Comercio Local

La tienda de Pamplona que no da abasto con los estudiantes: "Estamos siempre a tope"

Pedro junto a su Eva y Susana en la tienda Color Digital en el barrio de Iturrama en Pamplona. Navarra.com
“La ubicación es muy buena, cerca de la Universidad de Navarra. Al que entre aquí se lo dejas todo hecho", asegura.

A sus 67 años, Pedro Ardanaz Aldave empieza a ver el final de una etapa profesional que se ha alargado durante casi toda su vida en Pamplona. Tras 45 años trabajando, muchos de ellos al frente de su propio negocio, reconoce que ya piensa en la jubilación y en dar un paso a un lado cuando aparezca la persona adecuada para continuar con la actividad.

Ese negocio es la papelería Color Digital, situada en el barrio de Iturrama, un establecimiento muy conocido por estudiantes y profesionales de la zona. Está ubicada en la calle Fuente del Hierro 31 y ofrece todo tipo de servicios de reprografía, desde cartelería, fotocopias y encuadernaciones hasta copias de planos y trabajos más técnicos.

Pedro Ardanaz Aldabe lleva 41 años al frente de la papelería, aunque su trayectoria laboral comenzó antes. Durante 15 años trabajó en un local de la avenida de Sancho el Fuerte, hasta que decidió trasladarse al emplazamiento actual. “Aquello se nos había quedado pequeño”, ha explicado. Con el tiempo, el negocio fue adaptándose a los cambios tecnológicos: “Empezamos con las nuevas tecnologías, con el mundo digital, y bien”.

Ahora, el objetivo es cerrar esta etapa con calma. Pedro reconoce que ya ha mantenido conversaciones con algunas personas interesadas y que, si alguna opción cuaja, lo dejará sin alargarlo demasiado. “Puede ser antes del verano. Aguantaría como mucho un año más”, ha señalado.

Tiene claro que el local reúne buenas condiciones para quien quiera continuar: está bien situado, cuenta con clientela fiel y una trayectoria consolidada. “La ubicación es muy buena, cerca de la Universidad de Navarra. Al que entre aquí se lo dejas todo hecho, con los clientes y los proveedores. Cuesta mucho llegar a este nivel”, ha asegurado.

El funcionamiento diario del negocio sigue siendo intenso. Actualmente trabajan tres personas: el propio Pedro, su pareja Susana y una empleada, Eva. “Estamos a tope. En los momentos fuertes es una locura”, ha comentado. Buena parte de ese volumen de trabajo lo marca el calendario universitario. “Se trabaja mucho en función de la Universidad. Cuando vienen todos los estudiantes a la vez es un agobio”, ha explicado.

Dentro de ese flujo constante, hay perfiles que destacan por la complejidad de los encargos. “Los alumnos de arquitectura y los de diseño son los que más guerra dan, porque tienen trabajos más elaborados. Lo demás suele ser más sencillo”, ha añadido.

Al hacer balance, Pedro Ardanaz Aldabe se muestra satisfecho con el camino recorrido. “Empecé de cero y nos hemos buscado la vida bien”, ha afirmado. Sus dos hijos, Mikel, ingeniero informático, y Sara, enfermera, han seguido otros caminos profesionales. “Tienen sus estudios y buenos trabajos. Están casi deseando que me jubile. Esto nunca les ha interesado y yo tampoco he querido que les interesara”.

A pesar de estar ya pensando en la retirada, el oficio todavía le tira. “Veo máquinas nuevas y se me ponen los dientes largos, pero como ya piensas en retirarte, no las compras, aunque aún te pica”, ha confesado. También ha querido matizar que, aunque no es un trabajo duro, sí exige constancia. “Hay que moverse. Pero se trabaja bien, con calefacción en invierno y aire acondicionado en verano”.

Mientras llega el relevo, la papelería sigue sumando valoraciones positivas entre su clientela. “Unos profesionales de la impresión. Si llevan tantos años es porque saben hacer muy bien su trabajo”, destaca una reseña.

Otra clienta habitual resume su experiencia así: “Todas las semanas vengo a imprimir cosas de la universidad. A veces hay que esperar, otras no, pero siempre atienden bien. Se nota que son currantes de los de toda la vida. Muy recomendable”.