• viernes, 16 de enero de 2026
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COMERCIO LOCAL

La nueva tienda de Gina en el mismo corazón de Pamplona: “Ahora entran hasta los turistas”

Ha pasado de trabajar como licenciada en administración y dirección de empresas en Venezuela, a abrir una tienda de lanas.

Gina Petrella en la nueva tienda Lanikas, situada en el casco viejo de Pamplona. Navarra.com
Gina Petrella en la nueva tienda Lanikas, situada en el casco viejo de Pamplona. Navarra.com

Gina Petrella Farinaccio ha hecho lo que muchas personas sueñan y pocas se atreven: reinventarse a los 55 años y darle la vuelta a su vida profesional en Navarra. Llegó desde Venezuela hace una década, buscó trabajo “en lo suyo”, no salió, y terminó encontrando un camino propio entre ovillos, agujas y conversaciones de mostrador.

Ese giro se ha visto estos días en pleno casco viejo de Pamplona. Gina ha abierto Lanikas en la calle San Nicolás 58, en la misma Plaza de San Nicolás, tras dejar atrás su anterior tienda, ‘Lachicadelaslanas’, en el número 17 de la calle del Pozo Blanco. El cambio ha sido mínimo en metros —apenas unos cien—, pero enorme en escaparate y visibilidad.

“En Venezuela trabajé en mi profesión, que soy licenciada en administración y dirección de empresas. Aquí cuando llegué, a pesar de que metí currículums en muchos sitios, no pude ejercer en lo mío; y en la vida hay que reinventarse”, ha contado, con esa mezcla de sinceridad y orgullo de quien se ha hecho sitio a base de insistir.

Antes de las lanas hubo otra etapa. Gina y su marido, Ángel García —bilbaíno—, han llevado una cafetería en Burlada. Pero el destino, o una buena intuición, le puso delante un local en el centro que ya funcionaba como tienda especializada. “Vi la oportunidad de un local en la calle Pozoblanco que era una tienda de lanas. La cogí y hasta el 27 de diciembre estuve allí. Me mudé hace muy poco con el nombre de Lanikas”, ha relatado.

El estreno de la nueva ubicación ha sido rápido. “Abrí al público el 30 de diciembre en San Nicolás y voy bien”, ha explicado. Según ella, no solo han seguido entrando sus clientas de siempre: “La clientela sigue viniendo la que tenía antes y otra nueva”.

Una parte del cambio, dice, se nota nada más cruzar la puerta. El nuevo local es “más grande, con más luz” y, sobre todo, está donde pasan muchas miradas. “Es un sitio de paso muy concurrido. Es una plaza, hay varios bares y está la iglesia de San Nicolás. Ahora entran hasta los turistas”, ha señalado.

Y en una tienda así, manda el calendario. “Lo que más vende depende de su época”, ha precisado. Antes del frío, le piden mucha lana para confeccionar las ropas vascas de casera. Cuando aprieta el calor, el mostrador cambia de textura: “Luego nos vamos a los algodones para hacer cualquier camiseta, falda o un pareo, muchos bolsos playeros de veranito”. Y cuando vuelve el abrigo, lo clásico no falla: “En otoño e invierno siempre se venden lanas para gorros, chaquetas, jerseys…”.

A Gina se le nota cómoda en ese ritmo de temporadas y encargos. “Contenta. Es lo que me gusta, el contacto con la gente”, ha resumido, poniendo el foco en lo que más valora: el trato directo y el asesoramiento.

En Pamplona, además, siente que ha encontrado su lugar. “Estoy muy contenta. Siempre que vengo de Venezuela vengo directa a Pamplona”, ha comentado. Su llegada, recuerda, tuvo incluso algo de salto al vacío bien calculado: hicieron un estudio sobre las mejores ciudades para vivir en España y la capital navarra salió arriba en el ranking. “No la había visitado nunca y con ello me vine a Pamplona”, ha recordado.

En casa, la historia también ha ido encajando. Tiene una hija, María Ángeles, de 27 años, “que se ha graduado de enfermera y ya ejerce en su profesión”. Y cuando describe la ciudad, la emoción le cambia el tono: “A mí me encanta como ciudad. Es muy fácil y cómoda para vivir. Muy agradable”.

Del día a día con los pamploneses también habla con cariño. “A mí la gente que viene es encantadora. Me encanta la comida y las fiestas”, ha afirmado. Eso sí, durante San Fermín aplica una regla personal: “En Sanfermín siempre cierro porque el casco viejo está a tope de gente y aprovecho para descansar”.

Y el arranque en San Nicolás ya se ha notado en redes sociales. En apenas unas semanas, han aparecido reseñas que repiten dos palabras: variedad y trato. “Excelente tienda, gran variedad de lanas y complementos para bolsos y la atención es increíble. Volveré seguro”, escribe una clienta. Otra destaca el acompañamiento de Gina: “Un local chulísimo con mil tipos de lanas. La ayuda y asesoramiento de Gina es lo mejor de todo. ¡Muchas gracias por tus recomendaciones!”. Una tercera lo deja claro en pocas líneas: “Muy buen producto y la atención al cliente genial. Muy recomendable”.

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