• domingo, 18 de enero de 2026
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COMERCIO LOCAL

De Kenia a Navarra por amor hasta ser la propietaria de su cafetería muy cerca de Pamplona

Convertirse en dueña le ha resultado más natural de lo que parece: “Fue fácil dar el paso porque ya trabajaba aquí. Conocía a todos los clientes".

Lydia Loamboui Njuguna en la cafetería El Kopi Luwak de Zizur Mayor. Navarra.com
Lydia Loamboui Njuguna en la cafetería El Kopi Luwak de Zizur Mayor. Navarra.com

Llegó a Pamplona desde Nairobi (Kenia) por una historia de amor que no salió como esperaba, pero la ciudad le enganchó. Con el tiempo, se ha hecho un hueco detrás de la barra, ha aprendido el oficio y ha acabado dando el salto más grande: pasar de empleada a dueña.

La protagonista es Lydia Loambui Njuguna, propietaria de la cafetería El Kopi Luwak en la localidad de Zizur Mayor, a apenas dos kilómetros de Pamplona. El local está en la plaza Erreniega 63 y desde mayo de 2025 es ella quien dirige el día a día.

Lydia acaba de cumplir 37 años y ha explicado que lleva en la capital navarra desde 2011. “Casi quince años”. Su recorrido en hostelería ha sido constante: empezó en una panadería Taberna en 2017 y, desde 2021, trabajaba en El Kopi Luwak como empleada.

Convertirse en dueña le ha resultado más natural de lo que parece. “Fue fácil dar el paso porque ya trabajaba aquí. Conocía a todos los clientes. Los anteriores dueños se fueron para dedicarse a otra cosa”, ha relatado la nueva propietaria, que ya tenía el pulso del local y a la clientela en el radar.

El negocio lo levantaron Elena Nieto Ochoa y su marido, Ignacio Gálvez, cuando decidieron abrir su propio proyecto en noviembre de 2021. Apostaron por un concepto claro: el café de especialidad como bandera. Así nació El Kopi Luwak y así se ha mantenido el espíritu, ahora con Lydia al frente.

La dueña asegura que el relevo le ha salido bien: “Me va muy bien”. Y describe una cafetería “muy elegante y acogedora”, con sofás, butacas y “mucha zona para la gente”. En la vitrina, los reclamos son directos: cookies caseras, tartas de queso y dulces especiales, además de bebidas.

También ha buscado darle vidilla al calendario. En Navidad, por ejemplo, han colaborado con una chica, Sara, para montar un mercadillo dentro de la cafetería “con DJ y todo”, una fórmula distinta para atraer miradas sin salir del local.

Lydia cuenta sin rodeos el origen de su historia en Navarra: “Vine a Pamplona por mi ex y luego lo dejamos. Me gustó estar aquí y me he quedado. Vine directamente a Pamplona”. Y añade una idea que repite con orgullo: “Me siento pamplonesa después de 15 años”. Reconoce, además, que hay poca gente de Kenia en la zona.

En el trabajo, se nota que está a gusto. “Me encanta mi trabajo. Hago de camarera y soy barista. Me encanta la hostelería”, dice. En el equipo son seis personas y el horario es amplio: abren todos los días, salvo el domingo, cuando el servicio termina antes: “estamos solo hasta las 3 de la tarde”.

El vínculo con su país sigue ahí. “A Kenia voy cada año, pero este no he podido por el trabajo”. En Navarra tiene una hermana y vive en Noáin. “Estoy muy contenta y muy a gusto”, ha asegurado.

De Pamplona destaca “la tranquilidad” y el trato. “No es como Madrid y me encanta la gente de Pamplona. Son muy amables”, ha señalado. Y ha soltado una frase que retrata la cercanía que ha construido con los clientes: “El 70% de los clientes de la cafetería son mi familia. Es una familia muy grande”. También ha dicho que no percibe a la gente como cerrada y que disfruta especialmente de San Fermín: “Me quedé flipada cuando lo vi por primera vez”.

La propuesta no se queda solo en el café. En desayunos han incorporado tostadas diferentes y un brunch que, según Lydia, está teniendo tirón. “Era un producto novedoso y está funcionando muy bien. Son cinco productos con precio cerrado”, apunta.

Ese brunch —mezcla entre desayuno (breakfast) y comida (lunch)— se plantea como opción completa e incluye zumo, café, yogur, un plato salado y otro dulce.

Las reseñas de clientes acompañan el buen momento. Una de ellas cuenta: “Me encantó desde que entré. Una decoración muy bonita y una atención excepcional. Pedimos dos tostadas, dos zumos de naranja y dos cafés y estaba todo delicioso. Fácil para aparcar, les auguro un buen futuro”. Otra valoración apunta: “El café está increíble! Los mejores de Pamplona. La comida es sencilla, hay sitios en los que se come mejor. El local muy acogedor y servicio muy bien!”.

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