Comercio Local

La terraza de un pueblo de Navarra que se llena con un menú casero a 16 euros: "Es una barbaridad"

Terraza del bar restaurante Etayo en Murieta. Navarra.com
Además, dispone también de un comedor interior y cuenta con un hostal de siete habitaciones y dos apartamentos.

Un pequeño pueblo de Navarra se ha convertido en una parada muy buscada para comer gracias a una terraza de verano que se llena casi todos los días. El reclamo principal es un menú del día a 16 euros, una propuesta casera y abundante que ha disparado las reservas en una localidad de apenas 350 habitantes, capital del valle del Ega.

La localidad es Murieta, en la zona denominada Tierra Estella, y el establecimiento que está atrayendo a tantos clientes es el bar restaurante Etayo, situado junto a la carretera nacional Estella-Vitoria. Su dueño, Pedro Rubio Redondo, resume el éxito del negocio con una frase clara: “Estamos dando más de 100 comidas diarias. Es una barbaridad”.

El municipio ofrece dos opciones para comer: una en las piscinas municipales del polideportivo Ezpeldoia, junto al río Ega, y otra en este restaurante de carretera que ha encontrado en su terraza de verano uno de sus grandes atractivos. La zona, además, está cerca de otros pueblos de Valdega que también han destacado por propuestas populares y gastronómicas.

El bar tiene más de cincuenta años de vida. Lo abrió la familia Etayo, que le da su nombre, y desde hace dos décadas está en manos de Pedro Rubio, un hostelero burgalés conocido como Perico. Además del comedor interior, el negocio cuenta con un hostal de siete habitaciones y dos apartamentos.

El comedor interior abre durante todo el año y el establecimiento no cierra ningún día. Con la llegada del calor, desde mediados de mayo, el restaurante ha sumado una terraza anexa en lo que antes fue una antigua huerta, con árboles, madera y una veintena de mesas que se han convertido en el espacio más demandado.

La afluencia ha sido especialmente alta los fines de semana y festivos, cuando resulta necesario reservar para conseguir mesa. Entre semana suele haber más disponibilidad, pero el inicio de las fiestas en los pueblos cercanos ha aumentado todavía más la llegada de clientes.

El dueño atribuye el éxito a una combinación de factores: el menú, la calidad, la terraza, la facilidad para aparcar y el entorno junto al parque, muy cerca del río Ega. A todo ello suma una forma de trabajar que define como de la vieja escuela, con atención cercana y paciencia para que los clientes estén tranquilos.

El menú del día cuesta 16 euros sin café y se basa, según el propietario, en producto fresco y elaborado cada jornada. Perico insiste en que no trabajan con comida congelada y que esa apuesta por la cocina diaria es una de las claves para fidelizar a quienes acuden al restaurante.

La oferta habitual incluye cinco primeros platos y siete segundos. Entre los primeros figuran ensalada mixta, ensalada de gulas y gambas, arroz a la cubana, lentejas y borraja con patata, una selección sencilla y tradicional pensada para un público amplio.

En los segundos, el cliente puede elegir entre filete de ternera a la plancha, lomo de cerdo a la plancha, codillo asado, churrasco, cabezada con tomate, redondo de ternera o perlitas fritas. Además, el restaurante mantiene también su carta para quienes prefieren otras opciones.

Una de las novedades del establecimiento está en el gorrín y el cordero, que se preparan con hornos inteligentes a baja temperatura. El producto se envasa al vacío, se cocina durante 16 horas a 75 grados y después se conserva en cámara hasta que se sirve por encargo.

El resultado es un restaurante de pueblo que ha logrado atraer a numerosos clientes por su terraza, su precio y su cocina casera. En una zona con tradición gastronómica y ambiente de verano, este negocio se ha consolidado como una de las paradas más solicitadas de Tierra Estella.