Los asentamientos de inmigrantes ilegales llegan a los fosos de la Ciudadela de Pamplona
El problema de los asentamientos y del sinhogarismo continúa extendiéndose por distintos puntos de Pamplona. Este lunes, una tienda de campaña ha amanecido instalada en los fosos de la Ciudadela, uno de los espacios históricos y verdes más emblemáticos de la capital navarra.
La tienda se encuentra en la parte baja de los fosos, prácticamente oculta desde algunas zonas del paseo superior. Su aparición supone un nuevo episodio dentro de un problema que durante los últimos meses ha dejado imágenes similares en la propia Vuelta del Castillo, en el entorno del río Arga, en Aranzadi o en Echavacoiz.
La instalación de tiendas de campaña en estos espacios choca directamente con la normativa municipal. El artículo 25 de la Ordenanza municipal sobre promoción de conductas cívicas y protección de los espacios públicos establece que no se puede "acampar, instalar tiendas de campaña o vehículos a tal efecto habilitados" en terrenos públicos o privados sin la correspondiente autorización.
La presencia de esta tienda en los fosos se produce, además, en una zona en la que durante las noches grupos de jóvenes de origen magrebí se reúnen y consumen alcohol en la parte superior de la Ciudadela.
El nuevo foco aparece mientras el Ayuntamiento gobernado por Joseba Asirón (EH Bildu) no sabe cómo afrontar un problema que se ha hecho cada vez más visible. Los asentamientos se han sucedido durante los últimos meses. En abril, los servicios municipales atendieron a 98 personas que pernoctaban en el antiguo convento de Agustinas. De ellas, 58 fueron alojadas en hoteles y pensiones y otras fueron derivadas a albergues u otros recursos.
También se han localizado tiendas en la Vuelta del Castillo. En junio permanecía allí un grupo cercano a una treintena de ciudadanos de Malí, mientras otros asentamientos improvisados habían aparecido junto al río Arga después de diferentes desalojos. Todavía el 13 de septiembre se informaba de que cinco personas de aquel grupo continuaban sin alojamiento.
Otro de los puntos problemáticos ha sido la antigua ikastola Jaso, en Etxabakoitz, además del entorno de Aranzadi, donde las peleas a machetazos y las reyertas se han convertido en algo habitual.
Todo ello ha ocurrido pese al importante incremento de los recursos públicos destinados a esta problemática. El Ayuntamiento anunció para 2026 hasta 205 plazas entre el albergue de Trinitarios, viviendas municipales y otros alojamientos en determinadas situaciones, con un contrato de 1,59 millones de euros para la gestión de estos servicios. Las 155 plazas estables triplican, según el propio Consistorio, las existentes en 2023.
A esas cantidades se suman las ayudas municipales de emergencia social, dotadas con 700.000 euros y cuyas cuantías máximas han aumentado este año hasta un 25%, así como el nuevo Equipo de Detección y Atención a la Exclusión Residencial (EDAER), para el que se han destinado 140.500 euros durante el segundo semestre de 2026.
La amplitud de estas prestaciones y recursos ha alimentado también el debate político sobre si determinadas políticas asistenciales pueden generar un "efecto llamada" hacia Pamplona.
Pese al incremento del gasto y a la puesta en marcha de nuevos programas, el Ayuntamiento de Asirón sigue teniendo abierto el problema de las personas que duermen en la calle y de los asentamientos irregulares. Ahora, las tiendas de campaña han llegado incluso hasta los fosos de la Ciudadela.