negocios”, señala.

El turismo también ha ganado peso. “Hay mucho turista”, explica Iñaki, que considera que el establecimiento se ha convertido con los años en “una tienda referente”.

Internet, los centros comerciales y un futuro sin relevo

Pero mantener un comercio así tiene otra cara. Iñaki ha comprobado directamente cómo Internet y los centros comerciales han cambiado los hábitos de compra, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

“Se nota muchísimo”, reconoce sobre la competencia de Internet. A ello suma la comodidad de desplazarse en coche hasta una gran superficie, aparcar y realizar todas las compras en un mismo lugar.

En el Casco Viejo de Pamplona, la situación es distinta. “Aquí es muy difícil entrar al Casco Viejo, con coche no se puede, nadie quiere cargar con bolsas, entonces es complicado”, resume.

Sin embargo, el desafío que más amenaza la continuidad de Calzados La Mañueta no está en Internet ni en los centros comerciales. Está dentro de la propia familia.

Iñaki no ve por ahora una nueva generación dispuesta a continuar. “Yo creo que no, que con los años ya esto tenderá a desaparecer, me imagino. Los hijos no se animan”, reconoce.

Entiende también los motivos. Un comercio familiar exige abrir mañana y tarde, trabajar los sábados y dedicar muchas horas al negocio. “Al final son negocios sacrificados”, admite.

Mientras llegue ese momento, Iñaki y César continúan levantando la persiana. Uno desde la tienda, otro también pendiente del almacén, con los mismos productos que han acompañado al negocio durante décadas y con clientes que ya conocen por su nombre.

“Aquí seguimos peleando poco a poco”, resume Iñaki. Una frase sencilla para explicar más de seis décadas de comercio familiar en la calle de la Mañueta de Pamplona.

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