El restaurante de Pamplona que arrasa en su segunda oportunidad con platos caseros en el corazón de la ciudad
La gastronomía de Pamplona suma una nueva reapertura con sabor reconocible, de las que apelan más al recuerdo que al artificio. Un restaurante del centro de la ciudad ha decidido volver a empezar con una idea muy concreta: recuperar el pulso con una propuesta de comida casera, producto cercano y una atención muy cuidada.
Se trata de Luxua Gastro Bar, ubicado en el número 16 del Paseo Sarasate, en pleno centro de la ciudad, junto al Casco Viejo. El local ha arrancado esta nueva etapa el 14 de febrero, día de los enamorados, con la intención de hacerse un hueco en el panorama gastronómico de la ciudad a base de cocina tradicional navarra, producto de kilómetro cero y una carta pensada para disfrutar sin complicaciones.
Al frente del establecimiento está Rida Chaouni, gerente del negocio, que resume así la filosofía del proyecto. “Luxua se traduce como lujo. Estamos encantados de cómo han ido las cosas. Todo empieza por el amor por la tierra, por el producto, por tener un trato especial al cliente, y al unir todo nos salió Luxua. Un lugar donde por un precio muy asequible damos un muy buen servicio y producto a nuestros clientes”, explica.
La propuesta gastronómica gira en torno a la comida tradicional navarra, aunque también se abre a otras referencias del norte. Según detalla Chaouni, “la especialidad es la comida tradicional navarra y nos esparcimos a Cantabria por los pescados”. Esa idea se refleja también en el uso de ingredientes muy vinculados al territorio, como la leche del Roncal en algunos postres o el cordero del Baztán en los platos principales.
El objetivo, insiste el gerente, es que el cliente encuentre sabores que le resulten familiares, cercanos y reconocibles. “Que todo se haga como en casa”, señala, al describir una cocina que busca parecerse a la de siempre, a la de la abuela. En esa línea encaja una de las imágenes que utiliza para explicar el espíritu del local: “Es venir a comer y a disfrutar. ¿A quién no le gusta comer un plato de alubias con todos los sacramentos?”.
Aunque ahora se presenta como una reapertura, Luxua Gastro Bar ya había funcionado anteriormente. El restaurante existía desde poco antes de los Sanfermines de 2025 con el mismo nombre, pero sus responsables han optado por darle una nueva vida. “Le hemos dado una segunda oportunidad. En tres semanas hemos preparado al nuevo equipo, una nueva carta y a por todas”, relata Rida, satisfecho con la respuesta de estas primeras semanas.
Esa reorganización exprés se ha traducido en una plantilla de siete personas que trata de consolidar este nuevo arranque. Entre los nombres propios del proyecto figura el cocinero Javier Loyola, un chef peruano de 31 años que está al frente del equipo de cocina y que se ha incorporado como una de las piezas destacadas de esta etapa.
El arranque, además, ha sido mejor de lo esperado. “Empezamos un poco a ciegas en San Valentín y ha sido increíble. Estamos encantados. Solo queremos seguir esforzándonos e ir a más”, afirma el gerente, que transmite entusiasmo por la acogida que ha tenido el restaurante desde su reapertura.
La oferta del local incluye un menú del día de 30 euros, que, según precisa el propio responsable, cuesta “un poco más el fin de semana”. Entre los primeros platos aparecen propuestas como el puchero del día, la crema de temporada, la ensalada Luxua o el revuelto de hongos.
En los segundos, la carta del menú apuesta por platos contundentes y muy reconocibles, como el jarrete de ternasco, la dorada al horno o el estofado de ternera con patatas. Los postres siguen esa misma línea de cocina de siempre, con elaboraciones como el samingoxo, las natillas caseras, el arroz con leche o la goxua.
A sus 27 años, Rida Chaouni vincula este proyecto con su propia historia personal. “Mi familia es originaria de Marruecos pero yo soy de Pamplona. Completamente navarro”, asegura. Su relato, de hecho, está muy unido a su vida en Navarra y a la manera en la que aprendió a valorar la tierra y sus productos.
“Mi madre vino aquí embarazada de mí. Ella falleció hace años. Mi padre biológico está en Marruecos. Yo me crie en Huarte con mi padrastro, Daniel, y es el que me enseñó a amar la tierra y a aprender euskera desde niño”, cuenta. Esa vinculación aparece después reflejada en el enfoque del restaurante, muy apoyado en la identidad local y en la materia prima de cercanía.
Cuando habla de Pamplona y de Navarra, Chaouni no se queda solo en la cocina. También pone el foco en el ambiente y en la forma de ser de la gente. “Estoy enamorado de mi tierra y de sus productos. La cultura gastronómica que tenemos aquí es increíble”, sostiene.
Y añade otra idea que, a su juicio, define bien el lugar en el que ha levantado este proyecto: “Lo que más me gusta de Pamplona es la gente. En ningún otro lugar vas a encontrar a gente como aquí, tan abierta, tan cercana, tan cálida. Puedes no conocer a alguien y media hora más tarde estar con esa persona de fiesta. La gente es un tesoro, y no solo Pamplona, Navarra entera”.
Las reseñas que el restaurante ha ido recibiendo en redes sociales acompañan ese buen inicio. Uno de los comentarios destaca: “Comimos los del trabajo y estuvimos a gusto. Buena atención y calidad en la comida. Increíble tarta de queso y carrilleras. Ubicación inmejorable y salón espacioso”.
Otra opinión subraya también el efecto sorpresa que está generando el local entre quienes pasan por la zona. “Hemos pasado por la zona y hemos entrado de casualidad. La calidad de la comida, un 10. Hemos seguido las recomendaciones del camarero y hemos escogido bocadillo de solomillo con piquillo y solomillo con queso, y buenísimos”.