COMERCIO LOCAL
El bar de un pueblo de Navarra cumple 60 años y revoluciona sus calles con los Tenampas
La celebración ha sacado a la calle a cientos de vecinos y ha dejado imágenes de ambiente festivo, música y mucha participación.
El bar Sevilla ha revolucionado este fin de semana un pueblo de Navarra al celebrar por todo lo alto sus 60 años de historia con una gran fiesta popular y la actuación de Los Tenampas, un conocido grupo navarro de rancheras y canciones mexicanas.
La cita del pasado sábado 21 de marzo de 2026 ha quedado marcada en este veterano establecimiento de la zona media de Navarra, a solo 30 kilómetros de Pamplona, que ha querido compartir el aniversario con toda la localidad. La celebración ha sacado a la calle a cientos de vecinos y ha dejado imágenes de ambiente festivo, música y mucha participación.
Todo ha ocurrido en Mendigorría, donde la fiesta del Bar Sevilla ha tomado las calles con la juventud del pueblo completamente entregada. El propio grupo musical ha compartido después su experiencia en redes sociales con un mensaje de agradecimiento: “Disfrutando muchísimo del 60 aniversario del Bar Sevilla. Gracias a Susana y Carlos por tratarnos tan bien y hacernos sentir como en casa…”.
Detrás de la barra sigue Carlos Sarriguren Ugalde, que ha resumido su vida entera en torno a este negocio familiar. “Llevo trabajando en el bar desde que nací. Desde que volví de la mili. Hemos vivido aquí toda la vida”, ha asegurado a Navarra.com, con la naturalidad de quien ha crecido entre cafés, partidas y vecinos.
La historia del Bar Sevilla se remonta a su bisabuela, Andresa, que fue quien lo fundó. Más tarde, tras un cierre, fue su padre, Arturo Sarriguren, quien volvió a levantar la persiana en 1966. Desde entonces, el local ha seguido siendo una referencia en el pueblo.
En la actualidad, Carlos lo mantiene junto a su mujer, Susana Garrido González, de 56 años. “Nosotros hemos vivido siempre del bar. No es como antes, pero no nos vamos a quejar”, ha explicado.
Su caso tiene todavía más valor en un municipio donde han ido desapareciendo otros establecimientos. Carlos ha visto cerrar tres bares de Mendigorría: el Igartza, el Calpurnia y el centro parroquial. El Sevilla, en cambio, ha resistido. “Por circunstancias, solo quedamos nosotros”, ha señalado.
La receta para aguantar durante décadas, según cuenta, ha sido tan sencilla como dura: trabajar sin descanso y adaptarse a los nuevos tiempos. Ahora el negocio centra la cocina en los fines de semana, cuando sirven cenas con platos combinados, bocadillos y hamburguesas. “No merece la pena abrir la cocina el resto de los días”, ha reconocido.
El funcionamiento diario del local apenas cambia. Abre a las 12 del mediodía y cierra los lunes para descansar. El resto del tiempo, sigue siendo un punto de encuentro habitual para los vecinos. “Aquí la gente viene a echar las partidas y con la gente del pueblo, siempre bien”, ha contado.
Pese al aniversario y al éxito de la celebración, el futuro del negocio no está asegurado. Carlos ha admitido que no hay relevo familiar para continuar con el bar cuando él lo deje. “Mis dos hijos tienen sus propios caminos. Imanol trabaja en Volkswagen y Marina es auxiliar de enfermería”, ha explicado.
Durante los fines de semana le ayudan dos jóvenes estudiantes, pero también ahí ve un problema que comparten muchos negocios de hostelería en los pueblos. “Esto es muy sacrificado y la gente joven no quiere trabajar”, ha lamentado.
Aun así, Carlos sigue al pie del cañón después de toda una vida vinculada al establecimiento. “Desde que acabé la mili, esto ha sido mi vida laboral. Son 36 años de trabajo desde 1990”, ha dicho con orgullo, mientras el Bar Sevilla suma seis décadas de historia convertido en el último bar que resiste en Mendigorría.