La tienda de alimentación de Pamplona que abre todos los días y conserva a sus clientes de siempre
Durante años fue un espacio utilizado para guardar herramientas y materiales relacionados con la construcción. Ahora, aquel antiguo trastero se ha convertido en un ultramarinos de Pamplona que abre sus puertas todos los días de la semana.
Se trata de Maite y hermanos, una tienda de alimentación situada en el número 10 de la calle Río Irati, en el barrio de la Milagrosa. Está muy cerca de Dulces Lokuras y de la taberna Albeniz.
Un antiguo trastero convertido en comercio
Al frente del establecimiento se encuentra Cristina Toledo Franco, que lleva siete años atendiendo el mostrador. El local pertenecía a la familia y su marido, Boris, lo utilizaba como trastero debido a su trabajo en la construcción.
Cristina decidió darle un nuevo uso y transformarlo en una tienda de barrio. Buscaba una actividad laboral que le permitiera organizar mejor su tiempo y permanecer cerca de su domicilio cuando fuera necesario.
Una tienda abierta de lunes a domingo
El comercio ha mantenido una intensa actividad desde su apertura. Cristina trabaja de lunes a domingo y únicamente interrumpe la jornada durante las horas centrales del día.
“Es un trabajo de echar muchas horas”, ha reconocido. Al mediodía cierra temporalmente, regresa a casa, prepara la comida y, posteriormente, vuelve a ponerse al frente de la tienda.
Alimentación, bebidas y prensa en la Milagrosa
Los clientes pueden encontrar en sus estanterías productos básicos como fruta, pan, leche, huevos, bebidas, vinos, cervezas, magdalenas y pescado congelado.
La oferta también incluye prensa, chucherías, patatas fritas, cacahuetes y otros artículos habituales en los ultramarinos. Esta variedad le ha permitido conservar clientes fieles desde los primeros años de actividad.
Una nueva vida iniciada en Pamplona
Cristina nació en Bolivia y llegó a Pamplona cuando tenía 19 años. Lleva casi 23 años viviendo en la capital navarra, donde ha desarrollado su vida personal y profesional.
En aquel momento estudiaba secretariado en su país y no tenía previsto marcharse. Finalmente, viajó a Navarra animada por su hermana y siguiendo el consejo de su padre.
El viaje desde Bolivia con 19 años
“Yo no quería porque estudiaba secretariado en Bolivia, pero mi padre me dijo que tenía que venir y le obedecí”, ha recordado Cristina.
No pudo finalizar aquellos estudios, pero con el paso de los años ha construido su vida en Pamplona. Actualmente, no se plantea regresar de manera definitiva a Bolivia.
El origen del nombre Maite y hermanos
El nombre del establecimiento está relacionado con los hijos de Cristina y su marido. Maite es la única hija de la pareja, mientras que “hermanos” hace referencia a sus cinco hijos varones.
Se llaman Boris, de 19 años; Dilan, de 17; Maite, de 13; Antoni, de 12; Liam, de seis; y David, de dos años. Todos han nacido en Navarra.
Un negocio para trabajar cerca de casa
La decisión de abrir el comercio surgió después de las dificultades que Cristina encontraba para compatibilizar otros trabajos con las necesidades cotidianas de su hogar.
“Yo trabajaba, pero el tema de los niños lo llevaba mal porque a veces se ponían malitos y no podía atenderlos. Por eso pensé en abrir una tienda”, ha explicado.
Jornadas largas detrás del mostrador
La apertura del negocio le ha permitido permanecer cerca de casa, aunque también ha supuesto afrontar jornadas especialmente largas. Después de cerrar al mediodía, prepara la comida y recoge a los dos hijos pequeños en la guardería antes de regresar al local.
“Cuesta, pero se puede. Es muy duro porque yo también llevo la casa sola”, ha señalado. Su marido colabora cuando puede, aunque trabaja durante buena parte del día.
Siete años formando parte del barrio
Cristina ha encontrado también apoyo en su fe y en su confianza en Jesús durante los momentos más complicados. “Hay que seguir luchando por ellos. Es complicado, pero se puede”, ha afirmado.
Tras siete años de actividad, Maite y hermanos se ha consolidado como una tienda de proximidad de la Milagrosa, nacida en un antiguo trastero y sostenida con muchas horas diarias detrás del mostrador.