El grupo de rancheras que triunfa en los pueblos de Navarra: "Empezamos haciendo rondas coperas"
Navarra es conocida por muchos como el “México europeo” por su enorme afición a la música mexicana. Rancheras tradicionales, mariachis y propuestas como el Napar-Mex forman parte de una cultura musical muy arraigada en la Comunidad foral, donde destacan grupos como Puro Relajo, Los Tenampas, Chuchín Ibáñez, Destino Sonora, Roberto Urrutia, el mariachi ¡A Toda Madre!, Mariachi Los Cazahuates, Javier Andueza o Mariachi Sonora Marisa.
Un grupo musical de Navarra han arrancado el verano con la agenda casi llena y con un objetivo claro: superar las 40 actuaciones que consiguieron el año pasado. Este conjunto de rancheras, nacido entre amigos y rondas coperas, se ha convertido en una de las formaciones que más está sonando en los pueblos de Navarra durante el inicio de la temporada festiva.
El grupo Los Tejudos del Norte está liderado por los cantantes Alicia Ciganda Oyeregui, de 51 años y natural de Latasa de Odieta, y Mikel Micheltorena Díez de Ulzurrun, de 40 años, natural de Burlada y vecino de Arguiñano. Ambos encabezan una formación que ha ido creciendo poco a poco hasta hacerse un hueco en las fiestas populares.
La historia del grupo comenzó en 2012, casi sin pretensiones. “Nos juntamos un grupo de amigos para hacer rondas coperas por los pueblos de al lado. Fue a más y hemos llegado a los escenarios”, explican. Desde hace casi cinco años, la formación está integrada por siete personas y mantiene una apuesta muy clara: música mexicana, rancheras y alguna polca al final de sus actuaciones.
El verano ha comenzado fuerte para ellos. “Empezamos el verano el día 2 de mayo en Burgui, con el Día de las Almadías, y ahora ya arranca todo el verano hasta octubre”, cuentan. El año pasado alcanzaron las 40 actuaciones y este año confían en superar esa cifra: “Seguro que lo superamos”.
A pesar del éxito, ninguno de los componentes vive exclusivamente de la música. “Esto es un hobby. No podemos vivir de esto todo el año. Lo hacemos porque nos gusta”, explican. Mikel trabaja en la empresa Gestamp y Alicia trabaja habitualmente en Osasunbidea, por lo que ambos compaginan sus empleos con ensayos, desplazamientos y conciertos.
No siempre resulta fácil cuadrar la agenda, sobre todo porque Mikel trabaja a turnos. “Hay veces que tenemos que decir que no si es un viernes y no nos cuadran los trabajos”, reconocen. Aun así, tienen prácticamente ocupados todos los fines de semana del verano, con actuaciones en Estella, Ulzama, Burguete, Burgui o Roncal, entre otros lugares.
Hay una fecha, sin embargo, que no se negocia. “En Sanfermines nos cogemos fiesta para disfrutar, que es sagrado”, señalan. El grupo mantiene así una combinación muy navarra: trabajar, cantar, recorrer pueblos y reservar también tiempo para vivir las fiestas desde el otro lado.
Alicia tiene claro por qué las rancheras han calado tanto en Navarra. “Por lo que dicen nuestros abuelos, muchos se fueron a aquellas tierras, nuestros antepasados, y han traído la música. Yo lo primero que escuché en el coche de mi padre fue la cinta de rancheras y las jotas”, recuerda. Para ella, esa música siempre ha estado presente en la vida de los pueblos: “Lo que siempre he oído en fiestas de mi pueblo eran rancheras. Este tipo de música se ha cantado siempre y ahora más”.
La formación la completan los guitarristas Iker Mendive y Guillermo Maya, este último también bajista; los trompetas Imanol Urriza y Pablo del Brío; y la acordeonista Amaya Larrechea. Junto a Alicia y Mikel, han consolidado un grupo que ha pasado de las rondas entre amigos a los escenarios de las fiestas.
Alicia recuerda además de una forma muy especial cómo llegó al grupo. “Teníamos una comida de quintos en la Ulzama y vi a Los Tejudos del Norte, así que fuimos a echar unos bailes. Como los quintos sabían que me gusta cantar, me animaron a subir al escenario y me ficharon”, relata.
Desde entonces, el proyecto ha seguido creciendo. El grupo ensaya en Belzunce y afronta cada actuación como una oportunidad para disfrutar y hacer disfrutar. Lo que parecía una aventura para poco tiempo se ha convertido en una agenda cada vez más apretada, con un verano que apunta a récord.