La nueva cafetería que triunfa con su bollería casera en el corazón de Pamplona: “Al mal tiempo le ponemos buena cara”
La cafetería El Kapi ha irrumpido en Pamplona con una receta que no falla cuando se hace con cariño: café de calidad, bollería casera y una carta pensada para quienes van con prisa, pero no quieren renunciar a desayunar bien. El local lleva apenas dos semanas abierto y ha empezado a hacerse hueco a base de mostrador apetecible, ambiente agradable y mucho “pásate a probar”.
El proyecto está en la calle Comedias 21, en pleno casco viejo de Pamplona, justo en el mismo local donde antes se ubicaba El Rincón del Pana. La zona es de paso constante, con vecinos, gente que entra y sale del centro y también curiosos que se paran a mirar qué hay de nuevo en una calle tan mítica.
En ese entorno, El Kapi se ha sumado al pulso del comercio local y ha arrancado muy cerca de otros establecimientos conocidos de la zona, como el restaurante Pa Comé, de Raquel Esquivel, popular por su pincho Maribel. La cafetería ha nacido con una idea clara: consumo ágil, sin complicaciones, pero con producto que apetezca, especialmente por la mañana y a media mañana.
Al frente está Alexandra Yela Pulgarín, de Ecuador, que ha decidido dar el paso y ponerse al mando después de toda una vida en la hostelería. “Llevo 30 años en España. Los cuatro primeros en Madrid y el resto en Pamplona.
Siempre he trabajado en hostelería. Me gusta. Se dio la oportunidad y aquí estamos”, explica. Con 47 años, y tras pasar por distintos trabajos —“en varios sitios como una sidrería y en bares”—, se animó a buscar un local para montar su propia cafetería.
Cuando vio este, lo tuvo claro. “Estuve buscando un local para cafetería. Vi este local. Me gustó el sitio y adelante”, relata. El Kapi abrió el 30 de enero y, en estos primeros días, Alexandra describe un arranque sin fuegos artificiales, pero con buenas señales: “La sensación es tranquila. La gente nos está conociendo. La gente me dice que lo ven agradable y acogedor. Veo que gusta”.
La propuesta se apoya en una parte dulce muy presente, con pastelería casera, y un repertorio clásico de mañana. “Tengo sobre todo pastelería casera con pinchos a la mañana, con tostadas, churros con chocolate”, detalla. El horario matinal va de 9.30 a 14.00 horas, y por la tarde reabre desde las 17.30 horas, con más opciones rápidas para quien entra a merendar o a picar algo.
En esa segunda franja aparecen batidos y zumos naturales, además de una parte salada con tirón. “Que no falte la tortilla de patata, tostadas con jamón, con tomate”, enumera. Y, entre lo de aquí y lo de allá, también se cuelan sabores mezclados: “Hay cosas latinas y españolas”, comenta, en una carta pensada para gustar a públicos distintos.
El estreno, además, ha coincidido con días de lluvia, y aun así Alexandra se queda con el lado bueno. “Me dicen que para hacer tan mal tiempo con mucha lluvia no me ha ido tan mal. La sensación es buena”, apunta. En esa misma línea, suelta la frase que ya se ha convertido en declaración de intenciones: “Al mal tiempo, buena cara”. En el local también ofrece cafés, refrescos, batidos naturales, latas y cervezas para llevar.
Su vida está completamente asentada en Navarra. “Toda mi familia está en Pamplona”, señala. Sus hijos, Nicolás y Yeray, tienen 16 y 8 años, y ella lo resume con orgullo: “Mis hijos son navarros”. Su marido, Hugo, es colombiano y trabaja en “otra cosa”.
Cuando habla de la ciudad, Alexandra enumera motivos sin darle muchas vueltas: “Está todo cerca, es una ciudad segura. Me gusta la comida. Todo”. En diciembre viajó a Ecuador, donde tiene parte de su familia, pero insiste en que aquí se siente a gusto: “En Pamplona estoy muy bien. Me gusta la tranquilidad. He pasado la juventud aquí”.
Y si el nombre engancha, es porque viene con historia de casa. “El nombre de El Kapi fue una idea de mi hijo menor que tiene ocho años. Le encantan las capivaras que son gorditos y fue idea de él”, cuenta. La propuesta fue directa: “Me dijo que le pongamos El Kapi que es fácil de recordar”. A ella le convenció también el significado: “Es bonito porque es un animal sociable y tranquilo”. Y remata el detalle final con un guiño personal: “Le puse con K para que no parezca como de capitán”, asegura Alexandra.